miércoles, 9 de septiembre de 2015

"Erradicar la pobreza extrema y el hambre"


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Hagamos realidad el artículo 14 de la Constitución de Entre Ríos. Cambiemos


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martes, 8 de septiembre de 2015

Hagamos realidad el artículo 24 de la Constitución de Entre Ríos


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Día Internacional de la Alfabetización


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viernes, 14 de agosto de 2015

Votar así "no va más"...

Por José Antonio Artusi / Si hay algo que queda claro luego de la jornada del Domingo 9 de Agosto es que el sistema electoral vigente es obsoleto, irracional, se presta a trampas e irregularidades de todo tipo, y genera dificultades que podrían evitarse. "No va más". Pocas veces como en esta oportunidad quedó tan claramente de manifiesto. Lo sufrieron sobre todo las autoridades de mesa y los fiscales, pero también los electores que debieron soportar largas colas. De todos modos el principal daño lo ha recibido la transparencia y la limpieza del comicio, manchada por inconsistencias de todo tipo, que quedaron evidenciadas más que antes al publicarse los telegramas. La boleta sábana de papel impresa por cada partido debe sustituirse por un sistema mucho más ágil y transparente, que facilite la autonomía del elector al sufragar y asegure la pureza del resultado de las elecciones. Muchos reclaman hoy, incluso en plataformas digitales para suscribir petitorios, que se implemente el voto electrónico. De todos modos, me permito sostener que la única forma de cambiar en serio, la única vía efectiva para producir las transformaciones que se requieren, la única manera de lograr una profunda reforma política, es hacerlo a través del voto, votando a quienes lo hemos propuesto antes y lo volveremos a proponer, y lo implantaremos si somos gobierno, o sea a Cambiemos. Al partido de gobierno no le interesa cambiar, las pruebas están a la vista, han tenido sobradas mayorías en ambas cámaras legislativas en los dos últimos períodos y no han hecho nada en ese sentido. Este sistema tramposo les conviene para perpetuarse en el poder. Como usan los recursos del Estado como si fueran del partido oficialista no tienen problemas en imprimir la cantidad de boletas que quieran, como "invitan" a empleados públicos a ser fiscales no les hacen falta en ninguna mesa, siempre tienen a mano el recurso del robo de boletas, etc.. De modo tal que reclamar un cambio y votar más de lo mismo esperando que ellos cambien es contradictorio, y hasta ingenuo. Una profunda reforma política amerita un debate meditado y una consulta muy amplia y participativa, pero me permito de todos modos adelantar algunos puntos como un aporte a la discusión: 
- Boleta única electrónica: un sistema que combine las ventajas de la rapidez de los dispositivos electrónicos con la garantía del respaldo de la boleta única en papel. La boleta única ya se implementa en Santa Fe y Córdoba y la boleta única electrónica en la Ciudad de Buenos Aires, con resultados alentadores. Un cambio de este tipo implica varias ventajas: igualdad de condiciones para todos los partido, que ya no están obligados a imprimir sus propias boletas, se evita el faltante y el robo de boletas en el cuarto oscuro, se agiliza el sufragio y el escrutinio provisorio, etc. 
- Separación de las elecciones nacionales de las provinciales: separar en el tiempo las elecciones de cargos nacionales y las de cargos provinciales y municipales tiene la ventaja de permitir al ciudadano una reflexión más serena y profunda acerca de las opciones que encuentra en el cuarto oscuro. Votar una boleta de 9 cuerpos, desde concejales hasta Presidente, no tiene demasiado sentido y deja poco margen para que cada decisión por cuerpo se tome con al menos un mínimo conocimiento de las opciones disponibles. 
- Actas y telegramas impresos: vinculado a los dispositivos electrónicos, debería existir un mecanismo para imprimir en el escrutinio provisorio de la mesa el telegrama y las actas para cada fiscal, de modo tal de garantizar que sean exactamente iguales y que no haya errores de interpretación. Por lo general, tanto en los telegramas como en las actas, existen infinidad de errores, la mayoría involuntarios, aunque el sistema se preste a picardías: cuadros vacíos, dígitos poco claros, errores al computar el voto en blanco, etc.. 
- Escrutinio definitivo filmado y transmitido on line por internet. 
- Reglamentación de la publicidad electoral: ha sido un avance el prohibir la compra de espacios en medios audiovisuales y reemplazarlos por los espacios cedidos por el Estado, pero esta regulación debe avanzar hacia otro tipo de medios e internet, para todas las categorías. 
- Reglamentación de la publicidad oficial: está prevista en la Constitución Provincial, pero el gobierno - obviamente - se hace el distraído y se niega a reglamentarla. Es harto evidente que el oficialismo usa de manera grosera y escandalosa la pauta oficial para condicionar la conducta de medios y periodistas. Debería directamente prohibirse la publicidad oficial en medios un tiempo razonable antes de los comicios. 
- "Cuentas claras" en la administración pública: este punto excede obviamente la cuestión electoral, pero es un aspecto central de la reforma política que propugnamos. Cada erogación del sector público debe estar previamente publicada en internet para ser efectivizada, dando detalles de los motivos y los beneficiarios del gasto. Las licitaciones públicas, como ya lo hemos propuesto, deben incluir una exhaustiva especificación de la estructura de costos que da origen a la oferta presentada. 
- Fortalecimiento de los partidos políticos, incluyendo financiación pública de sus actividades, así como auditorías estrictas de sus ingresos y egresos. 
El Domingo me tocó ser fiscal general en la Escuela nº 20 Padre Rolando de Concepción del Uruguay. A los fiscales de Cambiemos ya les agradecí personalmente, pero hago extensivo el agradecimiento a los fiscales de las demás fuerzas y a las autoridades de mesa. Entre todos, más allá de algunas pequeñas discusiones, pusieron lo mejor de sí e hicieron un meritorio esfuerzo para cumplir su misión y vivir una jornada democrática. Ojalá el 25 de Octubre votemos por última vez con este sistema caduco y peligroso. Hace falta una profunda y genuina reforma política en Entre Ríos, para mejorar esta democracia renga que tenemos. Para lograrlo, es necesario cambiar. En Octubre, cambiemos.- 
 José Antonio Artusi es candidato a Diputado Provincial de Cambiemos y Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR.-
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sábado, 1 de agosto de 2015

