jueves, 27 de marzo de 2025

ERICH FROMM

Por José Antonio Artusi

Se cumplen 125 años del nacimiento de Erich Fromm.  Nació en Francfort del Meno, Alemania, el 23 de marzo de 1900 y murió en Muralto, Suiza, el 18 de marzo de 1980. Se crio en el seno de una familia judía. Luego de estudiar Derecho se trasladó a Heidelberg, donde se doctoró en 1922. Más tarde inició su formación como psicoanalista en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. En1930 se hizo cargo del Departamento de Psicología del Instituto de Investigación Social. En 1934, tras el ascenso del nazismo al poder, emigró a los Estados Unidos. En 1943 estuvo entre los fundadores de la filial de New York de la Escuela de Psiquiatría de Washington, y luego se desempeñó en el Instituto William Alanson White. En la década del 50 se radicó en México, donde fue profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México y fundó el Instituto Mexicano de Psicoanálisis. Más tarde también ocupó una cátedra en la Universidad de Michigan. En 1965 se retiró de la vida académica y en 1974 se mudó a Muralto, Suiza, donde murió poco antes de cumplir 80 años.        

A lo largo de su carrera publicó más de 30 libros, entre los que se destacan “El miedo a la libertad”, “El arte de amar”, “Anatomía de la destructividad humana”, “Tener o ser” y “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea: hacia una sociedad sana”.   

Nos interesa en particular rescatar los aportes de Fromm al concepto de ingreso básico universal o ingreso ciudadano, que él denomina “ingreso garantizado”, y que en España generalmente se conoce como “renta básica” o “renta básica de ciudadanía”. En tal sentido, Damián Pachón Soto sostuvo en 2020 que “la renta básica, atribuida al filósofo holandés Philippe Van Parijs, y que aparece como una opción en tiempos de pandemia para hacer frente a la pobreza y la desprotección en que se encuentran cientos de personas en el mundo, fue propuesta en 1955 por el filósofo y psicoanalista alemán Erich Fromm” y plantea que “la esencia de la idea es que “todas las personas, trabajen o no, deben tener el derecho incondicional de no morir de hambre ni carecer de techo. Recibirán sólo lo que necesitan básicamente para mantenerse, pero no recibirán menos”.”

El mencionado autor considera que “si Van Parijs ha dicho que la renta básica busca garantizar la libertad real, ya en esta propuesta de Fromm el fundamento del “ingreso anual garantizado” es ampliar el campo personal de la libertad y asegurar la independencia real. En estricto sentido, libertad e independencia son principios fundamentales para el pleno desarrollo del ser humano, pues permite sustraer al individuo de poderes externos que lo someten y determinan”; a la vez que enfatiza el carácter incondicional: “el “ingreso garantizado no requerirá ninguna prueba de necesidad por parte de una persona para obtener un techo sencillo y un mínimo de alimento”. Por lo demás, ese ingreso sustituiría los beneficios de los seguros sociales y ahorraría muchos gastos en burocracia”.

Klaus Widerstrom señala que “Erich Fromm no se limitó a describir una utopía ideal. Elaboró ​​un catálogo de propuestas prácticas para la reorganización de la sociedad económica, política y cultural. Una de ellas es la introducción de un nivel de subsistencia garantizado. En otros lugares, lo denominó renta anual garantizada o lo describió como renta mínima anual. Fromm difundió esta idea por primera vez en su libro "Salidas de una sociedad enferma" en 1955. En la primera mitad del siglo XX, apenas se debatió públicamente sobre una renta básica incondicional que garantizara la subsistencia. Por lo tanto, Erich Fromm puede considerarse un importante iniciador del debate sobre la renta básica”.

Apreciemos el pensamiento de Erich Fromm en sus propias palabras: “La razón más importante para la aceptación del concepto es que podría mejorar drásticamente la libertad del individuo. Hasta ahora en la historia humana, el hombre ha estado limitado en su libertad de actuar por dos factores: el uso de la fuerza por parte de los gobernantes (esencialmente su capacidad de matar a los disidentes); y, más importante, la amenaza de hambruna contra todos los que no estuvieran dispuestos a aceptar las condiciones de trabajo y existencia social que se les imponían. Quien no estuviera dispuesto a aceptar estas condiciones, incluso si no se utilizaba otra fuerza contra él, se enfrentaba a la amenaza de hambruna. El principio que prevaleció durante la mayor parte de la historia humana en el pasado y el presente (tanto en el capitalismo como en la Unión Soviética) es: "El que no trabaja no come". Esta amenaza obligaba al hombre no sólo a actuar de acuerdo con lo que se le exigía, sino también a pensar y sentir de tal manera que ni siquiera se sintiera tentado a actuar de manera diferente”.

“Un Ingreso Garantizado, que se hace posible en la era de la abundancia económica, podría por primera vez liberar al hombre de la amenaza del hambre, y así hacerlo verdaderamente libre e independiente de cualquier amenaza económica. Nadie tendría que aceptar condiciones de trabajo simplemente por temor a morir de hambre; un hombre talentoso o ambicioso o una mujer podría aprender nuevas habilidades para prepararse para un tipo diferente de ocupación… Las personas aprenderían a no tener miedo si no tuvieran que temer al hambre. (Esto es cierto, por supuesto, solo si no existe una amenaza política que inhiba la libertad de pensamiento, expresión y acción del hombre). La ​​Renta Garantizada no solo establecería la libertad como una realidad en lugar de un eslogan, sino que también establecería un principio profundamente arraigado en la tradición religiosa y humanista occidental: ¡El hombre tiene derecho a vivir, pase lo que pase!”.

A 125 años de su nacimiento revisitar la obra de Erich Fromm puede servirnos para inspirarnos en la tarea de la construcción de una sociedad mejor.

 

Fuentes:

Pachón Soto , Damián. "El Magazín Cultural." Erich Fromm y el ingreso anual garantizado. 2020. https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/erich-fromm-y-el-ingreso-anual-garantizado-article/.

Widerstrom, Klaus. "Erich Fromm and His Proposal for a Basic Income." Indibay. 2010. https://www.indybay.org/newsitems/2010/07/06/18652754.php.

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lunes, 17 de marzo de 2025

MASACRES

Por José Antonio Artusi

Se cumplen hoy 835 años de la masacre de York y 781 de la masacre de Montsegur.

York, Inglaterra, 1190.

Miguel Ángel Santamarina relata que “la masacre de York fue la culminación de una serie de actos y manifestaciones antisemitas. El fervor desatado por las cruzadas había provocado un sentimiento contra los judíos —y también hacia los musulmanes, contra los que se luchaba en Tierra Santa— en toda Europa durante el siglo XII. El origen de los disturbios que causaron este pogromo en el norte de Inglaterra se sitúa en la ceremonia de coronación del rey Ricardo I un año antes, a la cual no fueron invitados los nobles de religión judía. Estos últimos eran en su mayoría comerciantes y empresarios, a los que sus compañeros católicos pusieron en la diana con el objetivo de conseguir eliminar las deudas que tenían contraídas con ellos. Después de la masacre todos los documentos que justificaban esos débitos fueron quemados y los nobles cristianos exonerados de sus obligaciones. Las revueltas comenzaron en Norwich, Stamford y Lincoln. Luego fue el turno de York, donde una turba amenazó con quemar las casas de los judíos más ricos de la ciudad. Las familias judías comenzaron a huir y optaron por refugiarse en la Torre de Clifford. Allí pensaron que estarían a salvo, al ser el castillo real un territorio donde deberían estar protegidos por ser vasallos feudales del rey. Pero nada detuvo a la masa que se dirigió hasta la fortaleza. La alternativa a la muerte era la renuncia a su fe. La mayoría optaron por asesinar a sus mujeres e hijos para después suicidarse. Los que decidieron resistir acabaron quemados por el fuego o asesinados por los asaltantes.”

Montsegur, Francia, 1244.

