jueves, 28 de marzo de 2019

El tarifazo es provincial, hay que hacerse cargo y decir la verdad (de cómo en Entre Ríos el delivery es más caro que la pizza)

POR JOSÉ ANTONIO ARTUSI / El candidato a Gobernador de Cambiemos, Atilio Benedetti, se ha comprometido a reducir un 10% el costo de la tarifa eléctrica en la provincia de Entre Ríos ni bien asuma, una medida rápida, necesaria y razonable en el corto plazo, que seguramente deberá complementarse con otras. Benedetti responde de esta manera a una legítima demanda de la ciudadanía entrerriana, agobiada por una de las tarifas eléctricas más caras del país, por lejos la más cara de la Mesopotamia. 
Como el oficialismo, ahora devenido en “Creer Entre Ríos” ante la evidencia de la incapacidad de las siglas PJ o Frente para la Victoria para presentarse ante la sociedad, carece absolutamente de ideas o propuestas para enfrentar este grave problema, se recurre, de manera previsible, a las ya clásicas descalificaciones y chicanas que todos conocemos. 
Se impone por ello la necesidad de brindar información que arroje un poco de luz sobre este tema. Y para eso es imprescindible, aunque suene remanido, recordar brevemente de donde venimos, para tratar de dimensionar y comprender la magnitud del descalabro energético que nos dejó el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner, o sea el de Jorge Busti, Sergio Urribarri, y Gustavo Bordet, o sea el del PJ /Frente para la Victoria / Creer Entre Ríos o como se llame. 
De dónde venimos? De un escenario en el que el irresponsable y demagógico atraso tarifario generó un fenomenal déficit energético, caída de las reservas y producción de hidrocaburos, deterioro de la infraestructura y la matriz energética; y que demandó un verdadero festival de subsidios a la energía que tuvieron dos sesgos particularmente negativos: fueron desparejos desde el punto de vista territorial (concentrados en la región más rica del país) y regresivos socialmente (osea “pro ricos”, beneficiando al quintil de mayor poder adquisitivo de la sociedad en mayor medida que al resto) . Para decirlo claramente, los subsidios del gobierno kirchnerista beneficiaron sobre todo a los ricos del Area Metropolitana de Buenos Aires, lo que dió lugar a un tremendo despilfarro y consumo irresponsable de energía por años. Pero esos subsidios no fueron gratis, los pagaron sobre todo los pobres del interior del país a los que nunca les llegó el gas natural o el agua potable y las cloacas - obras que en muchos casos este gobierno de ricos insensibles está concretando- a través del IVA y el impuesto inflacionario. Pero eso no fue todo, la pérdida del autoabastecimiento energético obligó a recurrir a importaciones de combustibles caros y contaminantes, eso más los subsidios aumentaron el gasto público de manera significativa, ello levó a un enorme déficit fiscal, inflación, y una enorme deuda social en infraestructura de servicios básicos, todos problemas cuyas consecuencias todavía estamos sufriendo, y que no se revertirán por completo en el corto plazo. 
¿Comunicó correctamente el gobierno nacional este verdadero desastre energético? Es probable que no. Parece útil en este sentido recordar las reflexiones de dos periodistas al respecto: “Debe haber pocos casos en la historia que registren una situación como lo que sigue: los sectores más pobres de una sociedad se movilizan, militan y ensalzan a organizaciones sociales, ONGS o líderes políticos que pugnan por mantener decisiones de política de ingresos que favorecen a los ricos y perjudican a los pobres…” Gustavo Bazzan, Clarín, 21/08/16 “El "ruidazo", la Marcha de las Velas y demás protestas de estos días en el distrito metropolitano son observadas con una mezcla de bronca y sorna por nuestros compatriotas provincianos, que siempre pagaron tarifas mucho más altas. El país unitario modelado por el kirchnerismo liberó de esa carga a los habitantes de la gran ciudad y de sus alrededores (algunos de ellos, con hábitats "africanizados" que ese mismo régimen empeoró con su desidia y corrupción). Condonó gastos por igual al que lo necesitaba como para el acomodado habitante de Barrio Norte o San Isidro. Y con el gas, peor aún: los más pobres pagaron mucho más por su garrafa que los que estaban conectados. Un disparate…”. Pablo Sirvén, La Nación, 22/04/18 
