jueves, 16 de marzo de 2023

POR QUÉ NECESITAMOS UNA LEY DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL


Por José Antonio Artusi              

Se desarrolló el pasado Viernes en Concepción del Uruguay una jornada de la Regional Litoral de la Sociedad Argentina de Planificación Territorial denominada “Aprendizajes territoriales”, en la que me tocó intervenir en el Panel sobre la Ley Provincial de Ordenamiento Territorial de Entre Ríos.

En la convocatoria los organizadores señalaron que “la planificación y la gestión de los territorios adquiere niveles de complejidad cada vez más altos, en un entramado que vincula conflictos estructurales con demandas de coyuntura. Gobiernos y equipos técnicos de municipios y provincias suelen encontrarse sobrepasados por el día en un marco de inestabilidad económica y política. No obstante, surgen propuestas e iniciativas innovadoras que aportan un aire refrescante y una cuota de optimismo en estos tiempos delicados”.

En mi intervención mencioné las razones que a mi criterio muestran que es necesario contar con una ley provincial (e idealmente también con una ley nacional) de ordenamiento territorial:

-          La falta de un marco normativo nacional y provincial de ordenamiento territorial dificulta que se fijen principios y se articulen instrumentos concretos para planificar el desarrollo y para garantizar la construcción de un hábitat equitativo y sostenible. 

-          Falta de articulación de las políticas territoriales con las demás políticas sectoriales de promoción del desarrollo, sobre todo con la política económica, en general, y con la tributaria en particular. 

-          Escaso aprovechamiento de las potencialidades de las políticas de suelo como herramientas de planificación, recaudatorias, redistributivas, y de promoción del desarrollo.

-          Tenemos una maraña de impuestos regresivos y distorsivos. Escasa incidencia de los tributos al suelo. Especulación inmobiliaria. Dificultades para financiar infraestructura y hábitat urbano. Falta de instrumentos de recuperación de plusvalías urbanas.

-          Alta incidencia de la informalidad urbana, y complejidad y conflictividad derivadas de ella. Necesidad de planificar y financiar la urbanización de villas y asentamientos informales.

-          Baja capacidad técnica y de gestión de algunos gobiernos locales para encarar procesos de ordenamiento territorial. Heterogeneidad en capacidades y recursos, y tipos de problemas a enfrentar, de los gobiernos municipales. Necesidad de presupuestos mínimos para garantizar derechos básicos en todo el territorio provincial.

-           Falta de transparencia de los mercados inmobiliarios, naturalización por parte de la sociedad de la especulación inmobiliaria conviviendo con altísimos niveles de déficit habitacional. 

-          Ciudades y territorios cada vez menos densos y menos planificados.

O, para decirlo de una manera más sencilla, porque – como dijo alguna vez Mario Bunge - “el que no planifica es víctima de algún planificador”.

Por qué no tenemos una ley provincial de ordenamiento territorial? La respuesta es relativamente simple. No existe suficiente voluntad política, se trata de un tema que no está instalado en la agenda pública y por ende no hay demandas sociales en tal sentido.

No obstante, considero necesario formular algunas precauciones: Una buena ley es necesaria pero no suficiente. Hace falta también su adecuada reglamentación y aplicación y, sobre todo, la implementación de un proceso permanente de planificación y gestión del desarrollo territorial del que hoy carecemos. También es menester su articulación con otros instrumentos de políticas públicas, reconociendo la centralidad de las variables económicas.

Por otra parte, cabe alertar acerca del riesgo de caer en cierta tendencia que podríamos denominar “fetichismo legislativo”, por el que nos aproximamos a creer que la mera sanción de un marco normativo soluciona casi como por arte de magia todos los problemas. A su vez, cabe aclarar que no podemos hablar de “la” ley de ordenamiento territorial, como no podemos hablar de “la” ley de humedales sin antes precisar de qué ley estamos hablando, a qué proyecto concreto nos estamos refiriendo, con qué contenido.

¿Qué es lo que se puede hacer para avanzar en esta materia? Por lo pronto lo que hizo la SAPLAT el Viernes, hablar del tema, debatir, discutir, analizar otras experiencias, etc. Por otro lado, articular demandas (ambientales, sociales, etc.) demostrando de la manera más sencilla posible de qué manera el ordenamiento territorial incide en la satisfacción de derechos tales como la vivienda, el ambiente saludable, la seguridad, el empleo, etc. 