En 2014 Matías Wiszniewer, escritor argentino, visitó el Castillo de Montsegur. Aquí parte de su crónica: “El catarismo fue el movimiento herético de mayor repercusión en los agitados caminos de la edad media… el Castillo de Montsegur fue el escenario de la última resistencia cátara ante una arrolladora cruzada que la Iglesia católica organizó para exterminarlos… Enemigos acérrimos de la Iglesia católica apostólica romana, los cátaros pretendían ser los verdaderos depositarios de la revelación cristiana. Su ideario era fuertemente dualista. La tensión metafísica de la vida se enzarza en la lucha eterna entre el bien y el mal. El bien asociado al espíritu, y el mal a la materia. Para la comunidad cátara la Iglesia católica era el Anticristo. Luego de una fallida campaña de conversión, el papa Inocencio III lanzó una cruzada contra ellos, la cruzada albigense... La última resistencia cátara fue el Castillo de Montsegur. En mayo de 1243, comenzó el definitivo asedio de la fortaleza. Tras diez meses de resistencia, se iniciaron negociaciones para acordar la rendición. Los sitiadores concedieron dos semanas para el abandono del Castillo; solo podían salvar la vida si abjuraban de sus creencias. La alternativa era la hoguera. Los acorralados prefirieron arrojarse a una inmensa pira ardiente antes que renunciar a sí mismos. Así perecieron más de 200 mártires… En marzo de 1244, cuando ya solo quedaban vivos poco más de dos centenares (de los seiscientos habitantes de la fortaleza), y mientras cuatro “Perfectos” (así se denominaban los principales sacerdotes cátaros) escapaban por una salida oculta, con el objeto de salvar el legado para las futuras generaciones, se produjeron las últimas negociaciones: a cambio de la rendición incondicional, la abjuración de la herejía y el regreso al catolicismo, las tropas papales perdonarían la vida de los sobrevivientes. Pero la convicción de los puros no se amedrentó: mejor la muerte que la conversión. El fuego de las hogueras quemó vivos, sobre una ladera de Montsegur, el 16 de marzo de 1244, a los últimos exponentes de la Iglesia cátara organizada como tal”.

Dos episodios separados por 54 años muestran cómo el fanatismo, la intolerancia, y la barbarie se cobraron víctimas inocentes en el medioevo. Deberían ser sólo hitos de un pasado ominoso que dejamos definitivamente atrás. Lamentablemente, masacres contemporáneas nos recuerdan dolorosamente que todavía nos falta muchísimo. El sangriento pogromo del 7 de octubre de 2023 perpetrado por el terrorismo de Hamas en Israel, entre otras tragedias anteriores, debería ser recordatorio suficiente. O la reciente masacre de 70 cristianos decapitados en el Congo por terroristas vinculados a ISIS, o las masacres contra musulmanes alauitas en Siria; tragedias que curiosamente no parecen despertar demasiada indignación. Víctimas inocentes e indefensas, incluyendo niños, mujeres y ancianos, masacrados, secuestrados y torturados sólo por ser judíos o cristianos o alauitas.  

Nuevos inquisidores, no ya los del Santo Oficio, proclaman abiertamente su voluntad genocida y totalitaria. Debería preocuparnos sobremanera que en Occidente proliferen legiones de cómplices de esos inquisidores, o idiotas útiles, potenciales víctimas de victimarios cuyos crímenes relativizan o directamente reivindican. Miguel Wiñazki brindó en una columna en Clarín uno de tantos ejemplos: “Un docente, Guido Saá, argentino, de la escuela Carlos Pellegrini escribió en las redes, según los testimonios tomados antes de que borrara sus mensajes, una barbaridad que quizás no piense solo él: "Espero que haya tantos Bibas como sea posible", y agregó tras la visión de los ataúdes: “Adoro los finales felices”. El periodista finaliza su artículo diciendo que “no hay opción. O estamos con los Bibas, o con sus verdugos. Con la democracia, o con la desgracia estranguladora del fundamentalismo. Con el futuro, o con el medioevo matador. Con la vida, o con la muerte”.    

Que nunca más los bárbaros se sientan con derecho a eliminar a nadie por su etnia, su religión o su nacionalidad. Que los valores de la democracia liberal y de los derechos humanos imperen en todo el mundo de una buena vez y que las teocracias fundamentalistas y terroristas desaparezcan para siempre.  

 

Fuentes:

Santamarina, Miguel Angel. "Zenda." La masacre de York. 2022. https://www.zendalibros.com/masacre-de-york-16-de-marzo-de-1190-inglaterra-antisemitismo/.

Wiñazki, Miguel. "El martirio de los niños Bibas y el docente antisemita." Clarín, febrero 22, 2025.

Wiszniewer, Matías. "La mirada de Linceo." Montsegur y la tragedia de los cátaros. Crónica de un viaje. 2024. https://estebanierardo.com/2024/01/05/montsegur-y-la-tragedia-de-los-cataros-cronica-de-un-viaje/.

 

Publicado en el diario La Calle el 16 de marzo de 2025.

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martes, 11 de marzo de 2025

SAM ALTMAN Y LA LEY DE MOORE PARA TODO

Por José Antonio Artusi

Sam Altman nació en Chicago el 22 de abril de 1985. Es el director ejecutivo de Open AI y está considerado uno de los principales impulsores del desarrollo de la inteligencia artificial. El 16 de marzo de 2021 publicó un breve artículo titulado “La ley de Moore para todo”. Quizás en un futuro ese texto sirva como hoja de ruta para el diseño de políticas públicas que podrían modelar un mejor futuro para los Estados Unidos, y para el mundo entero. A continuación, sólo se citan algunos párrafos de ese artículo:

“El software que puede pensar y aprender hará cada vez más del trabajo que hacen las personas hoy. Incluso más poder pasará del trabajo al capital. Si las políticas públicas no se adaptan en consecuencia, la mayoría de las personas terminarán en peor situación que hoy.

1. La revolución de la IA

El progreso tecnológico que logremos en los próximos 100 años será mucho mayor que todo lo que hemos logrado desde que controlamos el fuego e inventamos la rueda. Ya hemos construido sistemas de IA que pueden aprender y hacer cosas útiles. Todavía son primitivos, pero las tendencias son claras.

2. La ley de Moore para todo

Consideremos el ejemplo de los semiconductores y la ley de Moore: durante décadas, los chips se volvieron dos veces más potentes por el mismo precio aproximadamente cada dos años.

“La ley de Moore para todo” debería ser el grito de guerra de una generación cuyos miembros no pueden permitirse lo que quieren. Suena utópico, pero es algo que la tecnología puede ofrecer (y en algunos casos ya lo ha hecho).

3. Capitalismo para todos

El capitalismo es un poderoso motor de crecimiento económico porque recompensa a las personas por invertir en activos que generan valor a lo largo del tiempo, lo que es un sistema de incentivos eficaz para crear y distribuir ganancias tecnológicas. Pero el precio del progreso en el capitalismo es la desigualdad.

La forma tradicional de abordar la desigualdad ha sido gravar progresivamente los ingresos. Por diversas razones, eso no ha funcionado muy bien. Funcionará mucho, mucho peor en el futuro.

Por lo tanto, deberíamos centrarnos en gravar el capital en lugar del trabajo, y deberíamos utilizar estos impuestos como una oportunidad para distribuir directamente la propiedad y la riqueza a los ciudadanos. En otras palabras, la mejor manera de mejorar el capitalismo es permitir que todos se beneficien de él directamente como propietarios de acciones. No se trata de una idea nueva, pero será factible a medida que la IA se haga más poderosa, porque habrá mucha más riqueza disponible. Las dos fuentes principales de riqueza serán 1) las empresas, en particular las que utilizan la IA, y 2) la tierra, que tiene una oferta fija.

