lunes, 17 de noviembre de 2025

“EL 20 DE NOVIEMBRE ES TACUARA”


Por José Antonio Artusi

El 20 de noviembre se conmemora en Argentina el combate de la Vuelta de Obligado, que se libró en 1845. El Movimiento Nacionalista Tacuara adoptó la fecha en la década del 60 del siglo pasado como una efeméride central en el marco de sus actividades proselitistas. Este movimiento de extrema derecha fusionaba elementos del fascismo con el nacionalismo católico integrista y el revisionismo histórico, rechazando la democracia liberal y oponiéndose tanto al comunismo como al capitalismo. El antisemitismo, cierto conservadorismo social y el culto a la violencia también eran rasgos distintivos de su marco ideológico y su cultura política. La consigna "El 20 de noviembre es Tacuara" buscaba apropiarse de la efeméride, marcando una alternativa a las celebraciones históricas tradicionales y promoviendo su propia visión y protagonismo.

María Valeria Galván señala que “fechas importantes para la agrupación fueron el 20 de noviembre”, que se evocaba como el “Día de la Soberanía Nacional” … “cuando se realizaban actos conmemorativos y desfiles en los que no faltaban el despliegue de cruces, vítores, uniformes, la distribución de panfletos y el saludo romano”. También recuerda esta autora que “el 20 de noviembre de 1964, un grupo de afiliados al MNT —bajo el liderazgo de Juan Mario Collins— colgaron tres banderas en el Cabildo, con el fin de conmemorar el Día de la Soberanía Nacional, mientras sus compañeros vitoreaban afuera “San Martin-Rosas-Perón”.”

Juan Manuel Padrón apunta que “desde sus orígenes y especialmente después de 1962, los actos y mítines en recordación del “Día de la barbarie” –11 de septiembre– y el “Día de la soberanía nacional” –20 de noviembre–, se convirtieron en dos momentos en que Tacuara lograba movilizar millares de jóvenes en Buenos Aires, en actos que terminaban inexorablemente en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad o en un raid contra comercios judíos… El “Día de la barbarie” había sido instaurado en respuesta a los actos que se realizaban en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, en el aniversario de su muerte, figura del liberalismo decimonónico denostada por Tacuara y el nacionalismo argentino”.

Veamos su propia interpretación. En un artículo titulado “Soberanía o muerte”, publicado en noviembre de 1962, en “Ofensiva”, órgano oficial del Departamento de Formación del Movimiento Nacionalista Tacuara, se puede leer lo siguiente: “El 20 de noviembre se cumple un nuevo aniversario del combate de la Vuelta de Obligado… El Nacionalismo ha instituido esta fecha como el “Día de la Soberanía”. Tacuara quiere hacerla suya frente al silencio sistemático de los traidores de ayer y hoy y hacer vibrar a todos los argentinos con el ejemplo y la vivencia de la gesta heroica de Obligado”.  El final del texto no deja lugar a dudas acerca de la ideología de sus autores: “… necesitamos mirar para atrás los que creemos que a la Patria no se la defiende con papeletas, sino con tacuaras, cadenas y cañones viejos, con piedras o con aceite hirviendo. Los que creemos que las armas de la Patria deben apuntar para afuera y el degüello para los traidores de adentro. Los que afirmamos que hoy como entonces, en lugar de tanto palabrerío democrático y tanta imbecilidad liberal, hace falta la mano fuerte de un hombre macho, de un caudillo criollo, para conducir los destinos de esta Nación que ha dejado de serlo”.

Celina Albornoz considera que “el antiimperialismo y la defensa de la soberanía como vertebradores del MNT… se plasma en la centralidad que ocupaba en su imaginario la batalla de la Vuelta de Obligado como evento simbólico…; y transcribe las declaraciones de uno de sus integrantes: “Gutiérrez Rivero, en la entrevista publicada en YouTube, afirma: El “día de la soberanía”, el 20 de noviembre es producto de Tacuara. Hubo un jefe de prensa y propaganda de Tacuara que se llamaba Luis Ángel Barbieri, que murió, que inventó en el año 62, “el 20 de noviembre es Tacuara”. Y empezamos a hacer pegatinas “el 20 de noviembre es Tacuara”.”

