Por José Antonio Artusi
Wat Tyler fue el
líder de la rebelión campesina de Inglaterra de 1381. No existen certezas sobre
el lugar y fecha de su nacimiento, pero algunas fuentes lo ubican el 4 de enero
de 1341 en Essex, hace 684 años. Sí está claro que murió, asesinado, el 15 de
junio de 1381 en Londres.
La historia de la
humanidad puede leerse como una gran marcha en procura de la libertad y la
igualdad. Un hito relevante en ese proceso fue la revuelta de campesinos que
tuvo lugar en Inglaterra a fines del siglo XIV. Uno de los protagonistas
centrales de ese conflicto fue Wat Tyler, un líder carismático que representó
la resistencia popular contra la opresión feudal y la apropiación injusta por
parte de la monarquía y de la nobleza del producto del trabajo de los
campesinos y trabajadores. Esa opresión y explotación se materializó en un
impuesto que fue percibido como profundamente injusto: el impuesto de
capitación (“poll tax”).
Para comprender el
significado y la relevancia del levantamiento liderado por Wat Tyler, es necesario
situarse en el contexto de la Inglaterra del siglo XIV. El país estaba inmerso
en la costosa y prolongada Guerra de los Cien Años contra Francia. Los responsables
de las finanzas de la corona, agotadas por las constantes campañas militares,
buscaron desesperadamente nuevas fuentes de ingresos.
Las tensiones
sociales se habían agudizado dramáticamente tras la devastación de la Peste
Negra (pandemia de peste bubónica, a partir de 1348 en Inglaterra). La enfermedad
había reducido la población inglesa aproximadamente en un tercio, lo que,
paradójicamente, otorgó un mayor poder de negociación a los trabajadores y
campesinos sobrevivientes. Con menos mano de obra disponible, los salarios
tendieron a subir.
En un intento por
revertir esta tendencia, el Parlamento aprobó el Estatuto de Trabajadores de
1351, que buscaba congelar los salarios en los niveles anteriores a la plaga y
prohibía a los siervos abandonar las tierras de sus señores. Esta norma,
percibida como una brutal coerción de la nobleza para reimponer la servidumbre
y explotar a los trabajadores generó un gran descontento.
El detonante de la
rebelión fue la imposición del impuesto de capitación (“poll tax”). Este era un
impuesto per cápita, lo que significa que se aplicaba como una suma fija a cada
individuo adulto, independientemente de su riqueza o capacidad de pago. Se
implementó por primera vez en 1377, y se aplicó de manera más onerosa en 1379
y, crucialmente, en 1380.
Algunos atributos
del “poll tax” ayudan a entender su impopularidad. En primer lugar, la regresividad:
Al ser un impuesto con un monto fijo por persona era pagado tanto por el
campesino más miserable como por el noble más rico. Esta igualdad en el monto
se tradujo en una profunda inequidad social, afectando desproporcionadamente a
los más desposeídos.
Por otro lado, la universalidad:
Gravaba a todos los adultos mayores de 15 años (en la versión de 1380), lo que
ampliaba la base imponible a los miembros de familias que antes no contribuían
directamente a los impuestos territoriales o sobre la renta. Las familias
pobres y numerosas se vieron particularmente afectadas.
Además, la impopularidad
del impuesto llevó a una evasión masiva. En respuesta, el gobierno del joven
Ricardo II envió comisionados reales con poderes draconianos para investigar la
falta de pagos, lo que a menudo resultó en extorsión y coerción; y circularon
acusaciones de abusos sexuales cometidos por recaudadores, que agravaron aún
más el resentimiento popular.
En mayo de 1381, el
rechazo a pagar el impuesto y la resistencia violenta contra los recaudadores y
comisionados se propagaron desde Kent y Essex, catalizando un levantamiento
generalizado.
