Por José Antonio Artusi
José Romualdo Baltoré nació en
Gualeguay el 7 de febrero de 1831 y murió en Buenos Aires el 14 de abril de
1891. Fue uno de los primeros alumnos del Colegio del Uruguay, fundado en 1849.
En 1858 formó parte del
reducido grupo de estudiantes del histórico colegio, alrededor de veinte, que egresaron
de su primera Escuela de Derecho como abogados. Lo acompañaron en esa promoción,
entre otros, Anastasio Cardassy, Martín Ruiz Moreno, José Joaquín Sagastume y
Onésimo Leguizamón. Posteriormente ocupó las cátedras de Derecho Internacional
y Derecho Canónico.
En 1860 representó al
departamento Gualeguay, junto a Lino González Calderón, como diputado en la
Convención Constituyente provincial de 1860. Oscar Fernando Urquiza Almandoz
recuerda que “el 4 de abril de 1860 la Convención sancionó la ley especial
de que hablaba el artículo 9º, según proyecto del diputado Baltoré y por cuyo
artículo 1º se reinstaló en su rango de capital de la provincia a la ciudad de
Concepción del Uruguay, mandándose imprimir el decreto del director Posadas de
10 de septiembre de 1814… Desde ese momento y hasta 1883 Concepción del Uruguay
será capital de la provincia de Entre Ríos”.
El 25 de abril la misma Convención
eligió al primer gobernador en el marco del flamante régimen constitucional,
recayendo la designación en Justo José de Urquiza, quien asumió el 1º de mayo. Baltoré
integró el Consejo de Instrucción Pública, asumiendo sus funciones el 26 de
noviembre de 1860. Las funciones del Consejo consistían en metodizar, uniformar
y generalizar la enseñanza pública, dictar un reglamento general de escuelas,
inspeccionarlas, fijar programas de enseñanza y libros de texto, nombrar
profesores.
Posteriormente se desempeñó
como juez de primera instancia en lo civil y comercial.
En 1867 se creó una comisión
provincial abocada a colaborar con la repatriación de los restos de José de San
Martín. José Romualdo Baltoré ocupó la vicepresidencia de dicha comisión.
El 27 de abril de 1868 la
Cámara de Diputados eligió nuevamente a Urquiza como gobernador, quien ratificó
a sus ministros, Nicanor Molinas y José J. Sagastume. En 1869 Baltoré reemplazó
a Molinas en el ministerio. Fue ministro de Gobierno primero y de Hacienda
después.
En 1869 José Romualdo Baltoré
integró como vocal la Comisión Directiva de la Asociación Promotora del
Progreso, fundada en 1867. Urquiza Almandoz señala que “la primera meta que se
fijara la Asociación Promotora del Progreso se cumplió con notable celeridad y
acierto, puesto que tan sólo un año después, frente a la Plaza General Ramírez,
se levantó, orgulloso, el teatro “1º de mayo”, verdadera joyita arquitectónica
en su época y en el medio para el que estaba destinado”.
A fines de 1870 comenzó a
publicarse el periódico La Democracia. Baltoré fue su primer director y más
tarde lo sucedió el Dr. Agustín P. Justo, padre del militar homónimo nacido en
Concepción del Uruguay, que sería presidente entre 1932 y 1938. La vocación
periodística de Baltoré lo llevó también a fundar otro periódico, La Voz del
Pueblo. El 22 de abril de 1872 estuvo entre los fundadores de la Biblioteca
Popular “El Porvenir”. Presidió el Club
Nacionalista Entrerriano de Concepción del Uruguay.
Integró y presidió la Cámara
de Diputados durante el primer gobierno de Leónidas Echagüe (1871 – 1875).
Estuvo a cargo por un breve período del Poder Ejecutivo ante la ausencia del
gobernador. Recordemos que hasta 1883 el Poder Legislativo entrerriano fue
unicameral.
José Romualdo Baltoré fue
iniciado en la masonería en la Logia Asilo del Litoral de Paraná y en 1875 se
incorporó a la Logia Jorge Washington de Concepción del Uruguay. Le fue
otorgado el grado 33°.
Volvió a ocupar el Ministerio
de Gobierno durante la gobernación de José Francisco Antelo, el último titular
del Poder Ejecutivo Provincial que ejerció íntegramente su mandato en
Concepción del Uruguay. Estuvo a cargo de dicha cartera entre el 2 de mayo de
1879 y el 15 de abril de 1880, siendo reemplazado por su compañero de promoción
y colega José Joaquín Sagastume.
Entre 1880 y 1889 Baltoré
representó a la provincia de Entre Ríos en el Senado de la Nación. Fue sucedido
por Sabá Hernández.