Podríamos hacer algo llamado el American Equity Fund. Se capitalizaría gravando a las empresas por encima de una determinada valoración con un 2,5% de su valor de mercado cada año, pagadero en acciones transferidas al fondo, y gravando con un 2,5% del valor de todas las tierras de propiedad privada, pagadero en dólares. Todos los ciudadanos mayores de 18 años recibirían una distribución anual, en dólares y acciones de la empresa, en sus cuentas. La gente tendría la libertad de utilizar el dinero como quisiera o necesitara: para mejorar la educación, la atención sanitaria, la vivienda, crear una empresa, lo que fuera.

Henry George, un economista político estadounidense, propuso la idea de un impuesto sobre el valor de la tierra a fines del siglo XIX. El concepto cuenta con un amplio apoyo de los economistas. El valor de la tierra aumenta debido al trabajo que la sociedad realiza a su alrededor: los efectos de red de las empresas que operan alrededor de un terreno, el transporte público que lo hace accesible y los restaurantes, cafeterías y acceso a la naturaleza cercanos que lo hacen deseable. Como el propietario del terreno no hizo todo ese trabajo, es justo que ese valor se comparta con la sociedad en general que sí lo hizo.

4. Implementación y resolución de problemas

La cantidad de riqueza disponible para capitalizar el American Equity Fund sería significativa. Hay alrededor de 50 billones de dólares en valor, medido por capitalización de mercado, solo en empresas estadounidenses.

También hay alrededor de 30 billones de dólares en tierras de propiedad privada en los Estados Unidos (sin contar las mejoras sobre la tierra). Supongamos que este valor también se duplicará aproximadamente durante la próxima década; esto es algo más rápido que la tasa histórica, pero a medida que el mundo realmente comience a comprender los cambios que causará la IA, el valor de la tierra, como uno de los pocos activos verdaderamente finitos, debería aumentar a un ritmo más rápido. Por supuesto, si aumentamos la carga impositiva sobre la tenencia de tierras, su valor disminuirá en relación con otros activos de inversión, lo que es bueno para la sociedad porque hace que un recurso fundamental sea más accesible y fomenta la inversión en lugar de la especulación.

Según el conjunto de supuestos anteriores (valores actuales, crecimiento futuro y la reducción del valor por el nuevo impuesto), dentro de una década cada uno de los 250 millones de adultos en Estados Unidos recibiría unos 13.500 dólares al año. Ese dividendo podría ser mucho mayor si la IA acelera el crecimiento, pero incluso si no lo es, 13.500 dólares tendrán un poder adquisitivo mucho mayor que ahora porque la tecnología habrá reducido en gran medida el costo de los bienes y servicios. Y ese poder adquisitivo efectivo aumentará drásticamente cada año. El sistema teóricamente óptimo sería gravar solo el valor del terreno, y no las mejoras construidas sobre él.

5. El cambio hacia el nuevo sistema

Los cambios que se avecinan son imparables. Si los aceptamos y planificamos, podemos utilizarlos para crear una sociedad mucho más justa, feliz y próspera. El futuro puede ser casi inimaginablemente grandioso”.

 

Publicado en el diario La Calle el 9 de marzo de 2025.

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domingo, 2 de marzo de 2025

MANUEL ANTEQUEDA

Por José Antonio Artusi

Manuel Pacífico Antequeda Encina nació en Mendoza el 25 de marzo de 1860 y murió en Santa Fe el 8 de febrero de 1920.

Tras cursar estudios primarios en su ciudad natal se radicó en Paraná, donde estudió en la Escuela Normal, de la que egresó en 1879 como profesor normal. Ha perdurado la anécdota que señala que cuando Sarmiento le entregó el título le preguntó a qué se dedicaría, y Antequeda le respondió que tenía pensado ir a Córdoba a estudiar Derecho. El “loco” Sarmiento le habría replicado que "el país no necesita abogados sino maestros para difundir la cultura, enseñar el respeto a la ley y la defensa de la libertad". Y Antequeda le hizo caso, se dedicó fundamentalmente a la docencia y a la política educativa.

Con sólo 20 años fue director de la Escuela Catedral al Norte, en la ciudad de Buenos Aires, y posteriormente fue profesor en la Escuela Normal de Mendoza hasta 1882. En San Juan ejerció numerosas responsabilidades: director de la Escuela Normal, inspector nacional de escuelas, rector del Colegio Nacional, intendente municipal, ministro de Gobierno e Instrucción Pública, vocal del Consejo de Educación, director general de escuelas, legislador provincial.  Fundó diarios y la revista “El educacional”.

En 1903 el gobernador de Entre Ríos Enrique Carbó designó a Manuel Antequeda director general de escuelas. Los sucesores de Carbó, Faustino Parera y Prócoro Crespo, confirmarían a Antequeda en tal responsabilidad, por lo que desarrolló una intensa labor hasta 1914. Ese período se caracterizó, según Ricardo Marcó, “por la existencia de un plan de Edificación Escolar, que se gestó durante el gobierno de Carbó, continuó durante los tres gobiernos y se tradujo en la realización de una importante cantidad de escuelas nuevas, reparaciones y ampliaciones o "ensanches" en la terminología de la época. Durante la vigencia de este Plan se registró la intervención de proyectistas con formación universitaria; se avanzó en ensayos de sistematización de las construcciones, recurriendo a la prefabricación en madera y asbesto cemento; se levantaron muchas escuelas rurales, y se construyeron escuelas flotantes destinadas a la zona del delta entrerriano. Un factor determinante en la aplicación y éxito del Plan de Edificación Escolar fue seguramente la continuidad de los funcionarios -con visión de administradores más que administrativos- que con una clara percepción del problema y de las metas a alcanzar, permanecieron durante la gestión de los tres gobernadores referidos. Tenía Entre Ríos en esa época un Consejo Administrador de la Enseñanza Pública del que formaba parte el presidente del Consejo General de Educación y director general de escuelas, profesor Manuel P. Antequeda, quien se constituyó en el principal promotor, gestor y ejecutor del Plan de Edificación Escolar”. Marcó enfatiza que “en la fecunda y prolongada labor del profesor Antequeda como presidente del Consejo General de Educación y director general de escuelas de Entre Ríos, ocupa un lugar principalísimo la creación de la Escuela Normal Rural Alberdi, pionera en su género en el país”.

Sobre el “plan Antequeda” el arquitecto Marcó hace una reflexión relevante: “cabe aquí una acotación referente a la visión precursora de Antequeda respecto a la relación entre exigencias pedagógicas y espacio físico. Debió transcurrir más de medio siglo para que educadores y arquitectos consideraran en forma conjunta este tema y que desde el área de la educación se admitiera que el edificio escolar es parte integrante del proceso enseñanza-aprendizaje y no su mero continente”. Podríamos decir que en realidad la visión de Antequeda es un intento de plasmar en obras concretas lo que algunos autores han denominado la arquitectura escolar de inspiración sarmientina, inspiración en la que la importancia de la relación dialéctica entre espacio arquitectónico y actividad educativa ya estaba presente como aspiración de índole eminentemente política; los edificios escolares como “palacios” laicos al servicio de la formación igualitaria de ciudadanos de una república. Uno de los tantos ejemplos del “plan Antequeda” es la Escuela Viamonte de Concepción del Uruguay.

El mencionado autor agrega que “al planteo de las necesidades acompaña la propuesta de soluciones para "llevar a cabo la edificación escolar creando recursos especiales con ese objeto" ya que en su opinión "no es con las cantidades que fija el presupuesto de cada año que puedan llenarse tales necesidades". Así, habida cuenta de las experiencias de provincias que habían emitido empréstitos públicos -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- propone que Entre Ríos emita un empréstito destinado a financiar las obras, con un plazo máximo de 50 años”.

“En 1913, al hacer un balance de lo realizado en la década precedente, se contabiliza un importante número de obras en toda la provincia. La difusión de esta gestión de gobierno se hace mediante la publicación de un "Álbum de Edificación Escolar. 1903-1913" en el que se expone la obra de los tres gobiernos involucrados y se incluyen gran cantidad de los diseños de las obras”.