Quizás faltó llamar a las cosas por su nombre. Los disparates sólo pueden calificarse como disparates. Veamos algunos datos: Entre el año 2000 y 2015 los precios de la economía subieron un 1400%. La tarifa de electricidad en el Area Metropolitana de Buenos Aires subió sólo un 30%. Alejandro Einstoss, experto del Instituto Mosconi, señaló que “… un usuario residencial del Gran Buenos Aires en 2015 pagó por el servicio eléctrico la sexta parte que un usuario en Santa Fe y casi la tercera parte que el promedio nacional…”. Actualmente esas asimetrías se han reducido pero todavía persisten; podríamos decir que esa relación que llegó a ser de 1 a 6 puede haber llegado, grosso modo, a 1 a 2. Aún así los usuarios de Edenor y Edesur siguen estando notablemente beneficiados con respecto a los de la mayoría de las provincias argentinas. Los subsidios económicos a la energía y a los combustibles llegaron a representar en 2014 casi el 4,5% del PBI, un porcentaje exhorbitante prácticamente imposible de encontrar en cualquier otro país. Y así llegamos al 2015 con un déficit fiscal consolidado que superó el 7% del PBI. Todas estas cifras pueden ser difíciles de interpretar para no economistas. Pongámoslo en unidades más concretas: diversos economistas han estimado que entre 2003 y 2015 se gastaron 24 puntos del PBI en subsidios a la energía y combustibles. A precios del año pasado serían U$S 150 mil millones, que equivalen a 3 millones de viviendas nuevas o 17 autopistas entre Usuhaia y La Quiaca. 
Frente a este panorama, el gobierno del Presidente Macri tuvo que tomar la decisión de efectuar ajustes graduales en las tarifas de generación de energía eléctrica, o sea el costo mayorista que deben afrontar las empresas distribuidoras, en nuestro caso ENERSA y diversas cooperativas. En esta decisión el gobierno nacional no estuvo solo, aunque ahora algunos prefieran hacerse los desentendidos y apelar a la memoria selectiva. El propio gobernador Bordet, junto a los demás gobernadores y el gobierno nacional, suscribió el 20 de Abril de 2017 el Acuerdo Federal Energético, que - entre otras cláusulas - dispone que “es necesario armonizar entre las distintas jurisdicciones las políticas de precios y tarifas en el sector energético a fin de evitar distorsiones”, y “asegurar que las tarifas y precios retribuyan los costos económicos relacionados con su producción, importación, transporte y distribución, permitiendo la inversión eficiente en esos segmentos”. 
El gobierno nacional adoptó por lo tanto, de manera sensata y responsable, un conjunto de medidas tendientes a una reducción gradual del atraso tarifario en el sector mayorista, la disminución del déficit energético, la mejora de la infraestructura y de la matriz energética, la quita paulatina de subsidios indiscriminados, la implementación de subsidios transparentes a la demanda (tarifa social y plan estímulo) dirigidos a proteger a los sectores más vulnerables de la población y a fomentar e ahorro y el consumo responsable; la disminución de importaciones, la consiguiente reducción del gasto público, y con ello la reducción del déficit fiscal. Cabe recordar que los subsidios a la demanda fueron transferidos a las provincias, con el consentimiento de éstas, en el marco de los acuerdos fiscales que restituyeron la transferencia automática de recursos coparticipables y que devolvieron la vigencia del federalismo fiscal en nuestro país. Ahora bien, ¿cómo es posible que habiéndose producido una serie de aumentos impostergables, que nadie niega que sean significativos, en el sector mayorista, y que éste afecta por igual a todas las provincias, tengamos sin embargo una enorme dispersión en las tarifas que deben afrontar los consumidores de las distintas provincias? 
Aquí es dónde se hace necesario aclarar cómo está compuesta la factura del servicio eléctrico, o sea por 3 ítems: 1) PRECIO MAYORISTA DE LA ELECTRICIDAD (Costo de generación y transporte) Este se determina a nivel nacional. 2) COSTO DE DISTRIBUCIÓN O V.A.D., valor agregado de distribución (Costos de operación y mantenimiento, costos comerciales, de expansión, etc.) Este lo determina cada provincia, a través de sus entes reguladores, de manera autónoma. Aquí radica fundamentalmente la explicación de la enorme dispersión entre provincias. 3) CARGA TRIBUTARIA (Impuestos, tasas y contribuciones). Es por ello que pagando todas las empresas prácticamente el mismo costo mayorista por la energía que adquieren a Cammesa, hay sin embargo diferencias tan pronunciadas entre lo que paga un consumidor entrerriano con lo que debe pagar un consumidor de otros distritos. Para decirlo en pocas palabras, el principal problema en Entre Ríos es el desmesurado costo de distribución, que se determina en la provincia, no el costo mayorista! O sea, el tarifazo es provincial. Los números en este sentido son contundentes. El año pasado el valor agregado de distribución en Entre Ríos, para un usuario residencial con 500 kwh/mes de consumo, era más de 3 veces el de Misiones y más del doble que el de Mendoza. En ese entonces la relación entre el valor agregado de distribución y el costo mayorista era el 50% en Misiones, el 79% en Mendoza, y el 162% en Entre Ríos! O sea, como dijera un amigo en una ilustrativa metáfora, “en Entre Ríos, el delivery es más caro que la pizza”. Con respecto ala carga tributaria, el gobierno provincial dispuso de mala gana el año pasado una leve reducción en las alícuotas del impuesto