Curiosamente, el destino quiso que el 20 de noviembre tuviera también otros significados para Tacuara. En el calendario histórico hay fechas que parecen tejidas por un hilo invisible de coincidencias, cargadas de simbolismo y capaces de unir eventos separados por siglos y océanos. El 20 de noviembre es una de ellas. En esta jornada se conmemora el Combate de la Vuelta de Obligado, pero también es el día de la muerte de dos figuras centrales del falangismo español: José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco Bahamonde.

El 20 de noviembre de 1936, en plena Guerra Civil Española, José Antonio Primo de Rivera fue ejecutado en la prisión de Alicante por un pelotón de fusilamiento republicano. Hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, José Antonio había fundado en 1933 la Falange Española, un movimiento inspirado en el fascismo italiano de Mussolini, pero adaptado al catolicismo y al nacionalismo hispano. Primo de Rivera fue arrestado en marzo de 1936, antes del alzamiento franquista, y juzgado en noviembre por conspiración contra la República. Condenado a muerte, enfrentó su fin con estoicismo, convirtiéndose en mártir para los falangistas.

Casi cuatro décadas más tarde, el 20 de noviembre de 1975, Francisco Franco falleció tras una agonía prolongada. El "Caudillo" había gobernado España con mano de hierro desde 1939, tras vencer en la Guerra Civil. Tacuara encontró inspiración en el falangismo de Primo de Rivera, y - en mucho menor medida- en el autoritarismo franquista.

Ya hemos dicho (ver “El 20 de noviembre”, publicado el 12 de noviembre de 2023), que, contrariando la impostura de festejarlo como una heroica gesta nacional, “celebrar la Vuelta de Obligado equivale a reivindicar el centralismo porteño en detrimento de los intereses de las provincias del interior, el autoritarismo mesiánico que habilita a un dictador a decidir quién puede comerciar y quién no, el proteccionismo absurdo que perjudica a la enorme mayoría de los trabajadores y consumidores y favorece a una pequeña camarilla de seudo empresarios vinculados al gobierno de turno. Reivindicar ese combate como una gesta fundante de nuestra soberanía significa renunciar a reconocer las ventajas del libre comercio, de la libre navegación de los ríos y de la integración virtuosa al mundo como pilares de una sociedad abierta, próspera, tolerante y progresista”.

Como bien señaló José Luis Romero, el régimen rosista “extremó los términos del antiguo monopolio y acentuó el empobrecimiento de las provincias interiores, aisladas por sus aduanas interprovinciales”.

Algún día será menester derogar la absurda ley nacional 20.770, de 1974, por la que se declara “Día de la Soberanía” el 20 de noviembre de cada año, y el decreto 1584 de 2010 que estableció ese día como feriado nacional. Constituyen una de las tantas zonceras que hemos naturalizado.

 

Fuentes:

Albornoz, Cecilia Inés. " La derecha nacionalista argentina en perspectiva transnacional : historia y memoria del Movimiento Nacionalista Tacuara (1957-1973)." Repositorio Institucional de la UNSAM. 2021. https://ri.unsam.edu.ar/handle/123456789/1672.

Galván, María Valeria. "El Movimiento Nacionalista Tacuara y sus agrupaciones derivadas : una aproximación desde la historia cultural." Repositorio Institucional de la UNSAM. 2008. https://ri.unsam.edu.ar/handle/123456789/56.

Padrón, Juan Manuel. "¡Ni yanquis, ni marxistas! nacionalistas". Los Polvorines: Editorial de la Universidad Nacional de General Sarmiento, 2017.

Romero, José Luis. Breve Historia de la Argentina. Buenos Aires: Huemul, 1986.

 

Publicado en el diario La Calle el 16 de noviembre de 2025.

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domingo, 16 de noviembre de 2025

EL CENTRO CULTURAL URQUIZA PRESENTE EN LA NOCHE DE LOS MUSEOS DE CONCEPCIÓN DEL URUGUAY



En el marco de la nutrida agenda prevista en la “Noche de los Museos” en Concepción del Uruguay, el Centro Cultural “Justo José de Urquiza” participó el viernes 14 en sendas actividades que contaron con la asistencia de numeroso público y contribuyeron al éxito de la iniciativa, que demuestra una vez más la vitalidad cultural de la Capital Histórica de Entre Ríos.