En 2010, a modo de evaluación del legado de Antequeda, Ricardo Marcó consideró que “en ocasión del Segundo Centenario de Mayo muchas de las escuelas debidas al impulso de Antequeda siguen recibiendo diariamente en sus aulas a miles de alumnos primarios y secundarios y en algunas de ellas tienen sus sedes Facultades de la UADER. Aunque los criterios de diseño y funcionalidad de la Arquitectura Escolar han experimentado la natural variación que conlleva el paso del tiempo y los adelantos técnicos y pedagógicos, los edificios que están cumpliendo cien años aún mantienen vigencia. Pero no se reduce a esto su valor y significación. Son además portadores de una alta carga simbólica, son elementos que caracterizan el paisaje urbano y rural de Entre Ríos, integran por mérito propio el catálogo del patrimonio arquitectónico provincial y han contenido en sus aulas a miles de entrerrianos…”.

Como nos enseñara Octavio Paz, en este caso también, la arquitectura es el testigo insobornable de la Historia.

 

Fuentes:

Marcó Muñoa, Ricardo Aníbal. "Dialnet." Desde el Bicentenario. Una mirada a los edificios escolares entrerrianos en el Centenario. 2020. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3699124.

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lunes, 24 de febrero de 2025

PRÓCORO CRESPO

Por José Antonio Artusi

Prócoro Mateo Crespo Icart nació en 1872 en La Paz y murió en Buenos Aires el 11 de julio de 1930. Era bisnieto de Francisco Candioti, primer gobernador de la provincia de Santa Fe, nieto de Antonio Crespo Zabala, gobernador delegado de Urquiza entre 1845 y 1854, y sobrino de Manuel Crespo, gobernador por poco tiempo, desde el 15 de enero hasta el 3 de marzo de 1887, dos días antes de su muerte.

Tras cursar estudios secundarios en el Colegio Nacional de Paraná Prócoro Crespo se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente se radicó en Concepción del Uruguay, donde se desempeñó como juez de paz. Más tarde presidió el Superior Tribunal de Justicia.

Entre 1907 y 1910 fue el ministro de Hacienda del gobernador Faustino Parera. En 1910 Crespo fue electo diputado nacional. En las elecciones del 13 de marzo de ese año, las últimas antes de la ley Sáenz Peña, obtuvo 14.646 votos. Otros candidatos del oficialismo, como   Alejandro Carbó o Martín Ruiz Moreno tuvieron solamente 35 y 4 respectivamente, mientras que representantes del radicalismo como Luis Lorenzo Etchevehere o Alberto Carosini sólo 3. Cabe destacar que en esa elección, en la que también fue electo el presidente Roque Sáenz Peña, votó solamente el 2,8% de la población, en un escenario en el que el radicalismo había dispuesto la abstención.   

Algunos autores como Filiberto Reula ubican a Crespo dentro del ala “modernista” del conservadorismo, identificada con Sáenz Peña y partidaria de una reforma política. Al momento de asumir la gobernación Prócoro Crespo expresó que “la protección de tan fundamental derecho político de elegir los gobernantes ha de ser una realidad y el sufragio ha de desarrollarse en el ambiente de plena libertad, en el que sólo ha de encontrar, con la práctica, su pureza”.

La actuación de Prócoro Crespo como legislador nacional fue muy breve. Renunció al poco tiempo de asumir, tras haber sido electo gobernador, cargo que ejerció entre el 1º de octubre de 1910 y el 1º de octubre de 1914. La elección contó sólo con la participación del oficialismo, al igual que lo que había acontecido en 1907 con su antecesor, Faustino Parera. Su vicegobernador fue Emilio Marchini, quien renunció poco después de asumir. La gestión del gobernador Crespo debió enfrentar duras críticas tanto de conservadores como de radicales.

Beatriz Bosch destaca que durante su gobernación “entra en vigor la ley del voto universal, secreto y obligatorio sobre la base del padrón militar sancionada en 1912 por el presidente Roque Sáenz Peña. Las primeras elecciones nacionales de acuerdo con las nuevas normas se verifican el 7 de abril de 1912. Un amplio movimiento de opinión obliga al gobierno a adoptarla en el orden provincial. Hasta el momento el proselitismo de los opositores se ha visto acallado por una férrea presión policial”.

Obsérvese la diferencia entre las elecciones legislativas nacionales de 1910 y las de 1912. En 1910 “votaron” 191.000 personas en todo el país. En las de 1912 la participación crece sustancialmente, y llega a 684.379 votantes. Ese año, ya en un escenario competitivo, los conservadores consagran dos diputados en Entre Ríos, Alejandro Carbó y Eduardo Sobral, y los radicales, uno, Miguel María Laurencena, quien dos años más tarde sucederá a Crespo tras derrotar precisamente a Alejandro Carbó por estrecho margen. Previamente, en las elecciones de diputados nacionales de 1914 también triunfó la Unión Cívica Radical, si bien en un escenario en el que el conservadorismo se divide y presenta dos listas, la del Partido Provincial y una de candidatos carbosistas.  

Durante su gestión Prócoro Crespo mantuvo a Manuel Antequeda al frente del Consejo General de Educación, responsabilidad que había ejercido desde 1903, en los gobiernos de Enrique Carbó y Faustino Parera. Filiberto Reula considera que, en materia educativa, la administración de Crespo continuó con la tarea de expansión de la escuela común iniciada por sus predecesores, creando 40 nuevas instituciones educativas provinciales entre 1910 y 1914. Un elemento particularmente interesante del “plan Antequeda” en ese período es la incorporación de 50 escuelas prefabricadas de madera construidas a partir de 1911en zonas rurales. Al respecto Ricardo Marcó señala que “la Escuela elemental Adolfo Alsina, en el Departamento Paraná fue la primera que se construyó de este tipo. El proyecto y la construcción estuvo a cargo de la empresa A. Perasso y Cía. Constan de dos pabellones de planta rectangular: uno con dos aulas y el otro destinado a vivienda para el maestro. Ambos están rodeados por una galería perimetral y tienen cubierta de chapas de cinc a cuatro aguas, sobre estructura de madera, que apea sobre columnas metálicas… Los materiales y sistema constructivo remiten a algunas construcciones ferroviarias de la misma época, encuadradas en la tradición funcional inglesa”. Recuerda Ricardo Marcó “que también en 1911 se construyó la Escuela Pueyrredón, en un amplio predio próximo al Parque Urquiza y la zona de Puerto Nuevo en Paraná, con casi idéntica forma y tipología. Pero aquí el material de las paredes es asbesto cemento, sin duda novedoso para la época, y las dimensiones de los locales varían ligeramente respecto a las anteriormente descriptas”.

Filiberto Reula plantea que Crespo dio continuidad a las políticas de difusión del crédito agrario y de estímulo a la creación de cooperativas agrícolas, pero la sequía de 1909-1910 interrumpió un ciclo favorable y generó una etapa caracterizada por el déficit fiscal, el incremento de la deuda pública, la demora en el pago de salarios y la paralización de obras públicas.

Tras finalizar su mandato como gobernador se retiró de la actividad política y se dedicó a las actividades agropecuarias. Una calle de Paraná recuerda su nombre.

 

Fuentes:

Bosch, Beatriz. Historia de Entre Ríos. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 1978.

Macchi, Manuel, y Alberto Masramón. Entre Ríos. Síntesis histórica. Concepción del Uruguay: Sacha, 1977.

Marcó Muñoa, Ricardo Aníbal. "Dialnet." Desde el Bicentenario. Una mirada a los edificios escolares entrerrianos en el Centenario. 2020. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3699124.

Reula , Filiberto. Historia de Entre Ríos. Castellví, 1969.

 

Publicado en el diario La Calle el 23 de febrero de 2025.