"Menos nombres y más autopistas"

Resultado de imagen para red federal de autopistas
El precandidato a diputado provincial de Cambiemos, José Antonio Artusi, manifestó que una de las propuestas prioritarias que impulsará en la legislatura es el apoyo a la iniciativa de Ernesto Sanz de crear una Red Federal de Autopistas y complementarla con una red provincial de rutas y caminos, de modo tal de conectar de manera segura las principales ciudades de la provincia. El plan nacional completo podrá financiarse a bajo costo con un fideicomiso formado por la conversión de parte de los impuestos al combustible ya existentes en una tasa que garantice el pago de las obras una vez concluidas. La contratación será absolutamente transparente y competitiva, y el pago por obras podrá contar con la garantía de organismos internacionales para asegurar a los contratantes la seguridad jurídica. Aunque podría cobrarse peaje por el costo de uso de las autopistas, es más eficiente usar recursos generales, que incluyen los actuales impuestos al combustible. Artusi expresó: "vamos a proponer un plan complementario al nacional, para transformar algunas de las rutas actuales - que no estén incluídas en el plan nacional - en autopistas seguras, para salvar vidas y promover el desarrollo de nuestros pueblos. Sin peajes, con forestación, sin cruzar ciudades, sin cruces a nivel, sin curvas peligrosas. Al igual que en el plan nacional, se deberá crear un fondo específico con asignación de impuestos". José Antonio Artusi enfatizó que 299 personas murieron el año pasado en accidentes de tránsito en nuestra provincia, y muchas más resultaron heridas y quedaron con diversas secuelas. Buena parte de esos accidentes se producen en nuestras rutas, totalmente inseguras; es inmoral e inaceptable que sigamos así, naturalizando muertes que pueden evitarse si hacemos lo que tenemos que hacer. Se puede, hay que saber cómo, y querer".-
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miércoles, 8 de julio de 2015

José Antonio Artusi en la presentación de Cambiemos en Concepción del Uruguay

José Antonio Artusi, candidato a diputado provincial, en el acto de presentación pública del Frente Cambiemos en Concepción del Uruguay. 8 de Julio de 2015.-Leer más...