Los debates deben avanzar hacia el logro de acuerdos técnico – políticos, que incidan sobre los decisores en todos los niveles y poderes del Estado. Finalmente, es importante también avanzar desde abajo, llevando adelante procesos locales de planificación y adecuación de marcos normativos en los municipios y comunas, para generar evidencia empírica de las potencialidades y limitaciones de los instrumentos de la planificación territorial.-

 

Publicado en el diario La Calle el día 12 de Marzo de 2023.-  

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miércoles, 8 de marzo de 2023

EL CENSO 2022 Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DE VIVIENDA

Por José Antonio Artusi              

Un informe de la Fundación Tejido Urbano comienza señalando que “los datos preliminares del Censo de Población y Viviendas 2022 muestran que se registraron 17.780.210 viviendas en todo el país. Esta cifra indica un aumento del 28,5% con respecto a lo que indicó el censo de 2010 (año en el que se contabilizaron 13.835.751 viviendas). En el mismo período, también con base en los datos obtenidos en ambos censos, la población argentina creció un 14,8%. La información recopilada muestra que, entre 2010 y 2022, se construyeron en la Argentina más de 3,9 millones de viviendas. Parece un milagro, por fuera de toda lógica. La gente necesita un lugar donde vivir y lo consigue, más allá de cómo lo logre o de cuál sea la ubicación de la vivienda. La pregunta ahora es quién construyó estas viviendas: ¿cuántas hizo el Estado?, ¿cuántas fueron construidas por el sector privado formal?, ¿de qué otras formas se construyeron viviendas en estos años?”

Más adelante, tomando datos de diversas fuentes oficiales, los autores del informe brindan un gráfico en el que muestran que esas nuevas viviendas se distribuyen de la siguiente manera: un 11,5% corresponde a viviendas realizadas por el Estado, un 38,5% a unidades concretadas por mecanismos de mercado formal, y un 50% es el resto, viviendas “en condiciones de informalidad, ya sea en los barrios populares o como fruto de la expansión urbana y la creación de un suelo en el que construir el hogar”.

El informe concluye considerando que “el panorama descripto revelaría un alto grado de informalidad en la construcción de viviendas, resultado de un sector privado formal que atiende fundamentalmente una población con ahorros suficientes y de un Estado -sea cual fuere su nivel- que no llega a cubrir más del 15% de la demanda y que cuando ejecuta, suele hacerlo en zonas periféricas, de manera ineficiente en lo económico y social”.

Un panorama más o menos similar se presenta en Entre Ríos. Si bien hace falta información más completa, podemos de todos modos extraer algunas conclusiones de los datos provisionales. En primer lugar, nuestra provincia incrementó claramente su tasa de crecimiento intercensal. Del 1.158.147 que éramos en 2001 pasamos a 1.235.994 en 2010, y a 1.426.426 en 2022. El porcentaje de crecimiento intercensal fue del 6.7% entre 2001 y 2010 y del 15,4% entre 2010 y 2020, levemente superior a la tasa nacional. De todos modos cabe señalar algunas inconsistencias en la información brindada, por ejemplo en lo relativo a la población en situación de calle. Según los datos provisorios del censo 2022 existían sólo 139 personas en tal situación, y se ubicaban en solamente 3 departamentos, Federación, Paraná y Uruguay. Por otro lado es clave contar con información desagregada de la que todavía no disponemos, por ejemplo la cantidad de viviendas desocupadas. Cabe recordar el alto porcentaje de viviendas desocupadas que se relevaron en el 2010, un 16,05%, correspondiente a 68.341 unidades desocupadas de un total de 425.591 viviendas particulares.

El censo 2022 relevó un total de 559.398 viviendas particulares, 133.807 más que en 2010. En este caso la tasa de crecimiento intercensal también es mayor que la nacional, un 31.44%, y prácticamente duplica la correspondiente a la población. Si consideramos que entre 2010 y 2020 se terminaron 12.048 viviendas por parte del IAPV, tanto de operatorias FONAVI como de programas federales, y suponiendo que en 2021 y 2022 el ritmo de construcción haya sido similar al de la década (hipótesis generosa dada la pandemia), tenemos que entre 2010 y 2022 se habrían construido aproximadamente 13.143 viviendas por parte del instituto provincial. Si asumimos una estimación hipotética de un adicional del 20% correspondiente a viviendas construidas por programas municipales, tendremos que el Estado pudo haber concretado 15.771 viviendas en el período intercensal. Esa cantidad representa el 11,78% del total de viviendas nuevas, un porcentaje notablemente similar al nacional que estima la Fundación Tejido Urbano, un 11,5%. Para decirlo en términos más simples, entre los dos últimos censos, tanto en Entre Ríos como en Argentina, de cada 10 viviendas nuevas, sólo una correspondió a un programa estatal, cuatro se lograron mediante intervenciones en el mercado formal, y cinco se concretaron de diversas maneras más o menos espontáneas, en asentamientos informales o en áreas de expansión urbana, etc.              