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jueves, 20 de febrero de 2025

FAUSTINO PARERA

Por José Antonio Artusi

Faustino Miguel Parera y Romero nació en Paraná el 30 de octubre de 1857 y murió en Buenos Aires el 29 de septiembre de 1926.

Se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires. En 1894 fue electo diputado nacional en su provincia natal. En las elecciones del 4 de febrero obtuvo 7968 votos, impulsado por el Partido Autonomista Nacional, que consagró las 6 bancas en juego. Los comicios en ese momento, antes de la reforma electoral que se concretó con la ley Sáenz Peña en 1912, distaban muchísimo de constituir un instrumento genuino de expresión de la voluntad popular. Tal circunstancia se evidencia en que, según las actas de la Cámara de Diputados de la Nación, tras los seis candidatos que se impusieron, Manuel Quintana obtuvo sólo cuatro votos, y los radicales Francisco Barroetaveña y José Lino Churruarín dos. Incluso otro candidato del PAN, Torcuato Gilbert, figura con sólo un voto.

En 1895 el gobernador Salvador Maciá lo designó ministro de Gobierno, cargo que ejerció hasta 1898. Ese año fue nuevamente electo diputado nacional. En esa oportunidad obtuvo 11454 sufragios, en una elección en la que ya no participaron candidatos radicales. En 1902 renovó su banca, que ocupó hasta 1906.

Beatriz Bosch refiere que, culminando la gobernación de Enrique Carbó, “el 11 de enero de 1907 un atentado conmueve a la opinión pública. Se arroja al arroyo Santa Rosa una imprenta destinada a El Pueblo, periódico opositor que dirigía Antonio Ciaspucio en Villaguay y el conductor del vehículo, que la transportaba, es degollado por personal de la policía. Ningún partido opositor concurre a los comicios en que son electos para el período 1907-1910 los doctores Faustino M. Parera y Mariano E. López”.   

Manuel Macchi y Alberto Masramón explican que “el período gubernamental del Dr. Faustino M. Parera quedó acortado en cuatro meses, al entrar en vigencia la Constitución de 1903, que por su artículo nº 281 limitaba el período al 1º de octubre”. Por lo tanto, Parera ejerció el cargo entre el 15 de enero de 1907 y el 1º de octubre de 1910. Sus ministros fueron Luis Leguizamón y Manuel Leiva (Gobierno) y Prócoro Crespo y Emilio Marchini (Hacienda).

Los mencionados autores consideran que “su gobierno se caracterizó por el impulso dado a la red de ferrocarriles. Quedó inaugurado el ferryboat, especie de balsa capaz de transportar trenes…, quedando unida nuestra provincia a la de Buenos Aires. Se construyeron más de veinte puentes, se incrementó la agricultura, creándose para ello escuelas chacras y bancos agrícolas, con lo cual se fomentó e intensificó la producción agropecuaria.”

Sobre su gestión gubernamental Beatriz Bosch señala que “una nueva convención reformadora se reúne el 14 de diciembre de 1908 presidida por el doctor Martín Ruiz Moreno. Se eleva a seis el número de miembros del Superior Tribunal de Justicia, se restablece la inamovilidad de los jueces y el gobierno de la educación como lo impusiera la Constitución de 1883”. A su vez destaca que “los festejos del centenario de la Revolución de Mayo sorprenden a la provincia en similar tren de holgura económica que el resto de la República. Un índice elocuente: el valor de la tierra. En el departamento Paraná se paga cinco mil pesos la hectárea de campo.”  

Parera mantuvo en su cargo al frente del Consejo General de Educación a Manuel Antequeda, que había sido designado por su antecesor. El plan de construcción y ampliación de edificios escolares contó con una propuesta de financiamiento a través de la emisión de un bono a 50 años. Ricardo Marcó señala que “el Poder Ejecutivo acepta la propuesta, aunque disminuye el monto del empréstito a un millón de pesos moneda nacional, y el 22 de noviembre de 1907 eleva un proyecto de ley a la Legislatura, que ésta sanciona el 21 de marzo de 1908 con el número 2.132. En ella se dispone la construcción de dos escuelas superiores, cuatro graduadas, veintiuna elementales, ochenta y cinco rurales y un crecido número de "ensanches" de las existentes. Esta ley fue ampliada o prorrogada en dos oportunidades -1909 y 1911- y se autorizó la emisión de bonos para posibilitar la concreción de los proyectos de Antequeda”. Además, este autor refiere que “la idea de dotar a toda la geografía entrerriana de edificios escolares llevó a incluir escuelas flotantes para el área deltaica del sur de la provincia, que ha tomado nuevo impulso recientemente con la construcción de escuelas flotantes, funcionales y aptas para la actividad educativa. En 1909 se construyeron dos escuelas de este tipo destinadas a la zona de Islas del Ibicuy”

En relación con la política económica Maximiliano Camarda y Néstor Serfaty consideran que “durante la primera década del 1900 se agudiza el problema de la disponibilidad de crédito agrario y el proyecto colonizador corría mayormente por parte del estado provincial. Por esos años, los inmigrantes que ingresan a la provincia son 10 veces menos que los que se establecen en Santa Fe. El gobernador Parera (1907-1910) afirma que se debe transformar la estancia en chacra, y priorizar el establecimiento de colonos sobre los arrendatarios/medianeros, pero no modifica durante su mandato esa situación.”

Tras dejar la gobernación – fue sucedido por Prócoro Crespo en 1910, electo también en comicios a los que sólo se presenta el oficialismo – Faustino Parera volvió a la Cámara de Diputados de la Nación. En las elecciones especiales del 8 de enero de 1911 fue electo para suceder precisamente a Crespo, que había renunciado para asumir la gobernación. Ejerció tal mandato legislativo hasta 1915.  

 

Fuentes:

Bosch, Beatriz. Historia de Entre Ríos. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 1978.

Camarda , Maximiliano, y Néstor Serfaty. "El desarrollo de la ganadería y la agricultura en la Entre Ríos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX." Historia regional, 2024.

Macchi, Manuel, y Alberto Masramón. Entre Ríos. Síntesis histórica. Concepción del Uruguay: Sacha, 1977.

Marcó Muñoa, Ricardo Aníbal. "Dialnet." Desde el Bicentenario. Una mirada a los edificios escolares entrerrianos en el Centenario. 2020. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3699124.

 

Publicado en el diario La Calle el 16 de febrero de 2025.

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lunes, 10 de febrero de 2025

ENRIQUE CARBÓ

Por José Antonio Artusi

Enrique Carbó Ortiz nació en Paraná el 24 de febrero de 1861 y murió en Villa Urquiza el 2 de febrero de 1920. Tuvo tres hermanos, de destacada actuación, como él, en la política provincial y nacional; Alejandro, Romeo, y Salvador. A Alejandro nos hemos referido en la columna publicada el 17 de noviembre de 2024. Eran primos de Salvador Maciá, gobernador de Entre Ríos entre 1895 y 1899.  

Enrique Carbó se recibió de abogado en 1881 e ingresó en el Poder Judicial, en el que se desempeñó como defensor de menores y juez. En 1890 fue electo intendente de Paraná, cargo que ejerció hasta 1892. El gobernador Sabá Hernández lo designó ministro de Gobierno, entre 1893 y 1894, y luego ministro general, entre 1894 y 1895. En 1895 fue electo senador nacional para reemplazar a su primo Salvador Maciá, que sería gobernador entre 1895 y 1899. En 1898 Carbó fue reelecto, y ocupó una banca en el Senado de la Nación hasta 1903, año en que fue electo gobernador, para suceder a Leónidas Echagüe. Ejerció el mandato entre el 15 de enero de 1903 y el 15 de enero de 1907, fecha en que asumió la gobernación Faustino Miguel Parera.

Durante su gobernación se produjo la reforma de la constitución provincial de 1903, que involucionó en lo relativo al régimen municipal, estableciendo la designación del intendente por parte del Poder Ejecutivo. Tal rémora, origen de numerosos conflictos, sería luego removida en la reforma de 1933, en la que se consagró la elección directa por el voto popular.

