domingo, 30 de noviembre de 2025

BILL GATES, INDIRA GANDHI, EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA POBREZA

Por José Antonio Artusi

Bill Gates publicó en su blog el 28 de octubre pasado un artículo titulado “Tres duras verdades sobre el clima” (https://www.gatesnotes.com/three-tough-truths-about-climate). El texto comienza enfatizando tres proposiciones que el autor considera que “hay que saber”:

-          “El cambio climático es grave, pero hemos logrado un gran progreso. Debemos seguir apoyando los avances que ayudarán al mundo a alcanzar las cero emisiones netas.

-          Pero no podemos recortar la financiación para la salud y el desarrollo —programas que ayudan a las personas a ser resilientes ante el cambio climático— para conseguirlo.

-          Es hora de situar el bienestar humano en el centro de nuestras estrategias climáticas, lo que incluye reducir a cero la prima verde y mejorar la agricultura y la salud en los países pobres”.

Gates continúa considerando que “existe una visión apocalíptica del cambio climático que dice lo siguiente:

“En unas décadas, un cambio climático catastrófico diezmará la civilización. La evidencia está a nuestro alrededor: basta con observar las olas de calor y las tormentas provocadas por el aumento de las temperaturas globales. Nada importa más que limitar este aumento¨”.

Afortunadamente para todos, esta visión es errónea. Si bien el cambio climático tendrá graves consecuencias, especialmente para las personas en los países más pobres, no conducirá a la desaparición de la humanidad. Las personas podrán vivir y prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en un futuro previsible. Las proyecciones de emisiones han disminuido y, con las políticas e inversiones adecuadas, la innovación nos permitirá reducirlas aún más.

Desafortunadamente, esta visión apocalíptica está provocando que gran parte de la comunidad climática se centre demasiado en los objetivos de emisiones a corto plazo, desviando recursos de las medidas más efectivas que deberíamos estar implementando para mejorar la vida en un mundo que se calienta.

Aún estamos a tiempo de adoptar una perspectiva diferente y ajustar nuestras estrategias para afrontar el cambio climático. La cumbre mundial sobre el clima del próximo mes en Brasil, conocida como COP30, es un excelente punto de partida, sobre todo porque el liderazgo brasileño en la cumbre prioriza la adaptación al cambio climático y el desarrollo humano.

Esta es una oportunidad para reorientarnos hacia el indicador que debería tener aún más peso que las emisiones y el cambio de temperatura: mejorar la calidad de vida. Nuestro principal objetivo debería ser prevenir el sufrimiento, en particular el de quienes viven en las condiciones más precarias en los países más pobres del mundo.

Si bien el cambio climático afectará más a las personas pobres que a nadie, para la gran mayoría de ellas no será la única ni la mayor amenaza para su vida y bienestar. Los mayores problemas siguen siendo la pobreza y las enfermedades, como siempre. Comprender esto nos permitirá concentrar nuestros limitados recursos en intervenciones que tengan el mayor impacto en las personas más vulnerables.

Más adelante el fundador de Microsoft señala que “en resumen, el cambio climático, las enfermedades y la pobreza son problemas graves. Debemos abordarlos en proporción al sufrimiento que causan. Y debemos usar datos para maximizar el impacto de cada acción que emprendamos. Creo que adoptar las siguientes tres verdades nos ayudará a lograrlo:

-          Verdad 1: El cambio climático es un problema grave, pero no supondrá el fin de la civilización…

-          Verdad 2: La temperatura no es la mejor manera de medir nuestro progreso en materia climática…

-          Verdad 3: La salud y la prosperidad son la mejor defensa contra el cambio climático…”

Finalmente, tras enfatizar que “debemos medir el éxito por nuestro impacto en el bienestar humano, más que por nuestro impacto en la temperatura global, y dicho éxito debe basarse en situar la energía, la salud y la agricultura en el centro de nuestras estrategias”, Bill Gates concluye instando “a la comunidad climática mundial, tanto en la COP30 como en adelante, a que dé un giro estratégico: priorizar aquello que tenga el mayor impacto en el bienestar humano”.

Las reacciones al artículo de Bill Gates titulado han sido intensas, generando debates en medios, redes sociales y entre expertos. Björn Lomborg, un politólogo danés, autor del libro “El ecologista escéptico”, viene alertando hace años acerca de la necesidad de un cambio de enfoque en la materia. Lomborg saludó el pronunciamiento de Bill Gates; en un artículo publicado en el New York Post (https://nypost.com/2025/10/31/opinion/bill-gates-climate-doomer-reversal-is-welcome-and-can-help-save-far-more-lives/) argumentó que “Gates ha ofrecido una reflexión clara: las cumbres climáticas como la COP30 deberían priorizar lo que realmente mejora la vida humana, y no solo perseguir reducciones en las emisiones o las temperaturas. Su punto de vista es, a la vez, oportuno y, francamente, de sentido común. Hace tiempo que defiendo que los responsables políticos siempre deberían preguntarse: ¿Cuál es la manera más inteligente de hacer el mayor bien con recursos limitados? Para miles de millones de personas en el mundo en desarrollo, abordar desafíos inmediatos como la pobreza y las enfermedades es más importante que perseguir objetivos de temperatura a largo plazo. En los países pobres, a los padres no les quita el sueño lograr una reducción de 0,1 °C en un siglo. Les preocupa si sus hijos sobrevivirán a un ataque de malaria o si recibirán una educación digna. Como señala Gates, «los mayores problemas son la pobreza y las enfermedades, como siempre lo han sido». Cada año, más de 7,5 millones de personas en países pobres mueren por enfermedades que podrían prevenirse o tratarse a muy bajo costo. Invertir de forma inteligente en salud, nutrición y educación podría salvar más de 4 millones de vidas anualmente, al tiempo que impulsaría el crecimiento y la resiliencia para el futuro”. 

Continúa Bjorn Lomborg: “El mensaje sensato de Gates se sitúa en la cúspide de un creciente cambio de mentalidad a nivel mundial. Durante años, no se toleraba ninguna diferencia con respecto al conformismo climático dogmático. Reducir drásticamente las emisiones a cualquier precio era el objetivo político primordial. Este mensaje extremista fue repetido hasta la saciedad por el secretario general de las Naciones Unidas, un sinfín de políticos y un ejército de celebridades que intentaban imponer su postura. Cualquiera que cuestionara la magnitud de la amenaza climática o expresara escepticismo ante las costosas políticas era ridiculizado como un «negacionista del clima».”

Y concluye señalando que “lo que los activistas ecologistas plantean esencialmente es que las personas pobres necesitan, ante todo, reducciones de emisiones, antes que más alimentos, medicinas o vías para salir de la pobreza. Bill Gates ha rebatido esta idea, instándonos a centrarnos en lo que realmente ayuda. Una cumbre climática centrada en el bienestar humano reconocería que impulsar la prosperidad es una de las mejores respuestas políticas al cambio climático, ya que fortalece la resiliencia de las personas. Como con cualquier política, debemos abordar el cambio climático centrándonos en lo que genera el mayor impacto”.

Frente a las expresiones de Gates y Lomborg es oportuno recordar las palabras de Indira Gandhi en 1972 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano de Estocolmo, cuando advirtió al mundo, y en especial a los países desarrollados, que "no hay peor forma de contaminación que la pobreza". 

  

Publicado en el diario La Calle el 23 de noviembre de 2025.

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