Estos datos muestran claramente la insuficiencia de las tradicionales políticas públicas de vivienda, basadas en la entrega de viviendas terminadas en áreas periféricas de baja densidad y generalmente desconectadas y deficitarias tanto en infraestructura de servicios públicos como en equipamiento comunitario, movilidad y espacios públicos. Es obvio que los institutos provinciales de vivienda y los gobiernos locales pueden y deben construir más y mejores viviendas, con localizaciones, tipologías y diseños adecuados; y en anteriores oportunidades hemos mostrado algunas ideas al respecto, pero aún así esos esfuerzos serán insuficientes.

La prioridad debe ser otorgada a lograr que ese aproximadamente 50% de soluciones basadas en la informalidad pasen a ser progresivamente viviendas con tenencia regular del suelo, en buenas localizaciones, con intervención profesional, buenos diseños y obras registradas. Para eso hace falta, básicamente, mejorar la asequibilidad al suelo urbanizado, y en ese desafío la política tributaria es fundamental. Necesitamos reformas tributarias a todo nivel basadas en el concepto de gravar solamente el valor del suelo y desgravar las construcciones y mejoras, de modo tal de movilizar el suelo vacante, desalentar la especulación inmobiliaria y promover la construcción y ocupación de viviendas. Necesitamos también recuperar un mercado de créditos hipotecarios, herramienta fundamental en esta materia en todos los países desarrollados del mundo. Los municipios, finalmente, no pueden desentenderse de este problema. A través de diversas acciones de recuperación y reinversión de la valorización del suelo generada por la acción pública es muchísimo lo que pueden hacer, poniendo en marcha bancos de suelo y fondos de desarrollo urbano, entre otros instrumentos.  

Necesitamos urgente los datos completos del censo 2022. Necesitamos políticas públicas basadas en datos confiables y certeros.-   


Publicado en el diario La Calle el día 5 de Marzo de 2023.-

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miércoles, 22 de febrero de 2023

POTENCIAR EL TURISMO NAUTICO

Por José Antonio Artusi              

En columnas anteriores nos referimos a los desafíos de recuperar Banco Pelay y el borde ribereño en su conjunto. Esas ideas deberían complementarse con otra, la que señala la necesidad de aprovechar adecuadamente el enorme potencial que significa el desarrollo del turismo náutico en Concepción del Uruguay. 

El turismo náutico es un tipo de turismo no tradicional en crecimiento en muchos lugares del mundo. Algunos lo caracterizan como vacaciones activas en contacto con el agua, mediante la realización de actividades tales como la navegación en embarcaciones a vela o motorizadas, así como otras actividades lúdicas, recreativas y deportivas que impliquen el disfrute de la naturaleza y la cultura. Obviamente el turismo náutico puede y debe complementarse de manera sinérgica con los demás atractivos y oferta de servicios de alojamiento, gastronomía, recreación, etc. Algunos especialistas consideran que el turismo náutico ha adquirido una relevancia cada vez mayor sobre todo porque complementa y diversifica la tradicional fórmula de “sol y playa”.  

El turismo náutico podría constituir un poderoso factor de fomento del desarrollo económico local, dado que su crecimiento permitiría que numerosos prestadores locales puedan brindar  servicios de diversa índole: amarras y guarderías, venta y mantenimiento de embarcaciones,  alquiler de lanchas y motos de agua, escuelas de navegación y deportes náuticos, competencias y espectáculos, excursiones por las islas de la región, safaris fotográficos, etc.; con el consiguiente impacto  en la mejora de la rentabilidad y la generación de empleos de calidad. No debería descartarse la posibilidad de explorar la viabilidad de cruceros que partan de grandes ciudades y amarren en nuestro puerto.    

Nuestra ciudad no cuenta todavía con una infraestructura adecuada y suficiente para desarrollar este sector en plenitud, pero sí tiene una serie de fortalezas que es necesario reconocer y potenciar; un parque náutico significativo, clubes y empresas locales con larga tradición y experiencia, y una naturaleza privilegiada con atractivos y paisajes magníficos en nuestras playas, costas e islas, que han hecho que algunos denominen a este tramo del río Uruguay el “Caribe entrerriano”. 