Cambiemos Concepción del Uruguay

Se presentó el 8 de Julio en horas de la mañana, en la Confitería Ris, el frente Cambiemos en Concepción del Uruguay. Hicieron uso de la palabra el precandidato a Vicegobernador, Juan Carlos Lucio Godoy, los precandidatos a diputados nacioanles Marcelo Monfort y Jorge Satto, el precandidato a diputado provincial José Antonio Artusi, el precandidato a senador del Departamento Uruguay Mario López, y los precandidatos a intendente que competirán en la elección primaria del 9 de Agosto Héctor Rodríguez, Juan Ruiz Orrico y Francisco Larocca. Posteriormente se firmó y se dió a conocer el siguiente documento: 
"El Frente “Cambiemos” en Concepción del Uruguay ratifica una vez más su firme voluntad de constituir una alternativa superadora frente al oficialismo gobernante en las próximas elecciones de renovación de autoridades municipales. Concepción del Uruguay necesita cambiar en muchos aspectos la manera en que se administra el gobierno local. Percibimos que los uruguayenses expresan de manera mayoritaria una demanda a favor de una herramienta electoral que consagre una gestión municipal abierta y dinámica, eficiente y participativa, que planifique con visión de futuro una ciudad en la que todos podamos encontrar, con libertad y con equidad, un lugar digno para vivir y en el que nuestros hijos y nietos quieran quedarse encontrando oportunidades para trabajar y estudiar. Las elecciones primarias le brindan a la ciudadanía la oportunidad de elegir quienes considera que son los mejores candidatos. En Cambiemos participarán el 9 de Agosto 3 propuestas locales, en una competencia democrática y respetuosa, en la que sólo se confrontarán perfiles y trayectorias, en un marco de convivencia cívica y tolerancia que jerarquiza y fortalece esta construcción política en la que conviven diversos partidos y agrupaciones, así como ciudadanos independientes. Invitamos a todos los uruguayenses a participar en esa instancia, ayudando a seleccionar nuestros candidatos y a cimentar las posibilidades de un triunfo en las elecciones generales. “Cambiemos” ha decidido conformar, con la participación de todos los partidos políticos que lo componen, un Instituto Programático, abocado a la elaboración del programa de gobierno municipal para el período 2015 – 2019. Lo haremos juntos, y luego del 9 convocaremos incluso a todos aquellos ciudadanos que demandan un cambio, para que nos ayuden a construir de manera participativa un conjunto de iniciativas y proyectos que apunten a mejorar la calidad de todos los uruguayenses. “Cambiemos” se compromete a su vez a disponer un mecanismo de fiscalización conjunta del comicio en las elecciones primarias, como un modo de expresar la unión de nuestro frente, que aspira a iniciar un camino de profundas transformaciones a partir del próximo 10 de Diciembre".-
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sábado, 25 de abril de 2015