destinado al Fondo de Desarrollo Energético de Entre Ríos, que - para decirlo en términos energético - no “movieron el amperímetro”, pasaron prácticamente desapercibidos para los consumidores. "Cada provincia decide sobre la tarifa que paga su empresa y generalmente es en torno a un cálculo que tiene en cuenta cuestiones como densidad de población o los kilómetros de líneas que necesita mantener una compañía. Pero la diferencia es muy grande más allá de estas cuestiones", destacó recientemente Cecilia Laclau, presidente de Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec). Mal puede llamarse federalismo a este verdadero descontrol, en el que cada provincia hace lo que se le canta, con recursos que en última instancia son de todos los argentinos. Esas diferencias explican que en Febrero de 2019 un usuario residencial misionero que consumiera 300 kwh/mes pagara sólo el 55% de lo que debía pagar un consumidor entrerriano con idéntico consumo. Y un mendocino el 70%. Las diferencias son aún más marcadas en el sector industrial y comercial. Recientemente el Consejo Empresario de Entre Ríos difundió un informe del que se desprende que en Corrientes una industria que consume 2000 kwh paga el 42% de lo que paga por igual consumo una industria entrerriana y un comercio que consume 2000 kwh paga el 42% de lo que paga por idéntico consumo un comercio entrerriano. Ante este panorama no debería llamar la atención que productores arroceros evalúen irse a Corrientes o que empresarios industriales piensen seriamente en buscar otros destinos para sus inversiones. Con estas tarifas castigando de esa manera al sector productivo será muy difícil sacar a la provincia del estancamiento y la pérdida de oportunidades en que está sumida desde hace demasiado. 
Frente a esta situación, desde nuestra responsabilidad legislativa no nos hemos cruzado de brazos; además de criticar la inacción y la falta de ideas del gobierno provincial hemos propuesto una serie de iniciativas concretas, que pueden consultarse en la página de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, y hemos procurado divulgar dichas iniciativas en toda la provincia. Pretendíamos que tales propuestas constituyeran un aporte al debate parlamentario y al intercambio serio y responsable de ideas, en pos de lograr acuerdos que permitan sostener verdaderas políticas de Estado que trasciendan una circunstancial administración. Lamentable ese debate ha sido imposible, y no tenemos los votos suficientes para hacer prosperar nuestros proyectos. En síntesis, nuestros proyectos se centran en: 
1) Disminuir costos de distribución en Entre Ríos en el corto plazo - Logrando mayor eficiencia y austeridad en ENERSA - Segmentando cada mayores consumos. 
2) Reducir carga tributaria - Reducir el % del recargo del FDEER - Coparticipar 50% de recargo FDEER a municipios y revisar topes a tasas municipales, en acuerdo con los municipios 
3) Revisar de manera integral cuadros tarifarios en el mediano plazo - Auditorías de costos de ENERSA - Audiencia pública 
4) Normalizar el EPRE 
5) Comisión bicameral de seguimiento de contratos de concesión de distribución 
6) Compensación a Entre Ríos x energía de Salto Grande. Cobro de regalías en especie  Fomento del ahorro, la eficiencia y la autogeneración eléctrica. 
7) Diversificación de la matriz energética provincial (biomasa, fotovoltaica, etc.) 
A nivel nacional es mucho lo que se ha hecho pero es muchísimo más lo que falta hacer, y como decimos la verdad y nos hacemos cargo, también decimos que se han cometido errores, que algunos se han revisado y otros todavía no, y que hace falta revisar algunas políticas específicas y elaborar e implementar un plan estratégico de desarrollo energético de largo plazo. Y es verdad que lo que se ha hecho es apagar el incendio y sentar trabajosamente algunas bases, sabiendo que no existen todavía condiciones objetivas para avanzar en reformas más ambiciosas por las que algunos seguiremos luchando, tales como la nacionalización de los hidrocarburos, la que quería Yrigoyen y no lo dejaron, la que Frondizi logró, la que Onganía derogó, la que nunca más volvió. 
Volviendo a la coyuntura, debe quedar claro que no es volviendo al pasado del facilismo irresponsable y de políticas absurdas - que bajo la máscara de una impostura populista nos llevaron a perjudicar a los que menos tienen y dejaron un desastre energético que llevará años revertir - cómo lograremos salir adelante. Lo haremos diciendo la verdad, haciéndonos cargo y haciendo cada uno en su esfera lo que tiene que hacer, sin buscar culpas en los demás como única excusa para intentar vanamente explicar los fracasos propios. Cambiemos Entre Ríos. Se puede, hace falta voluntad política por parte de un nuevo gobierno que tome el tema con decisión y compromiso.-
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domingo, 24 de marzo de 2019