Cabe señalar que la promoción de la náutica no debería partir desde una concepción elitista y excluyente, sino todo lo contrario. Debería tener como una de sus premisas fundamentales garantizar el libre acceso público y gratuito a los paseos ribereños y playas y además procurar que la valorización del suelo y la renta que se genere como producto de inversiones públicas sea debidamente recuperada y reinvertida con sentido de redistribución, de inclusión social y de igualación de oportunidades. Existen numerosos antecedentes en nuestro país y en el extranjero de ciudades que han sabido, o no, desarrollar con éxito sus atractivos vinculados al turismo náutico. Seguramente hay mucho por aprender de esas experiencias.   

Se necesita un programa específico de desarrollo del turismo náutico a mediano y largo plazo, que se articule de manera virtuosa con los demás sub sectores turísticos y con la planificación estratégica y el ordenamiento territorial de la ciudad en su conjunto. Hay mucho por hacer, pero la oportunidad está. No la dejemos pasar.-  


Publicado en el diario La Calle el día 19 de Febrero de 2023.-

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miércoles, 15 de febrero de 2023

UN MUSEO AL AIRE LIBRE EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CONCEPCIÓN DEL URUGUAY

Por José Antonio Artusi              

“Los museos de la ciudad”, publicada el 5 de Febrero, tuvo algunos comentarios que valoro y agradezco, que me motivaron a seguir reflexionando sobre el tema, y ahí surgió la idea de concebir al espacio público del centro histórico que vincula a los museos uruguayenses como un museo más; en este caso un museo al aire libre.  Un museo es, siguiendo la definición de la Real Academia Española,  en primer término un “lugar en que se conservan y exponen colecciones de objetos artísticos, científicos, etc.”, y una segunda acepción indica que se trata de una “institución, sin fines de lucro, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición al público de objetos de interés cultural”. Por su parte, el Consejo Internacional de Museos aprobó el 24 de Agosto de 2022 una nueva definición, que señala que “un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos”. Estas definiciones admiten claramente la posibilidad de un museo al aire libre y de hecho podemos encontrar unos cuantos ejemplos muy interesantes en diversos países, en lo que parece constituir una nueva tendencia en ascenso, incluso en la Argentina.

El museo al aire libre de Concepción del Uruguay debería tener su epicentro en la Plaza Ramírez y abarcar algunas cuadras aledañas a determinar, de modo tal de vincular los principales museos y sitios históricos, fortaleciendo su sinergia y su integración. Obviamente requeriría un rediseño del espacio público, adecuando solados, niveles, mobiliario, señalética, luminarias, vegetación, etc; y seguramente debería requerir una política de restricción del acceso y circulación de vehículos motorizados. El museo tendría una fortísima dimensión histórica, y podría contribuir a mejorar el conocimiento de nuestro pasado por parte de ciudadanos y visitantes, con elementos que permitan recrear eventos trascendentes, muchos de ellos en el sitio exacto en el que se desarrollaron, tales como el Pronunciamiento, la creación del Colegio del Uruguay y la Escuela Normal, etc. Las nuevas tecnologías podrían a su vez contribuir al logro de un museo que tenga también su faceta digital, con placas con códigos QR en que remitan a un sitio en internet que narre nuestra historia y detalle la vida de sus protagonistas. Nuevas esculturas, monumentos y murales podrían enriquecer y hacer más atractivo al museo. Pero además podrían concebirse muestras temporarias en instalaciones diseñadas al efecto, en las que se exhiban obras de artistas plásticos, escultores, fotógrafos, cineastas, músicos, escritores, actores, etc.

Cabe formular una advertencia. El término “museo al aire libre” también puede encontrarse utilizado con una connotación negativa; por ejemplo en el caso de ciudades europeas de enorme valor patrimonial que atraen cantidades masivas de turistas y cuyos centros históricos se van quedando sin población local. Afortunadamente nuestro centro histórico sigue teniendo un intenso carácter residencial, que no debería perder. Por el contrario, debería fortalecer su característica mixtura de actividades; viviendas, comercios, actividades administrativas, educativas, culturales, etc. Me imagino un museo vivo, atractivo, moderno, interactivo, participativo, de calidad, que nos ayude a conocer e interpretar mejor nuestra historia, pero que también nos permita disfrutar en un ámbito común de la belleza del arte y la cultura y a la vez mejorar de manera significativa nuestra oferta de atractivos turísticos.-