Los desafíos y responsabilidades de la oposición en Entre Ríos

Por José Antonio Artusi 
El análisis de las estrategias que deberían implementar los partidos políticos de la oposición en la provincia de Entre Ríos, si es que quieren dar una respuesta adecuada a una demanda todavía desarticulada pero mayoritaria de la ciudadanía, no puede hacerse sin tener en cuenta dos cuestiones centrales: la caracterización del partido de gobierno y las consecuencias de las reglas de juego en materia electoral.
Vayamos entonces al primer punto. Nos gobierna una alianza de impostores, que han tergiversado todo lo que han tocado, pretendiendo hacer pasar gato por liebre, detrás de un relato falaz y mentiroso. El kirchnerismo y sus versiones locales son como una gran máscara, que oculta con habilidad y desenfado su verdadero rostro. Detrás de la épica nac&pop se esconde la entrega ignominiosa a intereses foráneos de nuestros recursos naturales o financieros, ya sea con Chevron en Vaca Muerta, con British Petroleum en Cerro Dragón, o con empresas chinas en Entre Ríos. Incluso, a pesar de la prédica oficial, con YPF, que sigue siendo una SA con participación de Repsol e inversores extranjeros, ajena a todos los controles que debería tener una empresa pública. Detrás de un relato “democrático” y “popular” se oculta una demagogia populista y autoritaria, y en el fondo conservadora y reaccionaria, que no vacila en explotar de la manera más cínica y descarnada las necesidades de los desposeídos a través de prácticas clientelares absolutamente incompatibles con la esencia del sistema republicano, que necesita ciudadanos libres no sólo formal sino – sobre todo - materialmente. Han dilapidado de manera lastimosa la mejor oportunidad de desarrollo que el mundo le dio a la Argentina en los últimos 100 años. Cuando en lo ´90 teníamos el desafío de caracterizar al menemismo nos resultaba más fácil, porque el desenfado del riojano para cambiar la revolución productiva y el salariazo por las privatizaciones, la entrega, el ajuste, y las relaciones carnales nos facilitaba la cosa. Proceso de “transformaciones estructurales”, como se les decía en ese momento, que – dicho sea de paso – contó con el decidido y entusiasta apoyo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, privatización de YPF y Gas del Estado incluídas. Decíamos entonces que el proyecto menemista podía definirse como la articulación de 3 atributos: era un proyecto hegemónico en lo político, concentrador en lo económico, y excluyente en lo social. Y del proyecto kirchnerista, si no nos comemos el amague, podemos y debemos decir exactamente lo mismo. En el fondo, en variante neoconservadora a tono con los ’90 o en variante populista post crisis de fin de siglo, son lo mismo. Las diferencias confunden a algunos por el estilo, la retórica, la estética, pero en las cuestiones estructurales son equivalentes. La voluntad hegemónica se corporiza, antes y ahora, con matices que no cambian el cuadro general, por la pretensión de disciplinar al Poder Judicial, convertir al Congreso de la Nación en una escribanía de la Casa Rosada, controlar los medios de comunicación, y reducir la autonomía de provincias y municipios a letra muerta, por vía de la crisis del federalismo fiscal y el sometimiento de gobernadores e intendentes con la distribución discrecional de fondos federales. En este sentido se podría decir que los alumnos han superado a los profesores, asemejándose peligrosamente a las tendencias más autoritarias y anti-republicanas del primer peronismo, que creíamos sinceramente superadas en esa fuerza popular a partir del abrazo entre Perón y Balbín. En vez de reivindicar ese gesto, parecen estar más inspirados en los intentos fascistoides de Apold por controlar de manera totalitaria la opinión pública. Por suerte, la Argentina es otra y lo que Apold hizo, hoy no se puede hacer, aunque algunos dan inequívocas señales de que les gustaría, y en alguna medida lo intentan. La concentración económica, qué duda cabe, goza de buena salud. Los beneficiarios de la cercanía al poder pueden ser otros, pero el esquema es el mismo. La distribución del ingreso en la Argentina sigue siendo profundamente inequitativa, más allá de avances parciales producto de la recuperación de la actividad económica luego de la salida de la convertibilidad. Siguen habiendo en numerosos sectores oligopolios y empresas cartelizadas que lucran de manera inescrupulosa a partir de su cercanía al poder, como se ve claramente en el caso de la obra pública. Y la exclusión social, a 12 años de la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia de la República, es una realidad que ningún relato puede ocultar. Ni la reactivación parcial de los niveles de empleo ni las políticas sociales focalizadas con mayor presupuesto han podido evitar una realidad que el INDEC se empecina en esconder: los niveles de pobreza e indigencia, más allá de una recuperación lógica luego de la crisis, son más o menos los mismos de la aborrecida década del ´90. Niveles de pobreza y exclusión absolutamente incompatibles con los requerimientos de una democracia moderna, verdaderamente republicana y participativa. Aproximadamente uno de cada cuatro argentinos vive