Uno de los hitos de su gestión fue la fundación de Villa Paranacito. Humberto Brumatti señala que “la preocupación del gobierno provincial por los habitantes de esta zona, la encontramos en estas dos noticias:

"El Censor " del 31 de agosto se refiere al" Proyecto de Ley presentado a H. Legislatura por el gobernador Enrique Carbó para destinar Lote 9 de las Islas del Ibicuy con una superficie aproximada de 3. 431 hectáreas para ser adjudicado en propiedad a título gratuito a personas y familias que ocupan o han ocupado tierras en esta zona y carecen de recursos para adquirirlas. "

Mientras el periódico" Los Principios " del 6 de octubre publica" En la última sesión celebrada por la cámara de senadores de la provincia se resolvió lo siguiente: "Se sancionó después de haber sido discutido en particular, el proyecto referente a la cesión del lote Nº 9 de las islas del Ibicuy a los pobladores, a título gratuito y previo al cumplimiento de las obligaciones contenidas en el mismo." El proyecto firmado por Carbó el 21 de setiembre, luego fue aprobado por unanimidad de votos por las cámaras de Diputados y Senadores, y sancionado con fuerza de Ley el 4 de octubre. Allí se ordena subdividir el Lote 9 en terrenos de 50 hectáreas, siendo necesario para obtenerlos en propiedad definitiva: poblarlos, construir viviendas dentro del año y plantar 1. 000 árboles en el término de 4 años. El artículo 6º disponía "Al hacerse la división en lotes, deberá determinarse la reserva de tierra necesaria y en lugar central y aparente, para la construcción de una escuela, comisaría de policía y demás oficinas o reparticiones que convenga instalar" , mientras el 10º autorizaba al Poder Ejecutivo "para hacer los gastos que demande la instalación de las oficinas públicas necesarias sobre la base de dotar a este centro de población, de una escuela, comisaría, juzgado de paz, registro civil y demás dependencias oficiales que las necesidades locales justifiquen".”

Si bien el pueblo no fue fundado formalmente, se considera al 25 de mayo de 1906 como su fecha de fundación, por ser el día en el que se inauguraron sus edificios públicos.

Otro aspecto importante de la gobernación de Enrique Carbó fue el impulso a la educación pública. Designó Director General de Escuelas a Manuel Pacífico Antequeda, destacado educador mendocino egresado de la Escuela Normal de Paraná, que permanecería en ese cargo durante las gestiones de quienes sucedieron a Carbó, Faustino Parera y Prócoro Crespo, hasta 1914.

Alentado por su hermano Alejandro y por Antequeda, el gobernador Carbó decidió crear la Escuela Normal de Maestros Rurales “Alberdi”. Esta iniciativa, una de las primeras en su tipo en todo el país, formaba parte de un ambicioso proyecto que sólo se concretó parcialmente, tendiente a crear escuelas similares en cada uno de los departamentos de la provincia, orientadas a formas maestros rurales, y a las que se las dotaría de cinco hectáreas. Al respecto, Janet Priscila Cian considera que “a partir de 1903 el gobernador Enrique Carbó buscó dar un nuevo estímulo a la colonización oficial mediante la organización de seis nuevas colonias efectuadas a partir de la liquidación de propiedades del Banco Provincial, la modernización agropecuaria y la estabilidad de los colonos en el campo con diversas medidas, entre ellas la creación de escuelas agropecuarias para formar personal idóneo en estas tareas y respondiendo a las necesidades productivas regionales”. Esta autora enfatiza que “las instituciones de enseñanza con finalidades de capacitación agropecuaria y tendientes a cierta regionalización productiva creadas en la provincia de Entre Ríos fueron iniciativa de sus gobiernos, especialmente el de Enrique Carbó. Lograron materializarse gracias a la Constitución provincial de 1903, que les brindó un encuadre legal para su concreción y la asignación de recursos propios en el presupuesto de educación”.

Tras concluir su mandato como gobernador Enrique Carbó fue nuevamente electo senador nacional y en 1914 el presidente Roque Sáenz Peña lo designó ministro de Hacienda, cargo que ejerció hasta 1915, ya durante la presidencia de Victorino de la Plaza.   

Una plaza en la ciudad de Paraná recuerda su nombre, en la que se encuentra un monumento obra del escultor José Fioravanti, inaugurado en 1929 durante la gobernación de Eduardo Laurencena.

 

Fuentes:

Brumatti, Humberto. "Orígenes de Villa Paranacito." Cuadernos de Gualeguaychú. n.d. http://www.cuadernosdegchu.com.ar/historia/jornadas04.htm.

Cian, Janet Priscila. "Orígenes de las escuelas agropecuarias en la provincia de Entre Ríos (1896 - 1910)." Mundo Agrario, diciembre 2018.

 

Publicado en el diario La Calle el 9 de febrero de 2025.

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jueves, 6 de febrero de 2025

SALWAN MOMIKA

Por José Antonio Artusi

Salwan Sabah Matthew Momika nació el 23 de junio de 1986 en Bajdida, Irak y murió asesinado en Hovsj, Suecia, el 29 de enero de 2025, a los 38 años.

En su cuenta de Twitter Salwan Momika se identificaba así: “Pensador, crítico y quemador del Corán en Suecia. Soy asirio y mi lengua materna es el arameo. No soy un ex musulmán, nací en una familia cristiana católica”.

Quemar libros, cualquiera sea, es algo que no haría nunca, y es imposible que imaginar una quema de libros no nos recuerde las peores épocas de la Inquisición, del nazismo, y de tantos otros movimientos reaccionarios a lo largo de la Historia. Pero también es imposible negarle a alguien el derecho a quemar sus propios libros. Y condenar alguien por hacerlo es coartar la sagrada libertad de expresión. Asesinar a alguien por hacerlo es una atrocidad injustificable. Una atrocidad particularmente perversa, por quitar la vida de una persona inocente, obviamente, pero también por ser un mensaje terrorista destinado a mostrar a otros las consecuencias de la supuesta herejía. Occidente enfrenta un momento crítico, en el que debe reforzar la vigencia de sus mejores tradiciones, las de la Ilustración, la de la libertad, las del laicismo y de la tolerancia, las del respeto a todas las religiones y todas las creencias; pero también las de la garantía del derecho a expresar críticas a todas las religiones y creencias. 

El 25 de febrero de 2024 Salwan Momika expresó que “hace tres meses, los musulmanes de Irak quemaron a mi familia en un salón de fiestas de mi ciudad natal, matando a más de 150 de mis parientes. Todo esto se debe a que quemé el Corán y los musulmanes me habían prometido un mensaje de “fuego por fuego”. Y cuando quemaron a mi familia el mismo día, recibí mensajes de los musulmanes que decían: “Os lo prometimos y lo cumplimos”. El gobierno iraquí fue cómplice de este genocidio, por lo que cerró la investigación por considerar que se había producido un cortocircuito eléctrico, mientras que un comité estadounidense que investigaba el asunto encontró a personas masacradas dentro del salón antes de quemarlas”.

Su voz ha sido silenciada, ya no podemos aplaudirla o criticarla. Pero podemos escuchar lo que dicen otros acerca de su asesinato. Masih Alinejad, la valiente periodista y defensora de los derechos humanos iraní, amenazada por la teocracia imperante en su país y obligada a vivir en el exilio en los Estados Unidos expresó en redes sociales lo siguiente: “Una vida humana vale más que cualquier libro sagrado. El asesinato de Salwan Momika en Suecia plantea graves preocupaciones sobre la libertad de expresión, la seguridad y las consecuencias de las tensiones religiosas y políticas. Nadie debería ser víctima de violencia o de la muerte por expresar sus creencias, por muy controvertidas que sean. Este incidente pone de relieve una vez más los peligros de las ideologías extremistas y la falta de protección de las personas en situación de riesgo. Ali Khamenei, el líder supremo de la República Islámica de Irán, también había pedido que se le castigara. El mes pasado, un tribunal sueco aprobó su deportación por provocar tensiones entre los países islámicos y Estocolmo. No se sentía seguro en Suecia”. Y agregó que “Salwan Momika quemó el Corán, argumentando que el Islam es una religión violenta. En una sombría ironía, fue asesinado por quienes querían demostrar que estaba equivocado. Salwan huyó de Irak en busca de seguridad, con la esperanza de encontrar refugio en Europa. Pero incluso allí, su voz fue silenciada por la violencia.