Publicado en el diario La Calle el día 12 de Febrero de 2023.- 

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martes, 7 de febrero de 2023

LOS MUSEOS DE LA CIUDAD

Por José Antonio Artusi              

El 3 de Febrero se inauguró el Museo de la Ciudad, que funcionará en el edificio primigenio de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay, la primera de mujeres del país, y que constituyó entre 1925 y 1984 la sede del municipio. La iniciativa es loable y debería consolidarse y fortalecerse.  Los promotores del proyecto lo presentan como “un espacio de encuentro y representación de nuestra comunidad” y plantean que pretende ser un “lugar dinámico, es decir completamente vivo y activo”.      

Mientras recorría la muestra inaugural no podía dejar de imaginarme al museo dentro de unos años, ampliado y perfeccionado; pero además formando parte de un sistema, de una red uruguayense de museos y lugares que preserven nuestra historia y contribuyan a investigarla, conocerla y comunicarla. No podía dejar de pensar en lo interesante que sería un circuito que, por ejemplo, vaya desde el Museo Casa de Delio Panizza hasta la Basílica de la Inmaculada Concepción, pasando por el Museo de la Ciudad, el Museo de la Organización Nacional en la casa de Urquiza donde hoy funciona el correo, el Museo Andrés García, la Plaza Ramírez, y el Colegio del Uruguay. Esa imagen de un futuro posible no consta de una serie de edificios aislados, sino, por el contrario, vinculados de manera armónica por el espacio público que los une, con solados adecuados a nivel pensados más para las personas que para los vehículos, un diseño que respete el valor patrimonial y la carga histórica del entorno, etc..

Se abre para nuestra ciudad una oportunidad que no deberíamos dejar pasar. Como producto de la perseverancia del Centro Cultural José de Urquiza, autoridades nacionales y provinciales ya hablan de recuperar la casa de Urquiza, y por lo tanto la viabilidad del Museo de la Organización Nacional va en aumento.

Los museos del presente y los del futuro no serán como los del siglo XIX y XX. El desafío de lograr museos modernos, atractivos, de vanguardia, nos plantea la posibilidad de fortalecer el carácter de nuestra ciudad, Capital Histórica de la provincia de Entre Ríos y Cuna de la Organización Nacional. Tenemos todo para construir un complejo de museos y sitios históricos que cumplan de manera complementaria funciones diversas: reservorio de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial, ámbito de protección y comunicación de nuestra historia y nuestra identidad, soporte de actividades educativas, científicas, culturales y artísticas; pero además un formidable atractivo turístico, que se combine con nuestras bellezas naturales.       

Que el Museo de la Ciudad sea un paso más en el logro de esos objetivos.-   


Publicado en el diario La Calle el día 5 de Febrero de 2023.-  

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sábado, 4 de febrero de 2023

RECUPEREMOS EL BORDE RIBEREÑO

Por José Antonio Artusi              

“Recuperemos Banco Pelay”, publicada el 8 de Enero pasado, recibió numerosos comentarios, que valoro y agradezco. Algunos se referían a la necesidad de no limitarnos a Banco Pelay sino tomar en cuenta el borde ribereño de Concepción del Uruguay en su totalidad. La sugerencia es válida y me motiva por lo tanto a compartir algunas reflexiones al respecto.

Digamos antes que nada que la cuestión es a la vez relevante y compleja. Relevante porque para los uruguayenses nuestro borde costero es un área estratégica, desde diversos puntos de vista; en lo ambiental, en lo paisajístico, como recurso recreativo y turístico, como soporte de actividades logísticas, etc.. Compleja porque se trata de un territorio sensible, en el que se deben lograr condiciones que hagan compatibles y puedan convivir en armonía y preservando y mejorando la salud ambiental, actividades muy diversas, el puerto de ultramar, la náutica, zonas recreativas y deportivas, atractivos turísticos, etc.

Lo primero que habría que hacer es tener un proyecto integral, a corto, mediano y largo plazo, inserto en un plan estratégico de ordenamiento territorial y de desarrollo de la ciudad en su conjunto. El plan maestro del borde costero o ribereño de la ciudad, o como se lo llame, debería ordenar y articular la toma de decisiones tanto por el sector público como el privado, promoviendo la sinergia entre las acciones de todos los actores involucrados y evitando que se adopten medidas que luego resulten contraproducentes o que haya que revertir.   