ARTUSI REITERÓ SU PEDIDO PARA DISMINUIR EL COSTO DE LA ENERGÍA EN ENTRE RÍOS

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Con nuevos elementos que respaldan su solicitud, el diputado provincial, José Antonio Artusi (UCR en Cambiemos), insistió en su reclamo sobre el elevado costo que tiene la electricidad para los consumidores de Entre Ríos. El legislador uruguayense hizo referencia ahora, a un reciente estudio del Consejo Empresario "que muestra las enormes diferencias entre las tarifas eléctricas de Entre Ríos y de Corrientes", remarcó. 
Luego indicó "Entre Ríos debe dejar de ser la provincia con la luz más cara de la Mesopotamia" y se refirió a los porcentajes existentes en los dos Estados mencionados. "En Corrientes una industria que consume 2000 kwh paga el 42% de lo que paga x igual consumo una industria entrerriana", dijo Artusi. "Asimismo en Corrientes un comercio que consume 2000 kwh paga el 42% de lo que paga x igual consumo un comercio entrerriano y en Corrientes un hogar que consume 300 kwh paga el 79% de lo que paga x igual consumo una vivienda entrerriana", especificó. 
Estos datos se suman a los que ya había dado a conocer el diputado Artusi el año pasado contenidos en diversos proyectos tendientes a disminuir los costos de distribución de Enersa, entre otros aspectos. En esas iniciativas que fueron presentadas en la cámara de Diputados de Entre Ríos, también propuso que se revisen de manera integral los cuadros tarifarios, realizando auditorías de costos y convocando a una audiencia pública. La normalización del Ente Provincial de Regulación de la Energía (EPRE) y crear una Comisión Bicameral de Seguimiento de los contratos de concesión de energía eléctrica y revisar la carga tributaria, incluyendo la posibilidad de coparticipar a los municipios parte del FDEER, y fomentar el ahorro, la eficiencia y la generación distribuida, fueron otros de los aspectos contenidos en los proyectos presentados por Artusi oportunamente. "Insistimos en que estamos en presencia de uno de los costos energéticos más caros del país por esa razón aspiramos a que el gobierno provincial admita esta realidad y adopte las medidas necesarias para la disminución del precio final que deben abonar los consumidores entrerrianos", concluyó Artusi.
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VIVIENDAS DE MADERA PARA EL DEPARTAMENTO URUGUAY

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La promoción de la construcción de viviendas de madera ha sido una de mis preocupaciones como diputado provincial y he presentado varios proyectos sobre el tema. Si soy electo Senador del Departamento Uruguay vamos seguir insistiendo con propuestas para que las comunas y municipios puedan articular esfuerzos con la nación y la provincia en este sentido. 
La construcción de viviendas de madera tiene para nosotros una serie de ventajas económicas, sociales y ambientales que debemos aprovechar adecuadamente. 
Ventajas económicas: la madera es un material que se produce en la provincia, agregaría valor a la producción primaria y generaría puestos de trabajo genuino. A su vez es un material que permite costos similares o menores a la construcción tradicional. 
Ventajas sociales: la madera permite reducir costos y tiempos y es ideal para brindar soluciones rápidas en emergencias. Favorece la viabilidad de programas de auto construcción y facilita la participación de mujeres en el proceso constructivo. 
Ventajas ambientales: la madera es un material apto para la arquitectura sostenible, los bosques cultivados capturan carbono, es un material renovable, y por su bajo peso y excelente comportamiento térmico disminuye la demanda de materiales y energía durante la construcción y uso. 
En el departamento Uruguay tenemos muchas condiciones favorables para promover un programa de construcción de viviendas de madera: producción primaria, aserraderos e industrias madereras en la zona, recursos humanos capacitados, universidades y centros de investigación. Por otro lado tenemos una enorme demanda de compatriotas privados en la práctica del derecho constitucional a una vivienda digna y a un hábitat adecuado para el desarrollo sostenible. Lo que falta es voluntad política, planificación y gestión. #CambiemosUruguay #ArtusiSenador
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Nunca Más

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Como todo 24 de Marzo, hay mucho para decir: NUNCA MÁS. Nunca más dictaduras, nunca más terrorismo de Estado. Democracia para siempre. Somos la vida, somos la paz, somos el juicio a la junta militar. Pero también hay que recordar que el terrorismo de Estado comenzó antes del 24 de Marzo de 1976. Leer más...