 

Y esto sucedió hoy, en el siglo XXI, una época en la que se debería proteger la libertad de expresión, pero aún así la gente sigue siendo asesinada por sus creencias”.

Alejo Schapire, periodista argentino radicado en París señaló: “El asesinato del cristiano iraquí Salwan Momika, que se había refugiado en Suecia, es mucho más grave de lo que parece. No sólo por su muerte, sino por cómo el Estado sueco se fue plegando a la presión islámica local e internacional”.

Imtiaz Mahmood lo despidió así: “Hoy lamentamos el asesinato de Salwan Momika, un valiente activista nacido en Irak que se opuso a la tiranía del Islam y se negó a que lo silenciaran. Fue asesinado en Suecia, acribillado en su apartamento mientras transmitía en vivo y ejecutado en nombre del Islam por atreverse a desafiar una doctrina que exige sumisión a través del miedo. Su sangre mancha ahora las manos de quienes buscan borrar la libertad de expresión mediante la violencia. Momika conocía la verdad y se atrevió a decirla. Sabía que el Islam no era sólo una religión sino un sistema político de control, y se negó a doblegarse ante él. Al quemar el Corán en público, envió el mensaje de que ninguna ideología está libre de críticas y ningún sistema de creencias es inmune al escrutinio. Su desafío se convirtió en un faro de resistencia para todos aquellos que se niegan a vivir con miedo. Para quienes odian la libertad, su voz era una amenaza. Para quienes la aprecian, sus acciones eran un grito de guerra. La lucha de Salwan Momika por la verdad fue incesante. Tras huir de Irak, pidió asilo en Suecia, creyendo que había llegado a una tierra donde reinaba la libertad de expresión. En cambio, se encontró con que Europa estaba cada vez más dispuesta a rendirse ante la intimidación islámica, donde los gobiernos se desvivían por apaciguar a quienes exigen censura y sumisión”.

El 16 de enero pasado Salwan Momika escribió en Twitter: “Hoy el juicio ha terminado y he debido enfrentar cargos por criticar el Islam. El fiscal le está pidiendo al tribunal que me extradite a Irak sólo porque critiqué el Islam y quemé el Corán”.  

Lo último que alcanzó a escribir, el 18 de enero, fue esto: “A mis queridos amigos, pueden ayudarme donando para cubrir los honorarios del abogado que me ayudará a conseguir asilo en América”.

 

Publicado en el diario La Calle el 2 de febrero de 2025.

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LEWIS MUMFORD

Por José Antonio Artusi

Se cumplen 35 años de la muerte de Lewis Mumford. Nació en New York el 19 de octubre de 1895 y murió en Amenia el 26 de enero de 1990. Historiador, sociólogo, filósofo, urbanista, su vasta obra resiste todo intento de encasillarla en cualquier clasificación de especialidades académicas. Una de sus grandes obsesiones fue la ciudad y la civilización en su devenir histórico, desde una perspectiva humanista y progresista a la vez.  

Publicó numerosos libros, entre ellos Historia de la utopías, Técnica y civilización, La cultura de las ciudades, La ciudad en la historia, El mito de la máquina, La condición del hombre, y Perspectivas urbanas.

Ramón Alcoberro consideró que Lewis Mumford, “a partir de su estudio sobre el urbanismo comprendió que algo no acababa de funcionar en la promesa positivista de una sociedad tecnológica y feliz. Sin disponer de un título universitario, cosa que le permitía a la vez no sentirse esclavo de la compartimentación de saberes en claustros, Mumford fue el historiador de la tecnología cuya obra nos mostró, precisamente, por primera vez, cuáles eran las causas no atendidas de las crisis económicas y tecnológicas y otorgó a la ética, a las concepciones del mundo y a la tradición cultural el papel central que una explicación puramente progresista le había negado”. Este autor señala que “el lugar donde suceden las contradicciones sociales es la ciudad y, por eso mismo, Mumford dedicó algunos de sus mejores textos al estudio de la trama urbana y de la comunicación. De hecho, algunos estudiosos consideran que su auténtica aportación ha sido la dedicada al estudio de las transformaciones urbanas en la historia”.

Sobre una de sus obras más trascendentes, La ciudad en la historia, Arturo Almandoz Marte señaló que “emergió como clásico de un humanismo urbano, una suerte de suma integradora de disciplinas que estaban en proceso de diferenciación y profesionalización en las universidades, al promediar el siglo XX”.

Pero quizás recordar lo que el propio Mumford escribió sea más interesante que leer lo que sus críticos dijeron de su obra. Algunos de sus planteos siguen teniendo una notable vigencia y sirven no sólo para entender el pasado sino también para imaginar y construir un futuro mejor. En 1961, en La ciudad en la historia, escribió lo siguiente:

 “¿Qué es la ciudad? ¿Cómo se originó? ¿Qué procesos promueve, qué funciones desempeña, qué propósitos cumple? No hay definición única que se aplique a todas sus manifestaciones y una sola descripción no puede abarcar todas sus trasformaciones desde el núcleo social embrionario hasta las formas complejas de su madurez y la desintegración corporal de su senectud. Los orígenes de la ciudad son oscuros, gran parte de su pasado está enterrado o borrado de modo tal que resulta irrecuperable y es difícil apreciar sus perspectivas en el futuro. ¿Desaparecerá la ciudad o el planeta entero se convertirá en una vasta colmena humana? (lo que sería otro modo de desaparición). ¿Las necesidades y los deseos que han movido a los hombres a vivir en ciudades pueden recuperar, en un nivel aún más elevado, todo lo que Jerusalén, Atenas o Florencia otrora parecieron prometer? ¿Hay una opción viva a mitad de camino entre Necrópolis y Utopía, es decir, la posibilidad de edificar un tipo nuevo de ciudad que, liberada de contradicciones internas, positivamente enriquezca y promueva el desarrollo humano?”.

Finaliza con un párrafo que sigue teniendo tanta actualidad como cuando lo escribió hace 64 años: “Ahora sabemos, mejor que nunca, que las potencialidades ocultas de la vida van mucho más allá de la orgullosa álgebra de la ciencia contemporánea; y que sus promesas, en cuanto a las futuras transformaciones del hombre, son tan encantadoras como inagotables. Sin las perspectivas religiosas que alentó la ciudad, es dudoso que se hubiera desarrollado algo más que una pequeña parte de las capacidades del hambre para vivir y aprender. El hambre crece según la imagen de sus dioses y hasta la medida que ellos establecen. La mezcla de divinidad, poder y personalidad que determinó la existencia de la ciudad antigua debe ser reconsiderada en los términos de la ideología y la cultura de nuestra época, al verterlas en nuevas moldes cívicos, regionales y planetarios. A fin de desbaratar las fuerzas insensatas que hoy amenazan a la civilización desde dentro, es necesario que vayamos más allá de las iniciales frustraciones y negaciones que han perseguido a la ciudad a lo largo de su historia. De no ser así, los dioses estériles del poder, que no se dejan contener por los límites orgánicos o los objetivos humanos, volverán a hacer al hombre a su imagen sin rostro y pondrán fin a la historia humana.  La misión final de la ciudad consiste en promover la participación consciente del hombre en el proceso cósmico e histórico. A través de su estructura compleja y duradera, la ciudad acrecienta enormemente la capacidad del hombre para interpretar estos procesos y toma en ellos una parte activa, formativa, de modo que cada fase del drama que en ella se representa tenga, hasta el máximo grado posible, la iluminación de la conciencia, el sello del propósito, el color del amor. Esa exaltación de todas las dimensiones de la vida, a través de la comunión emotiva, la comunicación racional, el dominio técnico y, sobre todo, la representación dramática, ha sido la función suprema de la ciudad en la historia, y sigue siendo el principal motivo para que la ciudad continúe existiendo”.  