Wat Tyler, cuyo
nombre probablemente indicaba que era un techador (tiler), emergió como el
líder militar y político de la sección de Kent de los rebeldes. De origen
humilde, su elocuencia y determinación lo convirtieron en la figura central de
la revuelta. Lo acompañó el clérigo radical John Ball, que predicaba la
igualdad social con palabras como estas: "¿Cuándo Adán cavaba y Eva
hilaba, ¿quién era entonces el caballero?". Desde el principio todos los hombres por
naturaleza fueron creados iguales, y nuestra esclavitud o servidumbre se
produjo por la injusta opresión de hombres malvados.” Algunas fuentes
señalan también a Jack Straw como líder de los rebeldes, aunque la evidencia
sobre su papel es menos firme.
Los objetivos de
los rebeldes se ampliaron rápidamente más allá de la mera abolición del “poll tax”
para incluir la abolición total de la servidumbre, la revocación de las leyes
laborales que limitaban los salarios, la redistribución de las propiedades de
la Iglesia, y el castigo a los "traidores" (consejeros impopulares
del rey y altos funcionarios).
Los campesinos
marcharon sobre Londres, ocuparon la ciudad y ejecutaron a figuras clave del
gobierno, incluido el Lord Canciller (Simón Sudbury, arzobispo de Canterbury) y
el Lord Tesorero, a quienes consideraban responsables de la opresión fiscal y
legal. Los rebeldes exigieron una reunión con el rey Ricardo II, quien, a pesar
de su juventud y aconsejado por sus nobles, accedió a parlamentar en Mile End y
luego en Smithfield.
Durante el
encuentro en Smithfield el 15 de junio de 1381, Wat Tyler presentó audazmente
las demandas finales de los rebeldes al rey. El resultado fue trágico: una
escaramuza estalló entre Tyler y el séquito real. Tyler fue apuñalado por el
alcalde de Londres, William Walworth, y murió poco después. La mayoría de los
líderes rebeldes fueron perseguidos, capturados y ejecutados.
Aunque la Revuelta
de Wat Tyler fracasó en el corto plazo, el trauma de 1381 fue tal que el “poll tax”
nunca más se impuso en Inglaterra, al menos exactamente de la misma manera. Algo
parecido quiso hacer Margaret Thatcher en 1990 y la impopularidad del tributo
fue uno de los factores que llevó a su dimisión en noviembre de ese año.
Con el paso del
tiempo, la servidumbre languideció como institución, en parte porque las
transformaciones socioeconómicas provocadas por la Peste Negra y la presión de
los trabajadores y la burguesía continuaron erosionando las bases del sistema
feudal.
La de los
campesinos ingleses no sería la primera ni la última rebelión fiscal. Podríamos
enumerar la revuelta de los maillotins en Francia, prácticamente contemporánea de
la inglesa encabezada por Tyler, y la Revolución Francesa de 1789. No es casual
que luego de la Bastilla los rebeldes se dedicaran a quemar los edificios de
los entes recaudadores de impuestos. Podríamos
continuar mencionando el Motín del Té de Boston en Estados Unidos en 1773, que
consagró el principio que señala que no puede haber tributación sin
representación (“no taxation without representation”). Esa
revuelta se convirtió en un antecedente de la revolución independentista de
1776.
La rebelión de 1381
es un recordatorio de que la paz social a menudo descansa sobre la equidad de
la carga fiscal. Su eco resuena en revoluciones posteriores, confirmando que la
matriz tributaria es un motor recurrente, para bien o para mal, de la
transformación social y política.
Fuentes:
Crossley, James. "Rememorando la revuelta de los campesinos
ingleses." Sin permiso. 2021.
https://www.sinpermiso.info/textos/rememorando-la-revuelta-de-los-campesinos-ingleses.
Navarrete, Juan. "Los movimientos antifiscales como motor de la
historia." Instituto Juan de Mariana. n.d.
https://juandemariana.org/los-movimientos-antifiscales-como-motor-de-la-historia/.
World History Encyclopedia. "Revuelta de los campesinos." n.d.
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18757/revuelta-de-los-campesinos/.
Publicado en el diario La Calle el 4 de enero de 2026.

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