Por José Antonio Artusi
Juan Miguel Seró nació en
Paysandú el 29 de septiembre de 1856 y murió en Buenos Aires el 14 de febrero
de 1921. Su padre, Juan Seró y Gené, era catalán, y su madre, Gertrudis Pérez, sanducera.
Se trasladó muy joven a la Argentina, donde obtuvo la ciudadanía. Se casó en
Paraná el 23 de junio de 1890 con Carmen Mantero Cabral, hija de Juan Antonio
Mantero Camps. En 1878 fue iniciado en la masonería en la Logia “Jorge
Washington” de Concepción del Uruguay.
El 5 de diciembre de 1880 fue
electo municipal suplente, y al año siguiente fue reelecto. La presidencia de
la municipalidad recayó en ese período en el coronel Pedro Melitón González.
En 1883 su suegro, Juan
Antonio Mantero, fue designado ministro de Hacienda, Justicia e Instrucción
Pública por el gobernador Eduardo Racedo. Renunció al poco tiempo, en disconformidad
con la decisión de trasladar la capital de la provincia de Entre Ríos desde
Concepción del Uruguay a Paraná, y se convirtió en uno de los principales
dirigentes que intentaron vanamente impedir tal decisión, que se plasmaría en
la reforma constitucional de ese año. Juan Miguel Seró fue uno de los que se
sumó activamente a tal movimiento.
Oscar Fernando Urquiza
Almandoz refiere que “cuatro días después que se decretó el traslado de la
capital, fue descubierto un plan subversivo, bastante semejante en su
organización al realizado por los jordanistas en 1870. Varios individuos,
algunos de ellos reclutados en Paysandú, debían asesinar a Racedo, cuando éste
se dirigiera desde su despacho a su domicilio… Al parecer el plan fue
denunciado por uno de los conjurados, lo que permitió la adopción de rápidas y
severas medidas de seguridad, que hicieron fracasar el complot. Entre otros,
fueron sindicados como dirigentes al doctor Anastasio Cardassy, ex convencional
por Concepción del Uruguay, y los señores Seró, Escobar, Mariño, Pérez Colman y
otros”.
Continúa Urquiza Almandoz: “Descubierta
la conjuración, la policía se lanzó en procura de detener a los posibles
complicados en el suceso, pero la mayoría logró escapar a la vecina localidad
uruguaya de Paysandú. Tanto es así que tres meses más tarde, los periódicos de
Concepción del Uruguay publicaron el siguiente edicto judicial: “Por
disposición de S. S. el Juez de primera instancia en lo Civil y Criminal de
esta circunscripción judicial, doctor Marciano E. Torres, se citan, llaman y
emplazan a los procesados Juan M. Seró, José G. Mariño, Paulino Escobar, Luis
Pérez Colman, José Miño, Juan Celay y
Anastasio Cardassy, para que dentro del término de treinta días a contar desde
la fecha se presenten a la cárcel pública de esta ciudad y a disposición de
este Juzgado a contestar a los cargos que se les hagan por el delito de
asesinato proyectado en la persona del Gobernador de la Provincia, general
Eduardo Racedo, y de no comparecer quedarán sujetos a la pena correspondiente,
siguiéndoles la causa de oficio”. Es de imaginar el poco eco que tuvo la
convocatoria… Pero de cualquier manera, y por fortuna, el crimen político no maculó
esta vez la tierra entrerriana”.
Juan Miguel Seró es conocido
sobre todo por haber fundado Villa Mantero, localidad del departamento Uruguay.
En 1883 una ley provincial
autorizó la construcción y explotación de una línea de ferrocarril que uniera
Concepción del Uruguay con Paraná, pasando por Rosario del Tala y Nogoyá. La
empresa contratada para realizar las obras fue la firma Lucas González y Cía. En
julio de 1887 la línea quedó habilitada, lo que significó un notorio avance en
el transporte de carga y de pasajeros entre ambas costas de la provincia. En el
kilómetro 235,65 se ubicó la estación Primero de Mayo, la siguiente a
Basavilbaso en dirección a Concepción del Uruguay.
Tras la crisis económica de
1890, y ante las dificultades para cubrir la deuda que se había contraído para
costear la obra, el gobernador Sabá Hernández fua autorizado a negociar con el
gobierno nacional la transferencia, cesión o venta de la línea férrea. Es así
como en 1892 el Ferrocarril Central Entrerriano pasa a manos de la sociedad británica
The Entre Ríos Railways Company Limited, con sede en Londres, por ser la
propietaria de los títulos del empréstito que había permitido financiar las
construcciones.