Desde Santa Cándida hasta Paso Vera, por lo menos, el potencial que tiene nuestra ribera es inmenso; en términos paisajísticos, recreativos, turísticos, etc. Un aspecto especial a considerar es el desafío de desarrollar y aprovechar la actividad náutica garantizando a la vez el mayor acceso público posible a la costa para uruguayenses y visitantes, en entornos de calidad ambiental y estética.

Como en el caso de Banco Pelay, se argumentará seguramente con escepticismo que se trata de objetivos ambiciosos que requieren enorme financiamiento. Y es verdad, pero ello no debería constituir una barrera infranqueable que impida la concreción de la idea. Con un buen plan integral se pueden ir configurando proyectos parciales en los que la inversión requerida puede lograrse a través de empresas privadas seleccionadas por medio de licitaciones públicas. Una cuestión clave que debería garantizarse en todos los casos es procurar la recuperación y la reinversión, con criterios de equidad social, de la valorización del suelo que se genere por efecto de los proyectos, a través de diversos mecanismos. Existen algunos antecedentes en ese sentido en nuestro país que podrían servir como ejemplos para intentar aprender de otras experiencias.

Tengo un sueño. Playas limpias y bellas, con buenos equipamientos; parques náuticos de calidad que aprovechen el enorme atractivo de nuestro río y sus islas; costaneras de acceso público seguras y atractivas las 24 horas; un puerto pujante conviviendo de manera lo más armónica posible con la ciudad; el edificio del ministerio revitalizado, complejos turísticos que saquen provecho de nuestros hermosos paisajes, áreas protegidas, complejos deportivos, un teatro al aire libre para la Fiesta de la Playa, etc., etc…. Hagámoslo realidad.-         


Publicado en el diario La Calle el día 29 de Enero de 2023.-               

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sábado, 28 de enero de 2023

LOS 150 AÑOS DE LA MUNICIPALIDAD Y LA CARTA ORGÁNICA

 

Por José Antonio Artusi              

Se cumplieron el 1º de Enero 150 años del inicio del funcionamiento institucional de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. La ocasión es propicia para reflexionar acerca de su  pasado, su presente y su futuro, tratando de encontrar en la Historia pistas que nos permitan comprender mejor sus problemas y potencialidades, y sobre esa base poder visualizar qué se necesita para tener un mejor estado municipal, acorde a las demandas del siglo XXI pero también a la altura de nuestras glorias pasadas. Por eso es saludable y encomiable todo lo que se haga para conocer mejor y difundir nuestra propia historia, cargada de sucesos y protagonistas a menudo mucho menos conocidos que los del orden nacional o provincial.

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde el 1º de Enero de 1873 y lógicamente la Municipalidad ha ido evolucionando de acuerdo a las circunstancias de cada época. Un hito clave en ese proceso fue la reforma de la Constitución provincial en 1933, durante el gobierno de Luis Lorenzo Etchevehere. Esa Constitución progresista y de avanzada consagró un régimen municipal moderno y que otorgaba a los municipios un amplio conjunto de competencias y responsabilidades, y dispuso la elección popular directa del presidente municipal, dando fin de esa manera a la designación por parte del gobernador, sistema que generó innumerables problemas y conflictos, como es fácil de suponer. Esa Constitución rigió hasta 2008, en el que un nuevo proceso reformista otorgó a los municipios la autonomía de manera expresa, en línea con las disposiciones de la Constitución nacional reformada en 1994. Para los municipios de más de 10.000 habitantes se previó la posibilidad de sancionar sus propias cartas orgánicas. Sin embargo, llamativamente, ningún municipio ha avanzado en ese camino.

El sesquicentenario de la Municipalidad de Concepción del Uruguay es una buena oportunidad para plantearse el reto de dar un nuevo salto de calidad en la configuración del Estado municipal, a través del dictado de nuestra propia carta orgánica.  Se requiere para ello un amplio debate, que incluya obviamente a los partidos políticos pero que no se agote allí, sino que abarque también a las universidades y a las organizaciones de la sociedad civil.

La Constitución nacional de 1853 y la Constitución provincial de 1933 fueron mucho más que meros libritos. Configuraron un modelo de país y de provincia, y dispusieron las bases y puntos de partida para implementar un plan de desarrollo, en pos de una sociedad mejor. Propongo debatir la necesidad de una carta orgánica para Concepción del Uruguay con ese espíritu, la carta orgánica como un plan, que contenga los grandes ejes estratégicos para construir una ciudad mejor, más justa, democrática, linda, saludable, segura y sostenible.