En 1883 Baltoré estuvo entre
quienes se opusieron, infructuosamente, a que Concepción del Uruguay perdiera
su condición de ciudad capital de la provincia. Llegó a plantearle la cuestión
al presidente Julio Argentino Roca. Urquiza Almandoz señala que “en un
primer momento pareció que las numerosas gestiones realizadas ante Roca darían
sus frutos… Poco después el general Roca adoptó una actitud que sería
definitiva: se mantendría absolutamente equidistante de las dos posiciones en
pugna”.
Como senador nacional Baltoré
tuvo una destacada participación en debates parlamentarios en los que se trataron
cuestiones educativas. En 1883, ante la necesidad de contar con un régimen para
las universidades nacionales, tal como recuerda Juan Carlos Tedesco, “Nicolás
Avellaneda, entonces miembro de la Cámara de Senadores y rector al mismo tiempo
de la Universidad de Buenos Aires, presentó un proyecto de ley que constaba
solamente de cuatro artículos de carácter muy general, dejando para los
estatutos que posteriormente se dictaría cada universidad los aspectos más
detallados de administración y gobierno… La manera de garantizar esta autonomía
residía no solo en la brevedad y generalidad del texto, sino en algunas
disposiciones contenidas en él. Dos de ellas interesan muy particularmente
porque fueron, además, las que ocuparon mayor espacio en el debate: a) el
régimen de concursos para la provisión de cátedras; y b) la participación de
los profesores en la composición de las facultades.” Tedesco destaca el rol del
senador Baltoré en defensa del sistema de concursos: “El primero de estos
puntos fue discutido con mucha amplitud en la Cámara de Senadores. Wilde fue
quien encabezó la oposición al sistema de concursos propuesto por Avellaneda en
su proyecto de ley y planteó, como sustituto, el sistema de elección por el Poder
Ejecutivo a través de una terna de candidatos presentada por las facultades y
aprobada previamente por el consejo superior de la respectiva universidad. En
el curso del debate, tanto Wilde como Avellaneda trataron de hacer girar el eje
del problema alrededor de disquisiciones históricas y no políticas. Fue otro
senador, entonces, quien planteó el problema en sus términos verdaderos. «El
profesor que se nombra por el Poder Ejecutivo –dijo el senador Baltoré en la
sesión del 23 de junio–, cualquiera que sea la forma que se establezca, puede
ser separado por el mismo Poder Ejecutivo, y este es bastante motivo para que
no tenga la tranquilidad necesaria aquel que se dedica a la enseñanza».” Lilian del Castillo comenta así la
intervención de Baltoré en ese debate: “El miembro informante, senador
Baltoré, expresó que, si bien era un peligro proveer las cátedras con
profesores incompetentes, si no se aceptaba el concurso de oposición el peligro
mayor sería la arbitraria provisión de dichas cátedras. Y agregaba como fórmula
unificadora que si se estableciese un término para la designación de ocho años,
que exigiría a su término la renovación, se adoptaría una conveniente solución
intermedia”.
El ministro Wilde y el senador
Baltoré, enfrentados puntualmente en ese ítem - no es ocioso recordarlo -
habían sido estudiantes del Colegio del Uruguay. José Romulado Baltoré también
estuvo entre quienes defendieron el proyecto que dio origen a la ley 1420 de
educación común, ahora sí en sintonía con Eduardo Wilde. Con motivo del
cincuentenario de la histórica norma en 1934 la Intendencia Municipal de la
Ciudad de Buenos Aires promulgó la ordenanza sancionada por el Concejo
Deliberante por la cual la Municipalidad exteriorizó su reconocimiento a los
creadores de la Ley de Educación Común, dando a algunas calles porteñas sus
respectivos nombres. Consiste en un pasaje de sólo una cuadra en el barrio de
Liniers. Ni en su ciudad natal ni en Concepción del Uruguay podemos encontrar
algo que recuerda su nombre.
Fuentes:
Bosch, Beatriz. Historia
de Entre Ríos. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 1978.
Del Castillo, Lilian.
«La perdurable configuración del claustro docente.» De Mónica Pinto. s.f.
La Literatura
Argentina. «Con diversos actos pùblicos fue conmemorado el cincuentenario de la Ley
de Educación Común .» Agosto de 1934.
Lappas, Alcibíades. La
masonería argentina a través de sus hombres. 2000.
Tedesco, Juan Carlos.
Educación y sociedad en la Argentina (1880-1955). Buenos Aires:
Editorial Universitaria, 2020.
Urquiza Almandoz ,
Oscar Fernando. Historia de Concepción del Uruguay - Tomo III.
Concepción del Uruguay: Municipalidad de Concepción del Uruguay, 1985.
Publicado en
el diario La Calle el 25 de octubre de 2026.

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