Gustavo Hein en el Departamento Uruguay

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El precandidato a Vicegobernador de Cambiemos, Gustavo Hein, visitará diversas localidades del Departamento Uruguay el próximo día Lunes 25 en el marco de la campaña proselitista con miras a las elecciones primarias del próximo 14 de Abril. El compañero de fórmula de Atilio Benedetti, que lleva adelante una exitosa gestión como Presidente Municipal de Basavilbaso, desarrollará distintas actividades junto a los candidatos locales y candidatos a legisladores de Cambiemos según el siguiente cronograma: 
16.00 horas: Villa Mantero 
17.15 horas: Herrera 
18.30 horas: Caseros 
20.00 horas: San Justo
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viernes, 22 de marzo de 2019

Homenaje a Raúl Alfonsín

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domingo, 10 de febrero de 2019

Una provincia sin inversiones públicas ni privadas no puede aspirar al desarrollo

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Por José Antonio Artusi 
Comentábamos recientemente, analizando datos divulgados por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, acerca del escaso dinamismo del proceso de inversiones del sector privado en la Provincia de Entre Ríos. En efecto, de acuerdo a esos datos la Provincia de Entre Ríos es uno de los distritos de la República Argentina que menos proyectos de inversión recibió en los últimos 3 años, con sólo 12 proyectos que representan apenas el uno por mil de las inversiones en todo el país. Sosteníamos en ese momento que la insignificancia de las inversiones destinadas al territorio entrerriano contrastan notablemente con las que tuvieron como destino provincias hermanas, aún en el marco de un contexto nacional signado por dificultades macroeconómicas por todos conocidas. 
Lamentablemente esta falta de inversiones privadas se ve acompañada por una cada vez menor incidencia de inversiones del sector público provincial. En tal sentido, el diputado Jorge Monge puso de manifiesto en una columna publicada el 22 de Enero pasado que Entre Ríos figuraba última en un cuadro difundido por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal que compara la composición del gasto en las ejecuciones de presupuesto de las 24 jurisdicciones, en concreto cuánto gasta cada provincia en inversión u obra pública, dado que sólo aplica a gastos de capital el 5,5% del total de sus recursos, mientras que por ejemplo San Juan y Santiago del Estero destinan el 27% de sus recursos, Misiones (18,1%), CABA (17,2%) y Córdoba (16,6%). Este dato está referido a las ejecuciones provinciales de los primeros nueves meses del año 2018 de la Administración Pública. Acertadamente concluía el legislador diamantino de la UCR que “la decadencia entrerriana también es producto de la desinversión”. 
Pues bien, podemos afirmar ahora que si miramos la ejecución presupuestaria completa del año 2018, al 31 de Diciembre, el panorama es aún más desalentador, y que la tendencia que se verifica desde 2015 es francamente negativa en este sentido. 
Si analizamos las ejecuciones presupuestarias de los últimos 4 años podemos llegar a las siguientes conclusiones: 
Se advierte una constante subejecución del gasto en maquinaria y equipos y en construcciones, y en general en gastos de capital, o sea en inversión real directa. En 2018 se ejecutó prácticamente sólo un tercio de lo presupuestado para gastos de capital. 
La incidencia de los gastos de capital en el gasto total es cada vez menor, siendo menos del 5% en el 2018 (4,84%), casi la mitad en términos porcentuales que el valor del 2015. 
En maquinaria y equipos, a lo largo de los 4 años se ejecutó en promedio sólo el 36% de lo presupuestado, y el gasto en este rubro representó apenas el 0,25% del total en 2018. 
En construcciones, a lo largo de los 4 años se ejecutó en promedio sólo el 34% de lo presupuestado, y el gasto en este concepto representó apenas el 2,91% del total de gastos en 2018. 
Bienvenida la transparencia fiscal para poder acceder a estos datos, que demuestran que la provincia no está bien, que en estas condiciones no está en condiciones de aspirar al desarrollo, y que se impone la necesidad de un cambio rotundo, radical, que innove en políticas públicas transformadoras que generen condiciones para que las inversiones públicas y privadas se articulen de manera armoniosa y puedan generar un círculo virtuoso de crecimiento y generación de trabajo y oportunidades para todos los entrerrianos.
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sábado, 26 de enero de 2019