Concepción del Uruguay fue pionera de la independencia, baluarte del federalismo  republicano, cuna de la organización nacional y de la educación laica, entre otros tantos logros. La Capital Histórica de la Provincia de Entre Ríos no puede resignarse a naturalizar ciertos problemas y déficits que nos afectan. Debe por el contrario plantearse el desafío ambicioso pero realista de ser una ciudad que recupere su liderazgo y su protagonismo, que brinde mejores condiciones de vida para todos los uruguayenses, y que ofrezca a quienes quieran venir un ámbito hospitalario para vivir, trabajar y estudiar. Una carta orgánica moderna y adecuada a los requerimientos del futuro puede ser un buen aporte en ese sentido. Empecemos a debatir su contenido.-           


Publicado en el diario La Calle el día 16 de Enero de 2023.-  

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miércoles, 11 de enero de 2023

RECUPEREMOS BANCO PELAY


 Por José Antonio Artusi              

A los que tuvimos la suerte de conocer y disfrutar Banco Pelay en sus mejores épocas no nos puede resultar indiferente ver el estado de postración y deterioro en el que se encuentra actualmente. Pero la indignación, útil a veces para reaccionar frente a cosas que no nos gustan o para evitar naturalizar problemas que podrían solucionarse, de poco vale si no la acompañamos con algo más que la queja y la atribución de culpas; básicamente con ideas y propuestas. Las que esbozo de manera preliminar acá no pretenden ser la única alternativa. Son más bien un modesto aporte a un debate que deberíamos estar dando de manera amplia.

Considero que el primer paso no debe ser otro que adoptar la consigna del título, en toda su dimensión; evitar la resignación y el lamento plañidero y nostálgico que añora un pasado que no va volver pero que se agota en sí mismo. Propongo por el contrario que nos tracemos, con visión de futuro, un objetivo ambicioso, que recupere y valorice lo mejor que tuvimos pero que también le adicione algo más. O sea, volver a tener la mejor playa de río de la Argentina, con todos los servicios que ello implica, complementada con un camping en condiciones adecuadas, complejos de cabañas y servicios de alojamiento y gastronómicos, un sitio para amarre de embarcaciones, un parque y reserva natural, etc..

Puedo imaginar al lector, en este punto, coincidiendo más o menos con los objetivos pero planteando dos objeciones centrales. Primera: Pelay se inunda y el río se llevó la arena, no se puede evitar. Segunda: nadie va a poner las inversiones que se requieren para un objetivo tan ambicioso; ergo, “no se puede”.  Pretendo demostrar que, por el contrario, se puede superar esos escollos, que obviamente existen y requieren decisiones correctas para sortearlos.

En primer lugar, las condiciones naturales del lugar no deberían ser un obstáculo que impida que se transforme en un sitio atractivo para uruguayenses y visitantes, básicamente en verano pero también durante todo el año, si se lo acondiciona con las mejoras que se requieren a tal efecto. Construcciones palafíticas, elevadas y resueltas con materiales y tecnologías que tengan en cuenta los desafíos de la condición de “área de paisaje frágil”, tal como se la considera en la propuesta de nuevo código de ordenamiento territorial que seguramente tendrá tratamiento legislativo en el concejo deliberante de Concepción del Uruguay en 2023, pueden constituir una respuesta adecuada al carácter de inundable que presenta el sitio. La calidad de la playa podría asegurarse con refulado y con acciones complementarias. Adicionalmente, en etapas posteriores, podría pensarse en un puente y un camino más elevados que los actuales.

Con respecto a la segunda objeción podría pensarse en un esquema financiero que recurra a la inversión privada y demande $ 0 de recursos públicos. El camino a seguir podría constar de los siguientes pasos:

-          Elaborar un proyecto a largo plazo, con etapas intermedias sucesivas; definiendo un programa de necesidades y las obras que se requieren; paradores, bares, comedores, cabañas, bungalows, sanitarios, lavaderos, sectores de camping, amarras náuticas, miradores, senderos, áreas deportivas y de juegos, reserva natural, etc.. El proyecto podría surgir de un concurso nacional de ideas y anteproyectos.

-          Convocar a una licitación pública (o varias) para concesionar la explotación de los servicios de todo tipo que se presten en el complejo turístico y recreativo. El concesionario obtendría la posibilidad de explotarlo por un período extenso de tiempo, de modo tal de permitir las inversiones que se requieran.    