En primer lugar, en la Biblioteca Popular “La Buena Lectura”, tuvo lugar a partir de las 19.15 una charla sobre “El Art Deco en Argentina”, a cargo del arquitecto Carlos Canavessi. Cabe señalar que el arquitecto Canavessi es el autor de un panel que formó parte de una exposición sobre “Art Déco en Argentina”, inaugurada el 4 de noviembre en el sitio arqueológico La Cisterna, ubicado en el Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. La muestra es una iniciativa conjunta del Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL), la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Biblioteca del Congreso de la Nación y la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La muestra se organiza en paneles temáticos que presentan obras representativas del Art Déco argentino, acompañadas por información de autoría, ubicación y contexto histórico. Los ejes abarcan desde la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París (1925) hasta recorridos por la producción de figuras destacadas y estudios regionales sobre Buenos Aires, Bahía Blanca, Santa Fe, Rosario, Concepción del Uruguay, Córdoba, Mendoza y Tucumán. El edificio de la Biblioteca Popular “La Buena Lectura” es uno de los exponentes más significativos del estilo en nuestra ciudad.

Más tarde, a partir de las 20.15, el Salón “Alejo Peyret” del Colegio del Uruguay fue el ámbito en el que se presentó el libro “Los pasos de Teresa”, de la escritora paranaense Inés Ghiggi. La actividad estuvo organizada por el Centro Cultural Urquiza y la Asociación de Ex Alumnos del Colegio del Uruguay y contó con la colaboración de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. La obra se trata de una biografía teatral de Teresa Ratto, primera bachiller argentina y primera médica entrerriana. Laura Erpen considera en el prólogo que se trata de una “singular, valiosa e indispensable obra dramática”. El libro propone un abordaje original, que combina rigor histórico con sensibilidad artística para recrear los pasos de esta destacada uruguayense que abrió caminos en la sociedad de su tiempo.  Teresa Ratto ejerció su vocación por la medicina con profundo compromiso social, impulsando campañas sanitarias, brindando atención a los sectores más humildes y promoviendo la participación de las mujeres en la vida pública, académica y laboral. Su legado trasciende el campo de la salud; representa la determinación, la lucha por la igualdad de oportunidades y el compromiso solidario con la comunidad.

Tras las palabras de bienvenida de Hugo Barreto, presidente del CCU, se interpretó por parte de la autora y un elenco actoral de la ciudad de Paraná (Virginia Rodríguez, Jorge Calcina y Ali Martino Granada) un breve fragmento de la obra.  Posteriormente Carlos Ratto y Virginia Civetta acompañaron a Inés Ghiggi en un conversatorio en el que dialogaron sobre la construcción del texto, la vigencia del legado de Teresa Ratto y la necesidad de mantener viva su memoria.

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lunes, 10 de noviembre de 2025

A 36 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

Por José Antonio Artusi

Hoy lo que queda del muro de Berlín es tanto una inofensiva atracción turística como un testimonio del pasado que permite recordar los años en los que la ciudad estuvo divida por una peligrosa frontera prácticamente imposible de cruzar. Hace 36 años, el 9 de noviembre de 1989, el mundo fue testigo de un acontecimiento que cambiaría el curso de la historia: la caída del Muro de Berlín. Este muro, que durante 28 años dividió la ciudad en dos partes, se convirtió en un símbolo de la Guerra Fría.

Pero este evento histórico no solo marcó el fin de una era en Europa, sino que también representó una profunda transformación urbana, simbolizando la reunificación de una ciudad dividida por ideologías contrapuestas. Construido en 1961 por la República Democrática Alemana (RDA) para frenar la emigración masiva hacia el Oeste, el Muro se convirtió en un emblema de opresión, separando familias, barrios y vidas durante casi tres décadas. Su caída, impulsada por protestas pacíficas y presiones geopolíticas, abrió las puertas a una nueva era de integración urbana y social.

En el contexto de la posguerra, Berlín quedó dividida en cuatro sectores controlados por las potencias aliadas: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética. La tensión escaló con la creación de la República Democrática Alemana (comunista) en 1949, y el éxodo de más de 2.5 millones de personas hacia la República Federal de Alemania (RFA) entre 1949 y 1961 amenazó la estabilidad del régimen comunista. La noche del 12 al 13 de agosto de 1961, se erigió el muro inicial de alambre de púas, evolucionando rápidamente a una barrera de hormigón de 3.6 metros de altura, fortificada con torres de vigilancia, minas y perros guardianes. Esta "franja de la muerte" no solo partió la ciudad en dos, sino que alteró su tejido urbano: calles truncadas, estaciones de metro cerradas y vecindarios fantasma, como el de Potsdamer Platz, que se convirtió en un páramo desolado.

