Por José Antonio Artusi
Bill Gates publicó en su blog el 28 de octubre pasado un artículo
titulado “Tres duras verdades sobre el clima” (https://www.gatesnotes.com/three-tough-truths-about-climate). El texto comienza enfatizando tres
proposiciones que el autor considera que “hay que saber”:
-
“El cambio climático es grave, pero hemos logrado un gran progreso.
Debemos seguir apoyando los avances que ayudarán al mundo a alcanzar las cero
emisiones netas.
-
Pero no podemos recortar la financiación para la salud y el desarrollo
—programas que ayudan a las personas a ser resilientes ante el cambio
climático— para conseguirlo.
-
Es hora de situar el bienestar humano en el centro de nuestras
estrategias climáticas, lo que incluye reducir a cero la prima verde y mejorar
la agricultura y la salud en los países pobres”.
Gates continúa
considerando que “existe una visión apocalíptica del cambio climático que
dice lo siguiente:
“En unas
décadas, un cambio climático catastrófico diezmará la civilización. La
evidencia está a nuestro alrededor: basta con observar las olas de calor y las
tormentas provocadas por el aumento de las temperaturas globales. Nada importa
más que limitar este aumento¨”.
Afortunadamente
para todos, esta visión es errónea. Si bien el cambio climático tendrá graves
consecuencias, especialmente para las personas en los países más pobres, no
conducirá a la desaparición de la humanidad. Las personas podrán vivir y
prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en un futuro previsible.
Las proyecciones de emisiones han disminuido y, con las políticas e inversiones
adecuadas, la innovación nos permitirá reducirlas aún más.
Desafortunadamente,
esta visión apocalíptica está provocando que gran parte de la comunidad
climática se centre demasiado en los objetivos de emisiones a corto plazo,
desviando recursos de las medidas más efectivas que deberíamos estar
implementando para mejorar la vida en un mundo que se calienta.
Aún estamos a
tiempo de adoptar una perspectiva diferente y ajustar nuestras estrategias para
afrontar el cambio climático. La cumbre mundial sobre el clima del próximo mes
en Brasil, conocida como COP30, es un excelente punto de partida, sobre todo
porque el liderazgo brasileño en la cumbre prioriza la adaptación al cambio
climático y el desarrollo humano.
Esta es una
oportunidad para reorientarnos hacia el indicador que debería tener aún más
peso que las emisiones y el cambio de temperatura: mejorar la calidad de vida.
Nuestro principal objetivo debería ser prevenir el sufrimiento, en particular
el de quienes viven en las condiciones más precarias en los países más pobres
del mundo.
Si bien el
cambio climático afectará más a las personas pobres que a nadie, para la gran
mayoría de ellas no será la única ni la mayor amenaza para su vida y bienestar.
Los mayores problemas siguen siendo la pobreza y las enfermedades, como
siempre. Comprender esto nos permitirá concentrar nuestros limitados recursos
en intervenciones que tengan el mayor impacto en las personas más vulnerables.
Más adelante el
fundador de Microsoft señala que “en resumen, el cambio climático, las
enfermedades y la pobreza son problemas graves. Debemos abordarlos en
proporción al sufrimiento que causan. Y debemos usar datos para maximizar el
impacto de cada acción que emprendamos. Creo que adoptar las siguientes tres
verdades nos ayudará a lograrlo:
-
Verdad 1: El cambio climático es un problema grave, pero no supondrá el
fin de la civilización…
-
Verdad 2: La temperatura no es la mejor manera de medir nuestro progreso
en materia climática…
-
Verdad 3: La salud y la prosperidad son la mejor defensa contra el cambio
climático…”
Finalmente, tras enfatizar
que “debemos medir el éxito por nuestro impacto en el bienestar humano, más
que por nuestro impacto en la temperatura global, y dicho éxito debe basarse en
situar la energía, la salud y la agricultura en el centro de nuestras
estrategias”, Bill Gates concluye instando “a la comunidad climática
mundial, tanto en la COP30 como en adelante, a que dé un giro estratégico:
priorizar aquello que tenga el mayor impacto en el bienestar humano”.
Las reacciones al
artículo de Bill Gates titulado han sido intensas, generando debates en medios,
redes sociales y entre expertos. Björn Lomborg, un politólogo danés, autor del
libro “El ecologista escéptico”, viene alertando hace años acerca de la
necesidad de un cambio de enfoque en la materia. Lomborg saludó el
pronunciamiento de Bill Gates; en un artículo publicado en el New York Post (https://nypost.com/2025/10/31/opinion/bill-gates-climate-doomer-reversal-is-welcome-and-can-help-save-far-more-lives/) argumentó
que “Gates ha ofrecido una reflexión clara: las cumbres climáticas como la
COP30 deberían priorizar lo que realmente mejora la vida humana, y no solo
perseguir reducciones en las emisiones o las temperaturas. Su punto de vista
es, a la vez, oportuno y, francamente, de sentido común. Hace tiempo que
defiendo que los responsables políticos siempre deberían preguntarse: ¿Cuál es
la manera más inteligente de hacer el mayor bien con recursos limitados? Para
miles de millones de personas en el mundo en desarrollo, abordar desafíos
inmediatos como la pobreza y las enfermedades es más importante que perseguir
objetivos de temperatura a largo plazo. En los países pobres, a los padres no
les quita el sueño lograr una reducción de 0,1 °C en un siglo. Les preocupa si
sus hijos sobrevivirán a un ataque de malaria o si recibirán una educación
digna. Como señala Gates, «los mayores problemas son la pobreza y las
enfermedades, como siempre lo han sido». Cada año, más de 7,5 millones de
personas en países pobres mueren por enfermedades que podrían prevenirse o
tratarse a muy bajo costo. Invertir de forma inteligente en salud, nutrición y
educación podría salvar más de 4 millones de vidas anualmente, al tiempo que
impulsaría el crecimiento y la resiliencia para el futuro”.
Continúa Bjorn
Lomborg: “El mensaje sensato de Gates se sitúa en la cúspide de un creciente
cambio de mentalidad a nivel mundial. Durante años, no se toleraba ninguna
diferencia con respecto al conformismo climático dogmático. Reducir
drásticamente las emisiones a cualquier precio era el objetivo político
primordial. Este mensaje extremista fue repetido hasta la saciedad por el
secretario general de las Naciones Unidas, un sinfín de políticos y un ejército
de celebridades que intentaban imponer su postura. Cualquiera que cuestionara
la magnitud de la amenaza climática o expresara escepticismo ante las costosas
políticas era ridiculizado como un «negacionista del clima».”
Y concluye
señalando que “lo que los activistas ecologistas plantean esencialmente es
que las personas pobres necesitan, ante todo, reducciones de emisiones, antes
que más alimentos, medicinas o vías para salir de la pobreza. Bill Gates ha
rebatido esta idea, instándonos a centrarnos en lo que realmente ayuda. Una
cumbre climática centrada en el bienestar humano reconocería que impulsar la
prosperidad es una de las mejores respuestas políticas al cambio climático, ya
que fortalece la resiliencia de las personas. Como con cualquier política,
debemos abordar el cambio climático centrándonos en lo que genera el mayor
impacto”.
Frente a las
expresiones de Gates y Lomborg es oportuno recordar las palabras de Indira
Gandhi en 1972 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano de
Estocolmo, cuando advirtió al mundo, y en especial a los países desarrollados,
que "no hay peor forma de contaminación que la pobreza".
Publicado en el
diario La Calle el 23 de noviembre de 2025.

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