Por José Antonio Artusi
Pedro José Agrelo nació en
Buenos Aires el 28 de junio de 1776 y murió en Montevideo el 23 de julio de
1846. Estudió en el Colegio San Carlos y posteriormente en la Universidad de
Chuquisaca, donde se graduó en Derecho en 1803. Fue nombrado juez real,
subdelegado de la provincia de Tupiza en el Alto Perú, cargo que abandonó en
1809 para retornar a Buenos Aires.
En 1811 fue designado redactor
del periódico “La Gazeta de Buenos Ayres”, función que desempeñó por un breve
lapso. Integró la Sociedad Patriótica. En 1812 fue nombrado fiscal de Cámara,
donde se destacó en la substanciación del proceso iniciado contra los
participantes de la fracasada conspiración de Martín de Álzaga y proveyó la
base legal para su ejecución.
Ariel Eiris señala que “luego
de su labor como fiscal en el juicio por la conspiración de Álzaga, Agrelo
adhirió a la Logia Lautaro. Su vinculación con Monteagudo y su adhesión a la
Sociedad Patriótica le permitieron adentrarse en los sectores políticos más
allegados a Carlos de Alvear. Fue entonces incorporado a la Logia como
“secretario del norte”.”
Integró y presidió la Asamblea
de 1813, en la que fue autor de uno de los proyectos de Constitución y del
decreto que disponía la primera acuñación de moneda de oro y plata con el
Escudo Nacional. Presentó también una moción para abolir la Inquisición.
El mencionado autor expresa
que “entre todos los integrantes de la Asamblea, Agrelo y Monteagudo se
destacaban como los más vehementes, exaltados y antiespañoles. Teóricos y
políticos de acción, eran admiradores de la Revolución Francesa y abiertamente
partidarios de la independencia. Monteagudo se imponía por su erudición
discursiva y combativa, mientras que Agrelo era más práctico y sistemático, y
enfocado en los asuntos jurídicos-institucionales, aunque no por ello era menos
enérgico, ya que, al momento de expresar sus ideas, sus contemporáneos
calificaban su carácter de “irascible y agresivo”.”
Eiris sostiene, en relación
con el proyecto constitucional que “buscaba resaltar una firme actitud
independentista junto con el ideal republicano de sus redactores, frente a la
vacilación de varios sectores que aún no aceptaban la ruptura con España o
promovían un proyecto monárquico”.
Luego de la declaración de la
Independencia, en el marco de luchas internas que dividieron al país, sufrió
varios destierros. En 1817, por expresarse en contra del director supremo
Pueyrredón, debió exiliarse en Estados Unidos.
Tras su regreso continuó con sus críticas y fue confinado en la isla
Martín García.
En 1820 se lo nombró asesor
del gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez, pero al poco tiempo se
distanció y lo enfrentó. Oscar Fernando Urquiza Almandoz refiere que “en esos
últimos meses de 1821, diversos sucesos agitaron a la villa de Concepción del
Uruguay. Cuando todavía las fuerzas de Hereñú ocupaban la población, llegó a
ella el abogado porteño Pedro José Agrelo. Venía de Paysandú luego de un largo
peregrinaje, iniciado después de su fallida intentona en la ciudad de Buenos
Aires contra el gobierno de Martín Rodríguez”. Luego de recordar su
actuación en el periodismo – además de ser redactor de La Gazeta fundó otros
dos periódicos en Buenos Aires, El Independiente y El Abogado Nacional –
Urquiza Almandoz plantea que Agrelo, “adversario del gobernador de Buenos
aires, Martín Rodríguez, lo fue también de Estanislao López, cuando éste se
vinculó a la política porteña, a raíz del Tratado de Benegas. Decidió entonces
retirarse a la Banda Oriental, pero cuando tuvo conocimiento de que su amigo
Lucio Mansilla se había hecho cargo del gobierno de Entre Ríos, no vaciló en
dirigirse a este territorio para colaborar con él. Por supuesto que para ello
debió olvidar en el camino su oposición a López, el que – como sabemos –
tutelaba la actuación de Mansilla en Entre Ríos”.