La caída del Muro fue precipitada por una serie de eventos en 1989: las reformas de Mijaíl Gorbachov en la URSS (glasnost y perestroika), las protestas en Leipzig y otras ciudades de la RDA, etc. El 9 de noviembre miles de berlineses del Este se congregaron en los puestos de control, y ante la presión popular, los guardias abrieron las puertas sin disparar un tiro. Las escenas de júbilo, con personas trepando el Muro y martillándolo, simbolizaron el triunfo de la libertad sobre la tiranía. Al año siguiente, el 3 de octubre de 1990, se formalizó la reunificación alemana, iniciando un proceso de integración que requirió inversiones masivas en infraestructura.

Desde una perspectiva urbana, la caída del Muro impulsó una de las reconstrucciones más ambiciosas de la historia moderna. El gobierno alemán invirtió miles de millones en cerrar la brecha: se demolieron secciones del Muro, preservando otras como memoriales, y se revitalizaron áreas abandonadas. Esta transformación adoptó principios de urbanismo sostenible, priorizando el transporte público, ciclovías y parques lineales a lo largo de la antigua franja, como el Mauerpark. Berlín se convirtió en un laboratorio de innovación urbana, integrando el patrimonio histórico con la modernidad, y promoviendo la inclusión social en barrios previamente segregados.

La reunificación impulsó un ambicioso programa de renovación urbana para superar la división impuesta por el Muro, que había dejado extensas "zonas muertas" y una infraestructura fragmentada. Áreas como Potsdamer Platz, antes un desierto urbano dividido por el Muro desde 1961, se convirtieron en centros comerciales y de oficinas con rascacielos modernos, diseñados mediante concursos internacionales y financiados por inversores privados. Este desarrollo, completado en los años 90, simbolizó el nuevo escenario de la Berlín unida.

Además, iniciativas como el Berliner Mauerweg (Sendero del Muro de Berlín, 2002-2006) crearon rutas recreativas que recorren 160 km de antiguos trazados fronterizos, fomentando la movilidad sostenible.

En el Este, la renovación se centró en restaurar barrios históricos descuidados durante la RDA (República Democrática Alemana), como Prenzlauer Berg o Nikolaiviertel, que en los 80 ya habían sido remodelados con estilos históricos para el 750 aniversario de Berlín.

Tras la reunificación, estos se convirtieron en zonas residenciales y comerciales de lujo. En el Oeste, se priorizó infraestructura moderna, aunque la continuidad en políticas urbanas fue notable, con exclusión de planificadores del Este en decisiones clave.

Este impacto generó un boom económico y cultural, convirtiendo Berlín en una "ciudad de cultura" con espacios adaptados a necesidades contemporáneas, pero también críticas por desigualdades y pérdida de identidad local.

La reunificación aceleró la valoración del patrimonio como herramienta de identidad unificada, pero generó tensiones entre conservación, demolición y reconstrucción. Se preservó el legado de la división como memoria colectiva, mientras se restauraban elementos históricos, aunque con debates ideológicos.

Sitios como el Memorial del Muro de Berlín en Bernauer Strasse conservaron segmentos del Muro, franjas de la muerte y torres de vigilancia, integrados con exposiciones educativas y la Capilla de la Reconciliación para fomentar reflexión y duelo. La East Side Gallery, el tramo más largo restante, se convirtió en galería al aire libre con murales restaurados por artistas, valorizando el arte como expresión de libertad.

La reconstrucción del Palacio Imperial de Berlín (destruido en 1945, reconstruido como Humboldt Forum en 2022) fue controvertida: implicó demoler el Palacio de la República (edificio racionalista de la RDA) en 2006, borrando la herencia socialista por una reconstrucción historicista. La recreación parcial del palacio barroco destruido, ahora un centro cultural, integra fachadas históricas con interiores modernos, cerrando el ciclo de la reunificación.

Algunas de los edificios más icónicos y representativos, construidos o renovados después de la reunificación son la Cúpula del Reichstag, de 1999, obra de Norman Foster, donde la renovación del edificio histórico del Parlamento Alemán incluyó una cúpula de vidrio que simboliza la transparencia en la Alemania unida.

A su vez, perduran algunos edificios que como testimonio de la Berlín Comunista. Muchos sobreviven como recordatorios de la división de la ciudad. Aunque algunos como el Palacio de la República fueron demolidos en 2008, otros permanecen intactos o reconvertidos: la Torre de Televisión en Alexanderplatz, de 1969, por ejemplo, el ícono más alto de Berlín simboliza el orgullo tecnológico de la RDA.