Entre Ríos recibió sólo el 0,1% de las inversiones en los últimos 3 años

Por José Antonio Artusi 
La Provincia de Entre Ríos es una de los distritos de la República Argentina que menos proyectos de inversión recibió en los últimos 3 años, con sólo 12 proyectos que representan el uno por mil de las inversiones en todo el país. 
La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio internacional en su página web http://www.inversionycomercio.org.ar/mapadelainversion.php , publica el Mapa de la Inversión, una herramienta interactiva que reporta proyectos de inversión que fueron anunciados públicamente y confirmados por la AAICI desde el 11 de diciembre de 2015. 
Allí se informa que Entre Ríos recibió 12 proyectos de inversión, por un monto total de 135,7 millones de dólares, lo que representa el 0.1% del total a nivel nacional, 135.524 millones de dólares. La insignificancia de las inversiones destinadas al territorio entrerriano contrastan notablemente con las que tuvieron como destino provincias hermanas, aún en el marco de un contexto nacional signado por dificultades macroeconómicas por todos conocidas. Es así que Santa Fe recibió inversiones por 3604 millones de dólares y Córdoba por 5344 millones de dólares, más de 26 y 39 veces respectivamente con respecto a nuestra provincia. Pero las comparaciones pueden hacerse también con respecto a provincias sin un desarrollo industrial tan marcado como el que pueden mostrar nuestras compañeras en la Región Centro. Si recurrimos a la Mesopotamia veremos que Corrientes y Misiones recibieron inversiones por 1273 y 191 millones de dólares respectivamente. Sólo 3 provincias recibieron proyectos de inversiones por montos menores a la provincia de Entre Ríos, Santiago del Estero, Chaco y Formosa. 
La escasa dinámica de las inversiones en Entre Ríos no es casual; muestra a las claras que no existen políticas públicas coherentes destinadas a su promoción y crecimiento. Por el contrario, los déficits en materia de infraestructura de transporte, una de las tarifas de energía eléctrica más cara del país, una matriz tributaria regresiva y distorsiva, la carencia de programas efectivos de promoción industrial, y en general la falta de un genuino plan estratégico de desarrollo son las causas de nuestro atraso y de que sigamos perdiendo lastimosamente oportunidades en un mundo que se transforma a pasos acelerados y que exige acciones innovadoras y eficientes para permitir la transformación que nuestra sociedad demanda. Será una de las tareas a encarar por un próximo gobierno revertir este penoso panorama. Por nuestra historia, los entrerrianos no podemos conformarnos con este presente de mediocridad y declive. Tenemos los recursos naturales y humanos como para poder aspirar a un futuro mejor en el que el desarrollo sostenible brinde a todos la oportunidad de una vida plena. Se trata de poner esos recursos en valor a través de políticas adecuadas, con activa participación de todos los sectores. 
#EntreRíosPuedeEstarMejor #CambiemosEntreRíos
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domingo, 16 de diciembre de 2018

El dragado debe ser el primer paso para consolidar una verdadera Hidrovía del río Uruguay

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Por José Antonio Artusi 
Durante más de una década el dragado y balizamiento del río Uruguay estuvo lejísimos de ser una prioridad para el gobierno nacional argentino, y eso hizo que el puerto de Concepción del Uruguay languideciera. A contrapelo de lo que pasaba del otro lado del río, donde aún sin contar con las obras de profundización del calado del canal navegable, la República Oriental del Uruguay puso en marcha una política de reactivación de los puertos de Fray Bentos y Paysandú, éste último a pesar de tener condiciones naturales más desfavorables que la terminal portuaria de la Histórica. 
La decisión de la administración del Presidente Macri de revertir esta situación y poner nuevamente al dragado del río en la agenda de las políticas públicas permitió que ambas delegaciones en la Comisión Administradora del río Uruguay se pusieran de acuerdo para llamar a una licitación internacional a los efectos de adjudicar la obra del dragado a 25 pies hasta Concepción del Uruguay, obra que acaba de finalizar y ya comienza a dar sus frutos. Cabe señalar que la obra de dragado debe complementarse adecuadamente con el respectivo balizado, para permitir la navegación segura las 24 horas. Estas acciones están en marcha por parte de organismos públicos de ambos países, y deben extremarse los recaudos para que se finalicen a la mayor brevedad posible.     
El puerto de Concepción del Uruguay se reactiva de la mano de la exportación de rollizos de pino con destino a China, estando abierta la posibilidad de buscar otros mercados como el de la India. Todo esto debe ser sólo el comienzo, pero queda claro, cómo lo dijimos siempre, que el dragado del río Uruguay es una inversión rentable desde todo punto de vista; económica, social y ambientalmente. 
La reactivación del transporte fluvial abarata el transporte y la logística, en un país como el nuestro en el que tenemos uno de los costos más altos de la región en este rubro. Según un estudio de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, con un dólar de combustible se puede transportar una tonelada de carga a una distancia de 25 kilómetros en carretera, 107 kilómetros en ferrocarril y 536 kilómetros por vía fluvial, o sea más de 20 veces que en camión. Esto torna rentables economías regionales que de otra manera no podrían asumir los costos de los fletes. Por otro lado, la reactivación de la cadena logística y de transporte multimodal vinculada a la operatoria portuaria crea una gran cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos. 
Desde el punto de vista ambiental, es sabido en todo el mundo que el transporte fluvial es el más seguro y el menos contaminante, contribuyendo de manera decisiva al ahorro energético, a la disminución de la demanda de combustibles y a la menor emisión de gases a la atmósfera. Un trabajo publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que un HP mueve 150 Kg. en camión, 500 Kg. en ferrocarril, y 4.000 Kg. en una embarcación, más de 25 veces que en camión.     
Está claro que son muchas las asignaturas pendiente. Falta diversificar la oferta de exportación desde el puerto de Concepción del Uruguay; a la madera agregarle productos avícolas, arroz, citrus, etc. Mejorar la capacidad logística del puerto para permitir embarcar contenedores, aprovechando la línea de feeders entre Paysandú y Montevideo. Y en el mediano plazo aumentar la competitividad para agregar valor a la producción primaria y, por qué no, exportar productos que excedan el sector agroindustrial. Hay que generar una matriz intermodal integrada de transporte, alimentando el puerto uruguayense con barcazas y ferrocarril. Para eso se requieren inversiones en infraestructura ferroviaria y nuevos puertos barcaceros aguas arriba, como se identificara claramente en el Plan Estratégico Territorial de la provincia hace 10 años. Y más adelante terminar Salto Grande construyendo las esclusas y el canal de navegación, para extender la Hidrovía del Uruguay hasta Corrientes y Brasil, cumpliendo de esa manera con uno de los propósitos del sabio orden de prioridades del acuerdo argentino - uruguayo de 1946. 
La Hidrovía del río Uruguay, integrada a la del Paraná - Paraguay, puede y debe ser una herramienta estratégica al servicio del desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida de todos los entrerrianos. Hagamos lo que hay que hacer para que sea una realidad...
#CambiemosEntreRíos
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sábado, 15 de diciembre de 2018