Viviana Elizalde, Sergio
Elizalde, Luis Cherot y Abel Sellanes, señalan en su Historia de Villa Mantero que
“por ley del 6 de octubre de 1885 se declaró de utilidad pública la
expropiación de una legua cuadrada a cada costado de la vía del Ferrocarril
Central Entre-Riano para ser colonizados en los puntos designados para las
estaciones intermedias. Elegidos los terrenos por el Poder Ejecutivo de acuerdo
con el Departamento Topográfico, se notificaba a los propietarios para que en
el término de los noventa días siguientes manifiesten si optan por la
colonización o se someten a la expropiación. En cumplimiento de esta
disposición y de conformidad con las instrucciones recibidas del Departamento
Topográfico para el trazado del Pueblo y Colonia en la Estación Primero de Mayo…
se trasladó el agrimensor Pablo Avila, quien procedió a realizar los cálculos astronómicos
para determinar la variación de la aguja, que aplicada al rumbo verdadero de
Norte 45º Este, que es el deben correr las calles de la referida Colonia”.
Obsérvese que el criterio
original planteado para el trazado urbano habría arrojado como resultado una
disposición de calles y manzanas “a medio rumbo”, vale decir en el que las
calles no correrían de Norte a Sur y de Este a Oeste, sino giradas 45º con
respecto a los puntos cardinales, tal como sucede, por ejemplo, en Villa Elisa.
Se dejaba de lado de esa manera el criterio tradicional, proveniente de las
Leyes de Indias y con antecedentes en la antigüedad clásica, en el que el
damero se ordena con los ejes Norte Sur y Este Oeste, tal como se hizo, por
brindar otro ejemplo, en las ciudades que fundó Tomás de Rocamora a fines del
siglo XVIII: Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú.
Continúan los referidos
autores señalando que “terminado el amojonamiento de las chacras realizó la
subdivisión del terreno que debía servir para la planta del futuro pueblo… en
manzanas de a cien metros por costado, divididas entre sí por calles de veinte
metros de ancho. La plaza principal estaría constituida por las cuatro manzanas
del centro, destinándose también manzanas que servirían para edificios
públicos, situados a ambos lados de la plaza principal.”
Los autores de la Historia de
Villa Mantero se preguntan “¿por qué esta disposición no se llevó a cabo?”. Y
se inclinan a pensar que “la causa por la cual no se llevó a cabo este
proyecto es que no hubo acuerdo por parte de los propietarios de optar por la
colonización y tampoco decisión del Poder Ejecutivo de expropiar las tierras
elegidas”.
El 23 de julio de 1893 Juan
Miguel Seró compró a Miguel Galarza parte de los terrenos aledaños a la
estación Primero de Mayo. Y luego de subdividir el terreno en manzanas fundó un
pueblo con el nombre de Villa Mantero, en honor su suegro, Juan Antonio
Mantero, el 29 de septiembre de 1893, el día que cumplió treinta y siete años.
A diferencia del trazado
previsto originalmente, la planta urbana con la que se fundó Villa Mantero
respetó los ejes Norte Sur y Este Oeste, y abandonó la idea primigenia de un
damero a medio rumbo compuesto por un cuadrado de ocho manzanas por lado, con
las cuatro del centro destinadas a la plaza central, y separado seiscientos
metros de la estación. La plaza quedó reducida a una sola manzana, y el damero
perdió parte de su simpleza original, además de quedar más próximo a la
estación. Entre los primeros pobladores de Villa Mantero hubo argentinos,
uruguayos, españoles, italianos, alemanes, franceses y judíos. Algunos de los
integrantes de la Logia Jorge Washington que habían ingresado junto con Seró lo
acompañaron en la empresa y fueron algunos de los primeros propietarios del
pueblo.
Juan Miguel Seró fundó en la
localidad el periódico Ecos del Gená, y se dedicó a fomentar de diversas
maneras el progreso de la localidad. Entre 1900 y 1903 fue diputado provincial por
el departamento Uruguay y en 1910 se desempeñó como encargado escolar nacional.
Fuentes:
Elizalde,
Viviana Julia, Sergio Américo Elizalde, Luis Arístides Cherot , y Abel Julio
Sellanes . Historia de Villa Mantero . Villa Mantero, 1993.
Lappas, Alcibíades.
«La logia masónica "Jorge Washington" .» Logia "Jorge Washington". s.f. http://www.logiawashington.org.ar/050.htm.
Urquiza Almandoz ,
Oscar Fernando. Historia de Concepción del Uruguay - Tomo III.
Concepción del Uruguay: Municipalidad de Concepción del Uruguay, 1985.
Publicado en
el diario La Calle el 18 de octubre de 2026.
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