La reunificación catalizó una Berlín más integrada y atractiva, pero el patrimonio se valorizó selectivamente: preservando la memoria de la división como activo cultural, restaurando lo histórico pre-1945, y a veces sacrificando elementos de la era socialista. Esto refleja un proceso complejo, donde la arquitectura y el urbanismo sirvieron como puente entre pasado y futuro.

La caída del Muro tuvo consecuencias profundas y duraderas. Marcó el fin de la Guerra Fría y el comienzo de una nueva era de cooperación internacional pero también de nuevos conflictos y contradicciones. Hoy, a 36 años de aquellos sucesos, la caída del Muro de Berlín sigue siendo un recordatorio poderoso de la necesidad de valorar y cuidar cotidianamente la libertad y la democracia. Y nos recuerda que incluso lo que en algún momento parece imposible puede ser logrado con determinación y perseverancia.

 

Publicado en el diario La Calle el 9 de noviembre de 2025.

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jueves, 6 de noviembre de 2025

LA LÍNEA F DEL SUBTE DE BUENOS AIRES: UNA OPORTUNIDAD EXTRAORDINARIA PARA EL DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE Y EQUITATIVO

Por José Antonio Artusi

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra ante una oportunidad histórica con motivo del anuncio de la licitación para la construcción de la nueva Línea F del subte. Esta línea conectará los barrios de Barracas en el sur con Palermo en el norte, y contará con 12 estaciones.

Esta obra de infraestructura no solo mejorará la movilidad urbana, reduciendo tiempos de viaje y descongestionando el tráfico, sino que también generará una valorización extraordinaria del suelo en las áreas adyacentes. Propiedades cercanas a las estaciones tendrán incrementos significativos en su valor. Esta valorización se debe a la mayor accesibilidad y conectividad que brindará la nueva línea, lo que atraerá inversiones, aumentará la demanda de propiedades y mejorará la calidad de vida de los habitantes.

El Gobierno de la Ciudad tiene la posibilidad de capturar esta plusvalía —el aumento en el valor del suelo generado por inversión pública— y reinvertirla en proyectos de desarrollo urbano sostenible y equitativo. Esto incluye mejoras en espacios verdes, vivienda asequible, transporte, infraestructura de servicios públicos y equipamiento comunitario. En un contexto de presupuestos ajustados y crecientes demandas urbanas, la recuperación o captura de la valorización del suelo emerge como una herramienta estratégica.

La recuperación de las plusvalías del suelo se basa en el principio de que las inversiones públicas, como la construcción de líneas de transporte, generan beneficios al aumentar el valor de las tierras cercanas. Es de sentido común entender que esta valorización generada por la comunidad debe ser recuperada por el sector público para financiar obras y servicios para la sociedad en su conjunto, asegurando que los beneficios se distribuyan equitativamente, y no que vaya a enriquecer sin justa causa a los propietarios del suelo, que sin mover un dedo ven como de pronto sus parcelas incrementan de manera significativa su valor. Esto no es nuevo, ni ajeno a las mejores tradiciones del liberalismo económico; ya lo plantearon en su momento Adam Smith, John Stuart Mill, Winston Churchill y Henry George, entre otros.

Diversas herramientas, desde la sencilla y conocida contribución por mejoras o el impuesto al suelo, hasta mecanismos más complejos como tasas de impacto, impuestos incrementales y subastas de derechos de construcción, permiten recuperar y reinvertir estos incrementos.

Aplicado al transporte, la recuperación de plusvalías urbanas ha demostrado ser efectiva para financiar obras de infraestructura. El Instituto Lincoln de Políticas de Suelo destaca que inversiones en estaciones de subte o tren elevan el valor del suelo en un radio de hasta 1 kilómetro, generando ingresos que pueden cubrir costos de construcción y operación.

La recuperación de plusvalías urbanas no solo puede financiar la infraestructura de movilidad, sino que puede también promover el desarrollo orientado al transporte (TOD, por sus siglas en inglés), integrando vivienda, comercio y espacios públicos para reducir la dependencia del automóvil y fomentar la equidad social.