en la pobreza, los niveles de desempleo, empleo precario y empleo en negro siguen siendo altos, y una enorme proporción de jóvenes no estudia ni trabaja. Los pilares clásicos de las políticas sociales no pueden exhibir demasiados logros estructurales. Seguimos teniendo un sistema de salud pública profundamente desarticulado, ineficiente, costoso e inequitativo, con un subsistema para pobres y otro para ricos. Seguimos teniendo un sistema educativo en una profunda crisis, también aquí con una creciente brecha entre la educación pública para sectores medios y bajos y la educación privada para sectores de alto poder adquisitivo, lejos del ideal integrador y democratizador que soñaron los ideólogos de la Ley 1420 en el siglo XIX, la escuela laica, gratuita y obligatoria en la que los inmigrantes se hacían argentinos y todos se hacían ciudadanos, partícipes de un mismo proyecto de Nación. Las políticas de vivienda y desarrollo urbano no han solucionado el déficit habitacional, a pesar de la abrumadora cantidad de recursos con que han contado, y han fomentado por otro lado ciudades cada vez más segregadas e injustas, disfuncionales y costosas de mantener, con ghettos para pobres y ghettos para ricos, insostenibles ambiental y socialmente. A 7 años de la reforma de la Constitución provincial los nuevos derechos e institutos en materia de política ambiental brillan por su ausencia, deteriorando sobre todo las condiciones de vida de los más desposeídos. Algunos avances que rescatamos y debemos profundizar, como la asignación “universal” por hijo, distan de ser verdaderamente universales y fueron impulsados sólo a partir de la derrota legislativa del gobierno en las elecciones del 2009, para evitar que la oposición lograra su creación por ley y se adueñara por ende de su rédito político. En el caso específico de la AUH comparte con otros instrumentos de políticas sociales focalizadas la desventaja de caer en la “trampa de la pobreza”, al estar condicionadas a ciertos requisitos, y por lo tanto actúa como una manera de desincentivar el empleo registrado. Una verdadera prestación universal surgiría de su integración con las asignaciones familiares, en la línea conceptual que el radicalismo propuso en los 90 a través del Ingreso Ciudadano a la Niñez, iniciativa pionera en materia de proponer instrumentos que nos aproximen a una renta básica de ciudadanía, universal e incondicional, tal como se está debatiendo intensamente en este momento en los países del primer mundo. Todos estos aspectos se combinan con una escandalosa y sistemática corrupción en el manejo de los recursos públicos, probablemente inédita en nuestra historia, concebida como un modo perverso de obtener recursos que luego se “reinvierten” en las campañas electorales con el claro propósito de mantenerse - y de ser posible perpetuarse - en el poder. Este es el adversario que enfrentamos. No advertirlo claramente, por ingenuidad o miopía, puede ser muy peligroso. Hago estas consideraciones, obviamente, desde mi filiación radical, pero acepto que desde otras identidades políticas puede no obstante coincidirse aunque sea en el trazo grueso de la evaluación negativa del kirchnerismo, aún desde ciertos sectores del peronismo. Sectores que pueden rescatar sus mejores banderas históricas – la vocación por la justicia social, los logros de Ramón Carrillo, el olvidado artículo 40 de la Constitución del 49, etc. –, hacer una sincera autocrítica sobre sus aspectos más condenables, por ejemplo la idealización de la violencia setentista, y reconocer la necesidad de un peronismo que se transforme a sí mismo para poder ser un actor comprometido en serio con el sistema republicano. 
Vayamos al segundo punto, las reglas del juego que impone el sistema electoral. No sabemos todavía a ciencia cierta qué día se votará ni cuál será la legislación electoral vigente. Tenemos no obstante algunas certezas. Primera certeza: En Entre Ríos, a diferencia de las elecciones nacionales, no hay segunda vuelta. Tanto el gobernador, como los senadores departamentales y los presidentes municipales se eligen a simple pluralidad de sufragios. Segunda certeza: en la Cámara de Diputados como en los concejos deliberantes se aplica un sistema que otorga la mayoría automática al que gana, sin importar si llega al 50% de los votos, la denominada “cláusula de gobernabilidad”, a diferencia de la Cámara de Diputados de la Nación en la que se aplica el sistema proporcional D´Hont. Tercera certeza: en las elecciones nacionales seguro, y seguramente en las provinciales, se aplicará un sistema que, más allá de los detalles, consiste en un proceso de dos etapas, una elección primaria en la que se dirimen candidaturas de manera simultánea en todos los partidos, y las elecciones generales, en las que compiten los candidatos seleccionados en las primarias, que a su vez superen un mínimo de votos. A poco que se reflexione sobre estas reglas, se verá con claridad que el sistema, en nuestra provincia, lleva por sí solo, ante la presencia de un oficialismo todavía poderoso, a reconocer la imperiosa necesidad de que las fuerzas de la oposición no dividan el voto opositor en las elecciones generales. De otra manera, se corre el riesgo de