AHORA, EL DESARROLLO... CAMBIEMOS ENTRE RÍOS

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Por José Antonio Artusi 
El año que viene los entrerrianos nos enfrentaremos a un dilema fundamental. O seguimos por la pendiente de mediocridad, estancamiento y falta de visión de futuro que han caracterizado a los gobiernos del Partido Justicialista desde 2003 y que nos han llevado a dilapidar sistemáticamente oportunidades de desarrollo o bien nos decidimos a encarar un camino de cambios y transformaciones que debe llevarnos al logro de la provincia pujante y progresista que podemos y debemos ser. 
Entre Ríos puede exhibir enormes recursos naturales, una población distribuida de manera equilibrada, una posición geográfica estratégica en medio del corredor bioceánico central, una sociedad civil llena de iniciativas solidarias, algunas empresas privadas que han logrado insertarse con éxito en mercados globales competitivos, universidades que forman jóvenes que a menudo deben abandonar la provincia en busca de mejores horizontes, y algunos municipios, sobre todo con gobiernos radicales y vecinalistas, que han encarado con éxito los desafíos del desarrollo local; pero a la vez la provincia en su conjunto no ha logrado encontrar una estrategia que le permita aprovechar adecuadamente su extraordinario potencial, y se muestra por el contrario como un territorio rezagado relativamente frente a provincias hermanas, sobre todo las de la Región Centro. 
Tenemos ríos caudalosos que podrían servir para brindar agua potable y saneamiento, generación de energía, posibilidades de navegación, riego y atractivos turísticos (sobre todo si terminamos Salto Grande, obra inconclusa que debe respetar el carácter de multipropósito que tuvo el proyecto que le dio origen). Miles de hectáreas que podrían incrementar drásticamente su capacidad productiva si se construyeran acueductos largamente demorados. Un enorme potencial de generación de energías renovables a través de la biomasa, el sol, y los cursos de agua, que podría ponerse en marcha para generar la matriz energética sostenible del futuro. Un territorio ideal para reconstruir la infraestructura ferroviaria y acercar la producción primaria a los puertos y a las fábricas. Dos hidrovías extraordinarias que deberían integrarse y potenciarse para lograr una red multimodal de transporte que baje costos, reduzca niveles de contaminación y mejore la seguridad. Todo este potencial no puede desplegarse porque tenemos desde hace décadas un Estado provincial ineficiente e inoperante, incapaz de brindar al sector privado las condiciones que todo Estado moderno debe garantizar, con una administración burocrática que absorbe recursos a través de una matriz tributaria llena de impuestos distorsivos y regresivos, que castigan la producción y el empleo y encarecen los bienes básicos. Un Estado que, por otro lado, no brinda adecuadamente a los entrerrianos los servicios que toda sociedad necesita para avanzar en el desarrollo humano, en materia de educación, salud, vivienda, y seguridad. 
Es hora de proponernos firmemente dejar atrás un pasado de frustraciones y desencuentros, y proponernos el ambicioso pero posible propósito de encarar el desafío del desarrollo. Es posible transformar a Entre Ríos en una tierra de oportunidades, que ofrezca a sus jóvenes posibilidades concretas de encontrar aquí un lugar donde puedan vivir una vida plena y explotar al máximo sus condiciones y talentos. 
Está absolutamente claro que ese desafío no puede llevarse adelante por parte de los mismos que vienen gobernando desde 2003 y son los principales responsables de este presente lleno de fracasos y asignaturas pendientes. Asignaturas pendientes que atraviesan el conjunto de las políticas públicas provinciales. En lo institucional, un Estado elefantiásico pero débil, que no ha podido o no ha querido implementar numerosos avances en materia de nuevos derechos e institutos que se incorporaron en la reforma constitucional para mejorar la calidad institucional y los controles en la administración pública y para generar canales de participación ciudadana, hace ya 10 años. En lo económico, un Estado que ahoga la producción con impuestos distorsivos y no genera las obras imprescindibles para mejorar la infraestructura que se necesita para mejorar la competitividad de nuestras empresas. En lo social, un Estado que brinda mal o a medias servicios básicos de educación, salud, y