Buenos Aires cuenta con una rica historia en expansión de su red de subte, inaugurada en 1913 como la primera en América del Sur. Durante la década de 1980 se impulsaron extensiones como parte de planes de revitalización urbana. Estas ampliaciones, aunque limitadas, demostraron el potencial transformador del subte: mejoraron la conectividad de algunas áreas y estimularon el desarrollo económico local. Y se utilizó para ello el instrumento del incremento temporal de la tasa del impuesto inmobiliario. La ley 23514 de 1987 creó un fondo especial fijando un recargo del 5% para toda la ciudad y un adicional del 2.4% para las propiedades ubicadas en un radio de 400 metros desde las estaciones. En 2012 ese fondo representó 750 millones de dólares. Cabe enfatizar que, al igual que en todos los demás distritos de la República Argentina, el impuesto inmobiliario (en rigor de verdad, la combinación de dos impuestos, uno bueno que grava el valor del suelo y uno malo que grava las mejoras y construcciones) representa un porcentaje muy poco significativo de la recaudación impositiva, en la que prima esa gabela medieval distorsiva y regresiva conocida como “ingresos brutos”. El economista liberal Eduardo Conesa ha demostrado que el impuesto al valor venal de la tierra libre de mejoras en el caso de la Ciudad de Buenos Aires permitiría por sí solo recaudar tanto como todos los impuestos que aplica su gobierno; sería la utopía del “impuesto único” de los fisiócratas franceses del siglo XVIII hecha realidad.          

Varias ciudades han utilizado exitosamente la recuperación de plusvalías urbanas para financiar expansiones de tránsito, ofreciendo modelos para Buenos Aires. Hong Kong es un caso emblemático: integra el desarrollo inmobiliario con el transporte, capturando plusvalía a través de ventas y arrendamientos de propiedades sobre estaciones. Esto ha financiado una red de transporte público eficiente que cubre un altísimo porcentaje de los viajes motorizados, con reinversión en vivienda asequible y espacios públicos verdes. En América Latina, Bogotá implementó un mecanismo de recuperación de plusvalías en su sistema de Bus Rapid Transit denominado TransMilenio, mediante contribuciones por mejoras que capturaron el alza en valores del suelo. Esto permitió expandir la red e invertir en vivienda social y ciclovías, reduciendo desigualdades. En São Paulo, Brasil, el uso de certificados de potencial adicional de construcción (CEPACs) ha financiado diversas obras, con fondos reinvertidos en proyectos de viviendas, parques, etc. Singapur ofrece otro ejemplo: recupera plusvalías mediante subastas de derechos de desarrollo, financiando una red de metro integrada que prioriza la equidad y la sostenibilidad ambiental.

Estos casos demuestran que la recuperación de plusvalías no solo es viable, sino que genera círculos virtuosos de inversión privada en economías capitalistas.

Para recuperar la plusvalía de la Línea F, el Gobierno de la Ciudad podría adoptar un sistema integrado de instrumentos tributarios y no tributarios inspirado en estos ejemplos.

Escapa a los alcances de un artículo periodístico analizar en profundidad cuales deberían ser las herramientas concretas que podrían utilizarse, pero a priori podría evaluarse una combinación de instrumentos articulados a su vez en el marco de una reforma tributaria que elimine impuestos distorsivos y grave la valorización del suelo libre de mejoras, que siempre es producto de acciones ajenas al propietario. Sólo a modo de ejemplo, podríamos pensar en contribuciones especiales por mejoras, distritos de financiamiento incremental del impuesto inmobiliario, concesión onerosa de edificabilidad adicional como en São Paulo, etc. De hecho, la Ciudad de Buenos Aires ya cuenta con un instrumento similar en su normativa, conocido precisamente como “plusvalía”.

La reinversión debe priorizar la sostenibilidad y equidad: fondos para crear corredores verdes a lo largo de la línea, mejorar las condiciones de barrios más postergados, promover la integración socio-urbana de barrios populares, etc. Es importante evitar que el desarrollo urbano expulse familias vulnerables, por lo que debería incluirse un ambicioso programa de construcción de viviendas.

La Línea F representa una ventana de oportunidades para que Buenos Aires comience a transformar radicalmente su política urbanística. Aprendiendo de la experiencia propia y de éxitos y fracasos de otras latitudes, la ciudad puede encarar un proceso de desarrollo sostenible que beneficie a todos, y que sería un valiosísimo ejemplo para el país en su conjunto.


Publicado en el diario La Calle el 2 de noviembre de 2025. 

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