que el candidato oficialista se imponga con un 35%-40% de los votos, se consagre gobernador, y se forme una cámara de diputados con mayoría oficialista y minoría opositora, de manera inversa al pronunciamiento de las urnas. Algo similar puede suceder en la Cámara de Senadores y en los municipios. La segunda conclusión a la que se podría arribar es que si bien no hay segunda vuelta, el sistema de elecciones primarias y luego generales hace que las primarias, verdaderas elecciones “internas” operan como una suerte de primera vuelta “virtual”, en la que el electorado ya hace prever cuál es el estado de la opinión pública, y de alguna manera anticipa el resultado de la general, en la que la polarización entre la primera y la segunda fuerza tiende obviamente a acentuarse. Todo ello lleva a fortalecer los argumentos a favor de la constitución de un amplio acuerdo electoral entre los partidos políticos de la oposición. Digo deliberadamente “acuerdo electoral” porque de eso se trata, de un acuerdo acerca de cómo y cuándo confrontar, y cómo cuando coincidir en una oferta electoral común frente al oficialismo. Algo así como confrontar en las semifinales para ver quien encabeza la representación común en la final. No se trata, en esta peculiar coyuntura, de conformar un frente político y programático de carácter permanente, al modo del Frente Progresista Cívico y Social de la hermana provincia de Santa Fe. Alguna vez lo intentamos, y fracasamos, y podrá ser posible retornar a un camino de esas características sólo si somos capaces en el 2015 de derrotar al partido de gobierno, hacer realidad la alternancia en el poder, y recuperar el equilibrio del sistema político. Y para eso hace falta un acuerdo electoral, que constituya una opción alternativa con la suficiente potencia como para ganar las elecciones. Estrategias de tipo testimonial son, a la inversa, nos gusten o no, funcionales al oficialismo y a sus ansias de perpetuación, dado el sistema electoral que tenemos. Otro sería el cantar con un sistema parlamentario, o con segunda vuelta, o con un sistema representativo puro, pero nada de eso forma parte de la dura realidad que nos toca vivir. Queda claro que los partidos políticos que pueden nutrir ese acuerdo no son lo mismo, no pensamos igual, tenemos diferencias, de tradiciones, de historias y de marcos ideológicos, y negarlas no sería una buena contribución al logro de lo que el acuerdo debe fijarse como objetivo. Pero esas diferencias, por importantes que sean, ceden frente a la necesidad de aunar esfuerzos para derrotar al oficialismo, con el que nuestras diferencias son – por lo que decíamos al caracterizarlo- prácticamente irreconciliables. Y esas diferencias, a menudo ancladas en interpretaciones divergentes del pasado, deben matizarse también con las coincidencias básicas que seamos capaces de encontrar en torno al futuro, sobre todo en términos de la coyuntura. Por eso, cabe la oportunidad de confrontar en las primarias, para dirimir matices y seleccionar candidatos, pero liberando el escenario de las generales para enfrentar al oficialismo desde una posición de fuerza. El acuerdo debe por ello basarse en torno a un compromiso de lineamientos fundamentales de la acción de gobierno, un conjunto reducido pero trascendente de certezas acerca del rumbo que tomará el nuevo gobierno, tanto en lo que hará como lo que se abstendrá de hacer. Ese acuerdo programático debe marchar en sentido opuesto a la mascarada kirchnerista y urribarrista. Debe ser un proyecto verdaderamente democrático y popular, profundamente republicano, que reconstruya las instituciones representativas, jerarquice el Estado y recupere el federalismo y las autonomías municipales. Un proyecto democratizador y constructor de ciudadanía, que amplíe los grados de libertad y autodeterminación de cada uno de los entrerrianos. Un proyecto que siente las bases de una provincia moderna y desarrollada, que genere las condiciones para una economía pujante y diversificada, en la que nuestros jóvenes puedan estudiar y trabajar con dignidad. Un proyecto que revierta las condiciones de marginación y exclusión social, que desmantele las políticas clientelares de dominación y ponga en marcha programas universales basados en los derechos que nuestra Constitución reconoce y son negados en la realidad. Un proyecto que recupere el potencial de transformación y progreso implícito en la educación pública y ponga en marcha una política de salud pública equitativa y eficiente. Un proyecto que comience a hacer realidad el derecho a la vivienda, al hábitat, al ambiente saludable y a la ciudad. Finalmente, señalo que la realidad nacional, por importante que sea, no puede dejar que el árbol nos tape el bosque. Nuestra responsabilidad mayor está aquí. Las diferencias entre el contexto nacional y provincial, aún si sólo consideramos que aquí no hay segunda vuelta y en la Nación sí, nos obligan a diseñar estrategias que den cuenta de esas diferencias. Algunos se preguntarán si podemos. Por supuesto que podemos. Yo creo que también debemos. Es enorme nuestra responsabilidad, y las futuras generaciones tendrán derecho a recriminárnoslo si no estamos a la altura de las circunstancias. Manos a la obra 