Si se busca “Lewis Mumford” en redes sociales se encontrarán muchísimas menciones a una de sus frases, escrita hace 70 años, que muestra lo poco que hemos aprendido de sus lecciones: “Añadir carriles a las autopistas para solucionar la congestión vehicular es como aflojar tu cinturón para curar la obesidad”.

 

Fuentes:

Alcoberro, Ramón. "INTRODUCCIÓN A LEWIS MUMFORD, CASI UNA HISTORIA O MÁS QUE UNA HISTORIA." n.d. https://web.archive.org/web/20130509144607/http://www.alcoberro.info/planes/mumford01.html.

Almandoz Marte, Arturo. "Humanismo urbano de Lewis Mumford." Prodavinci. mayo 15, 2024. https://prodavinci.com/humanismo-urbano-de-lewis-mumford/.

Mumford, Lewis. La ciudad en la historia: sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Buenos Aires: Infinito, 1979.

 

Publicado en el diario La Calle el 26 de enero de 2025.

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jueves, 23 de enero de 2025

RAMÓN JOSÉ CÁRCANO, EL PRESIDENTE QUE NO FUE

Por José Antonio Artusi

Ramón José Cárcano nació en Córdoba el 18 de abril de 1860 y murió en Buenos Aires el 2 de junio de 1946. Generalmente catalogado como conservador, o bien liberal, sus acciones – sin embargo – hacen menester analizar con un poco más de complejidad su pensamiento. Las etiquetas no son en este caso suficientes.

Tras egresar como bachiller del Colegio Monserrat estudió derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, en la que se graduó de abogado en 1879. Su tesis doctoral, sobre los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos, apadrinada por Miguel Juárez Celman, en ese momento gobernador de Córdoba, le generó duros reproches de los sectores clericales.

En 1882 integró la asamblea que reformó la Constitución de Córdoba. En 1884 fue electo diputado nacional. En 1886 el gobernador Ambrosio Olmos lo designó ministro de Gobierno. En 1887 el presidente Juárez Celman lo designó director general de Correos y Telégrafos. Cárcano era el candidato natural del juarismo para las elecciones presidenciales de 1892, pero poco antes de la revolución del Parque declinó su candidatura en medio de la crisis política imperante. El 31de julio de 1890 Cárcano renunció a su cargo y el 6 de agosto la Asamblea Legislativa aceptó la renuncia de Juárez Celman. La revolución había sido vencida, el gobierno estaba muerto, y la candidatura presidencial de Cárcano había muerto con él.

Retirado por algunos años de la actividad política, estuvo dedicado a sus actividades agropecuarias, a la docencia y a la investigación histórica. En 1910 retornó a la política brindando su apoyo a la candidatura de Roque Sáenz Peña, y ese mismo año fue electo por segunda vez diputado nacional. En 1912 presidió la asamblea que reformó nuevamente la Constitución de Córdoba y fue electo gobernador. Superó por sólo 176 votos al candidato radical, Julián Amenábar Peralta. Gobernó entre el 17 de mayo de 1913 y el 17 de mayo de 1916. El 8 de marzo de 1925 fue electo gobernador por segunda vez. Su mandato duró del 17 de mayo de 1925 al 17 de mayo de 1928.

Un aspecto interesante y no demasiado destacado de Cárcano es su vinculación con las ideas de Henry George, el economista norteamericano que a fines del siglo XIX abogó por la tesis del impuesto único, una reforma tributaria que eliminaría todos los impuestos salvo uno, el que grava el suelo libre de mejoras, por considerar que su valor surge siempre de acciones de la comunidad, ajenas al propietario, y por razones de eficiencia y equidad económica. Es también llamativo que esta faceta lo emparenta, paradójicamente, con Amadeo Sabattini, gobernador de Córdoba – pero en este caso radical – entre 1936 y 1940.

Un texto de 1916 de Andrés Máspero Castro nos da una idea del impacto de las acciones de Cárcano como gobernador en la difusión del georgismo en la Argentina: “En Córdoba, su ilustre gobernador, el doctor Ramón J. Cárcano,… ha conseguido, después de una cruenta lucha con los terratenientes cordobeses, que se practicaran varias valuaciones del suelo para que los impuestos se percibieran sobre una base real, y lo mismo que "en nuestros territorios nacionales se cobrara el impuesto territorial sólo sobre el valor de la tierra libre de mejoras. Últimamente el mencionado mandatario envió a la honorable legislatura provincial, un proyecto proponiendo percibir en las ciudades y centros urbanos, el impuesto territorial solamente sobre la tierra en igual forma en que se efectúa ya en los campos de la fértil Córdoba. Con estas reformas, la vieja e intelectual Córdoba viene a ponerse a la cabeza del movimiento georgista argentino, y es de esperar que, con la adopción paulatina de esta conveniente política impositiva hasta la definitiva implantación del impuesto único, podamos verla sobresalir por sus riquezas, progreso, bienestar y felicidad general del resto de las comarcas que persistan, con sus múltiples impuestos, en el atraso colectivo”.

Es importante destacar, siguiendo a Eduardo Conesa, que Henry George “defiende la idea de un impuesto único sobre la renta pura o "no ganada" de la tierra. Dicha forma de imposición permitiría al Estado apropiarse de aquella parte de la renta bruta total debida a las condiciones naturales de fertilidad y localización, dejando exenta la parte obtenida como consecuencia de las mejoras realizadas por el propietario mediante el trabajo y la inversión de capital. Este impuesto, según George, debía ser el único admisible para la financiación de los gastos gubernamentales y permitiría, según él, la eliminación de los demás tributos, lo cual constituiría un aliciente para el comercio y para la industria y un beneficio para los obreros, forzando a su vez a los terratenientes a mejorar su propiedad. Es discutible la tesis del impuesto “único” a nivel nacional, pero en el caso de las provincias y municipalidades, la idea del impuesto único tiene un alto grado de validez”.

Según Rogelio Alaniz, “como buen conservador, en 1930 se suma a la conspiración golpista contra Yrigoyen, decisión de la que luego -dicen sus íntimos- se arrepentiría”. Y en su última etapa, Alaniz (no precisamente un conservador) lo evoca así: “Anda por cerca de los ochenta años, pero sigue haciendo política y escribiendo. También conversando con los amigos, evocando tiempos viejos y siguiendo paso a paso los avatares de la política. En esta última etapa de su vida escribe su célebre libro “Mis primeros ochenta años”. Vale la pena leerlo. Mejor dicho, debe ser leído. Es un libro para disfrutar; el libro escrito por un hombre que vivió intensamente su tiempo, que estuvo en todas, en las buenas y en las malas y que siempre se hizo cargo de sus decisiones”.

¿Quién reivindica hoy a Ramón José Cárcano?

 

Fuentes:

Alaniz, Rogelio. "Ramón J. Cárcano, aquellos conservadores de entonces." Rogelio Alaniz. agosto 31, 2017. https://rogelioalaniz.com.ar/2017/08/31/ramon-j-carcano-aquellos-conservadores-de-entonces/.

Conesa, Eduardo. "El impuesto al valor de la tierra libre de mejoras y la reforma integral del sistema impositivo argentino." Eduardo Conesa. 2014. https://www.eduardoconesa.com.ar/pdf/a-2014i.pdf.

Máspero Castro, Andrés. "El impuesto único y los universitarios argentinos." Revista de Ciencias Económicas, Enero - Febrero 1916.

 

Publicado en el diario La Calle el 19 de enero de 2025.-

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