En esta ciudad Agrelo fue
protagonista de un curioso episodio, que Urquiza Almandoz narra así: “El 24
de octubre, poco antes del mediodía, Agrelo arribó a Concepción del Uruguay y
de inmediato se presentó ante Hereñú, a fin de que se le facilitase la manera
de llegar hasta Mansilla. No habían pasado dos horas de la entrevista con aquel
jefe, cuando tuvo lugar un hecho inesperado que conmocionó a los habitantes de
la villa. Agrelo había salido a recorrer sus calles, y cuando caminaba por una
de ellas, imprevistamente fue interceptado por un hombre que, sin darle tiempo
a nada, lo atacó ferozmente”. Diversos
historiadores difieren en cuanto a la motivación de la agresión y la gravedad
de las heridas causadas. Continúa Urquiza Almandoz: “si bien no se trató de
una simple paliza, tampoco la cosa fue tan exageradamente grave como pretenden
algunos autores. La prueba es que cuarenta y seis días después de esta
desgraciada ocurrencia, tomó posesión del cargo de secretario del Primer Congreso
Entrerriano.”
Algunos autores coinciden en
presentar a Agrelo como el principal redactor del Estatuto Provisorio
Constitucional de la Provincia de Entre Ríos sancionado el 4 de marzo de 1822,
pero Urquiza Almandoz considera que fue “proyectado por don Casiano Calderón
y no por Pedro José Agrelo como tantas veces se ha repetido.”
Además de su participación en
la Logia Lautaro, Alcibíades Lappas menciona que Agrelo fundó junto a Manuel
Moreno una logia masónica en Buenos Aires en 1821 y estuvo entre los fundadores
en 1822 de la Logia Jorge Washington de Concepción del Uruguay. Urquiza
Almandoz recuerda que “la presidía el propio gobernador de la provincia
Lucio Mansilla, pero como sus funciones lo retenían la mayor parte del tiempo
en Paraná, actuaba frente a ella el oriental Juan Florencio Perea… Según
Benigno T. Martínez, además de Mansilla y Perea, formaban parte de la logia de
Concepción del Uruguay el abogado Pedro José Agrelo, el médico José Millán, el
comandante de la villa Pedro Barrenechea, los coroneles Juan José Perea -
hermano o primo de Juan Florencio -, Ezequiel Berón de Astrada y León Solá”. El
historiador uruguayense agrega que “algunos meses después, se organizó una
logia en Paraná, en cuya fundación tuvieron mucho que ver el Doctor Agrelo,
radicado por ese entonces en esa villa y Domingo de Oro, protegido y colaborado
de aquel”.
A fines de 1823 fue designado
profesor de Economía Política en la Universidad de Buenos Aires. Fue el primer
profesor de esa asignatura, incluida en el plan de estudios de la carrera de
abogacía de la recientemente creada Universidad de Buenos Aires. Adoptó como
texto recomendado a los estudiantes los “Elementos de Economía Política” de
James Mill publicado en Londres hacía solamente dos años. En 1825 ocupó la cátedra de Derecho Natural y de
Gentes.
En
1829 fue nombrado fiscal general y ocupó ese cargo hasta 1834, en que fue
destituido por Rosas.
Eiris
agrega que “Agrelo redactó y publicó el Memorial Ajustado, en el cual
sistematizó y reafirmó con éénfasis sus ideas secularistas sobre la autoridad
religiosa. Aquel texto le valió el apodo del “Campomanes Argentino” y el
rechazo de los sectores eclesiásticos más enfrentados al regalismo”.”
Sus
diferencias con la tiranía rosista lo obligaron a exiliarse en Montevideo. Allí
ejerció la abogacía hasta su muerte.
Fuentes:
Eiris, Ariel A.
«Pedro José Agrelo: Un hombre olvidado del proceso de independencia y de la
década de 1820 en el Río de la Plata.» Epocas. Revista de Historia,
2018.
Lappas,
Alcibíades. La masonería argentina a través de sus hombres. 2000.
Real
Academia de la Historia. «Pedro José Agrelo.» Historia hispánica. s.f.
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/540-pedro-jose-agrelo.
Urquiza
Almandoz, Oscar Fernando. Historia de Concepción del Uruguay - Tomo III.
Concepción del Uruguay: Municipalidad de Concepción del Uruguay, 1985.

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