José Antonio Artusi 
Presidente del Comité Departamental Uruguay de la Unión Cívica Radical
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miércoles, 1 de abril de 2015

MUCHO QUE RECORDAR, PERO NADA QUE FESTEJAR...

Por José Antonio Artusi
El 30 de Marzo de 1982 se realizaron actos de protesta convocados por la CGT en Buenos Aires y en varias ciudades del país. La represión salvaje fue la respuesta lógica de una dictadura asesina que llevó al terrorismo de Estado y la violación más sistemática y aberrante de los derechos humanos a la máxima expresión conocida en nuestra historia, en una magnitud pocas veces vista en el mundo, que hizo que la palabra "desaparecido" sea conocida en nuestro idioma antes que en ningún otro. Ese día, en el marco de la represión, las "fuerzas del orden" mataron a un trabajador en Mendoza.
Recuerdo particularmente la fecha porque ese día cumplí 17 años, y lo festejé junto a un grupo de amigos en la quinta de mi abuelo, que quedaba pegada al Batallón de Ingenieros de Combato del Ejército, en Concepción del Uruguay. El clima era tenso. En nuestras conversaciones de adolescentes, tímidamente, se empezaba a colar la política.
2 días más tarde mi madre me despertó para ir al Colegio y me contó, con una preocupación y angustia imposibles de disimular, que habíamos invadido las Malvinas. Mi primera impresión, lo confieso, fue de alegría y entusiasmo. En el Colegio se vivió esa mañana un ambiente de excitación y euforia. Aparecieron algunas banderas y no tardaron en surgir los cánticos. Al rato ya estábamos dando una especie de "vuelta olímpica" por los históricos pasillos del Colegio del Uruguay, y cuando quisimos acordar nos habíamos escapado todos, rumbo a la Plaza Ramírez y de ahí al Diario La Calle, donde nos sacaron una foto que debe estar todavía en sus archivos. Al rato, entre aburridos y confundidos, volvimos al Colegio para ligarnos la justificada reprimenda. Cuando llegué a casa al medio día la cara de mi padre me hizo presagiar alguna desgracia. Sin embargo, los medios de comunicación y las voces del gobierno nos decían que todo iba bien, que era imposible que los ingleses tomaran las islas, y disparates por el estilo. Y nosotros, tremendos pelotudos, le creíamos. Sin embargo, Papá escuchaba - esos días más que nunca - Radio Colonia. Y Radio Colonia decía otras cosas...
Había unos pocos dirigentes políticos que también decían otras cosas. Raúl Alfonsín fue uno de ellos. Con lucidez y valentía - hoy parece obvio pero había que tener coraje para decirlo en ese momento - Alfonsín planteó la verdadera naturaleza de la aventura militar, un intento desesperado de un régimen sanguinario y opresor de su propio pueblo por retener el poder a cualquier precio, que costaría la vida a soldados argentinos enviados a una muerte absurda, y que de todos modos fracasaría estrepitosamente. Los hechos le dieron la razón.
La sociedad argentina todavía no ha hecho una autocrítica sincera sobre su actitud frente a aquel cínico intento de Galtieri y compañía por prolongar el avasallamiento de la soberanía popular invocando la soberanía territorial. El 30 de Marzo de 1982 hugo algunos miles de personas en la Plaza de Mayo, pero fueron muchos más - aunque no estuve físicamente allí quiero decir "fuimos", con vergüenza y dolor - los que festejamos la estúpidas e infantiles bravatas de Galtieri. El tema es que no fuimos nosotros, ni mucho menos Galtieri y los irresponsables que lo acompañaban, los que sufrieron las consecuencias de aquel delirio. Las víctimas fueron, mayoritariamente, soldados pobres de provincias períféricas. Aunque duela decirlo, fueron las últimas víctimas de la dictadura militar.
Y la realidad nos indica que - a 33 años de aquella locura - estamos mucho más lejos que antes de recuperar las Malvinas. Por eso, no tiene ningún sentido que el 2 de Abril sea feriado. Es una de las fechas más trágicas y ominosas de nuestra historia y sólo debería servir para recordar nuestros errores, de modo tal de lograr que nunca más volvamos a cometerlos.
El 2 de Abril, rindamos honor a los caídos, pero no hay nada que festejar...
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