vivienda, y que hace que se agrande cada vez más la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, llegando a ver con dolor cómo sectores de medios y altos ingresos abandonan la escuela pública de la que supimos enorgullecernos, ante una crisis que sólo parece agudizarse año tras año. Estamos muy lejos de tener un sistema educativo capaz de formar a nuestros jóvenes para desempeñarse con éxito en los empleos que serán demandados en el siglo XXI. Un Estado que se limita a pagar sueldos y que pretende exhibir como logros propios algunos avances más bien generados a partir de acciones puestas en marcha por parte del gobierno nacional, como la recuperación del federalismo fiscal y la financiación de numerosas obras de infraestructura, por parte de una administración federal que no discrimina a las provincias por el color político de sus gobernantes, como fue norma en la Argentina entre 2003 y 2015. 
Gobierna Entre Ríos desde 2003 un partido clientelar y asociado frecuentemente, como en el nivel nacional hasta 2015, a la cartelización en la obra pública, la privatización del juego y el uso discrecional de los recursos públicos, y que por ende no puede sino hacer del Estado un botín puesto al servicio de su propia permanencia en el poder. Convalidar su continuidad es legitimar el atraso y la decadencia. Es imperioso que volvamos a poner el Estado al servicio de todos los entrerrianos, convocándolos a construir juntos un futuro mejor. Ahí radica la verdadera contradicción fundamental en este momento; continuidad de un populismo mediocre que cristaliza las condiciones del subdesarrollo o un cambio republicano y genuinamente progresista que apunta a las grandes transformaciones que la hora demanda. 
En este contexto, la Unión Cívica Radical debe afrontar la enorme responsabilidad de protagonizar la conformación de una coalición de gobierno que represente a la mayoría de los entrerrianos para encarar ese camino de progreso que nos lleve a construir una Entre Ríos más democrática, próspera y equitativa. Cambiemos ha sido, hasta acá, una eficaz herramienta electoral y parlamentaria. Es preciso no desdeñar el inmenso valor que tuvo para evitar la continuidad de un proyecto político populista, corrupto y autoritario, y para brindar equilibrio y alternancia en el sistema institucional argentino, y para recuperar numerosos gobiernos locales en nuestra provincia. Pero a más de 3 años de la histórica Convención de Gualeguaychú resulta necesario reconocer que se necesita dotar a Cambiemos de nuevos atributos. Cambiemos debe transformarse en una verdadera coalición de gobierno, integrada por partidos políticos fortalecidos, que encuentran en la diversidad y en los acuerdos institucionalizados para resolver democráticamente diferencias de matices una fortaleza y no una debilidad. Cambiemos debe ofrecer a los entrerrianos una visión de futuro, un proyecto de desarrollo, una propuesta de crecimiento que se proponga reformar el Estado, dinamizar y modernizar la economía y brindar oportunidades para todos, alejada de las prácticas clientelares y meramente asistencialistas que han demostrado de manera rotunda su fracaso y sólo han logrado reproducir estructuralmente las condiciones de pobreza y marginación. 
Entre Ríos, baluarte de la independencia, cuna del federalismo y la organización nacional, pionera en la gestación de la educación pública y laica, protagonista de la inmigración, la colonización y el cooperativismo, no puede ni debe encarar el siglo XXI sin metas y objetivos claros y sin un plan estratégico de desarrollo que nos indique cómo lograrlos. No podemos resignarnos a perpetuar este presente de oportunidades perdidas y continuidad carente de transformaciones de fondo que nos ofrece el gobierno provincial, es necesario un cambio de rumbo, es menester poner un punto de inflexión que modifique tendencias y nos permita construir de manera democrática y participativa una sociedad más acorde a nuestras enormes potencialidades. 
Entre Ríos puede estar mucho mejor, pero para comenzar a hacerlo posible hay que diagnosticar con precisión las causas de nuestros fracasos. Es hora de cambiar, es hora de protagonizar el desarrollo sostenible que demanda el siglo XXI, para mejorar la calidad de vida de todos los entrerrianos. Para hacer de esta hermosa e histórica provincia, la Entre Ríos que Urquiza soñó. Cambiemos Entre Ríos...
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