Todo el proyecto debería contemplar de modo especial el cuidado de la calidad ambiental con criterios de sostenibilidad, incluyendo planes de gestión de residuos, de saneamiento, de manejo de la biodiversidad y los ecosistemas, etc..

Hay otros caminos posibles? Debería haberlos. Bienvenidos al debate y la discusión de ideas. Lo que no podemos hacer de ninguna manera es resignarnos y aceptar mansamente que no se puede. Recuperemos Banco Pelay. Se puede.-         


Publicado en el diario La Calle el día 8 de Enero de 2023.-

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martes, 3 de enero de 2023

QATARSIS

Por José Antonio Artusi              

Tras el Mundial y la alegría por la tercera, algunas reflexiones.

Qatarsis 1: Gracias!

A los argentinos y a muchos amantes del fútbol que no son nuestros compatriotas Messi y la Scaloneta nos regalaron en pocos días algunos momentos de intensa felicidad, muchos pasajes hermosos de juego colectivo en la competencia más exigente del mundo, goles maravillosos, y la satisfacción de ver cómo un equipo argentino, combinando talento con esfuerzo, entrega y organización, lograba un objetivo que no se alcanzaba desde hace mucho tiempo. Cada uno tendrá sus propias razones para un agradecimiento especial a Messi. Estas son las mías.  “Messi es lo mejor que tenemos”, dijo Luis Scola, otro grande, en una entrevista con Luis Novaresio en 2019. Sus sabias palabras, dichas en las malas, merecen recordarse en las buenas: “pongo a Messi por arriba como lo mejor que tenemos por mucho más de lo que hace adentro de la cancha… esta cultura de la viveza, esta cultura de la media trampa, esta cultura de los “huevos”, y de ganarlo con las camiseta y demás, realmente es un ancla para nosotros, como deportistas, y



como país probablemente también, porque el deporte es un reflejo de muchas más cosas… No podés ganar con viveza, vos tenés que ganar con talento, vos tenés que ganar con entrenamiento, vos tenés que ganar con esfuerzo…”. Creas en lo que creas, en Dios, en la Pachamama, en Tutatis, en los dioses del Olimpo o en la lotería de genes, Messi nació con un don extraordinario, ser un superdotado para jugar a la pelota con 10 compañeros siguiendo las reglas de un juego espectacular que inventaron unos ingleses. Pero ese talento de poco le habría servido sin esfuerzo y sin disciplina. Estamos aprendiendo casi de memoria las imbatibles estadísticas de Messi, pero hay algunas que no se mencionan. ¿Cuantas horas de entrenamiento y de charlas técnicas tendrá Messi? ¿Cuántos tiros libres y penales habrá practicado en su vida? ¿Cuántas horas de viaje antes de cada competencia, sumadas? ¿Cuántos días en concentraciones?. Solamente un bobo podía pensar que Messi nos debía algo, pero él nos dio, a pesar de todo, una vez más, una magnífica lección, que se constituye en un verdadero ejemplo que trasciende lo deportivo. Sus propias palabras lo expresan con claridad: “Siempre tuve el sueño de ser Campeón del Mundo y no quería dejar de intentarlo, aún sabiendo que quizá nunca se daría… Muchas veces el fracaso es parte del camino y del aprendizaje y sin las decepciones es imposible que lleguen los éxitos.” Quizás como nunca antes, muchos queríamos que la selección gane la Copa del Mundo porque somos argentinos, pero también porque queríamos que la gane Messi, porque nos parecía injusto que no la pueda levantar, porque si hay alguien que se la merecía era él. Por el fútbol, por la belleza, por la alegría compartida, por el ejemplo, por la conducta, porque nadie nos representó mejor estos días, adentro y afuera de un campo de juego, eternamente gracias Sr. Lionel Andrés Messi!   

Qatarsis 2: Vergüenza

El Mundial de Fútbol jamás debió haberse disputado en Qatar. Admitámoslo sin vueltas y sin intentar justificar lo injustificable. La FIFA le agregó un baldón más a la larga historia de su lado más oscuro. Que una competencia internacional de tanta relevancia se desarrolle en un país gobernado por una monarquía teocrática que no pasa el más mínimo de test de respeto a los derechos humanos es una atrocidad espantosa. Norma Morandini lo expresó con claridad meridiana en La Nación: “…quedará también como el Mundial de la violación de los derechos humanos, tan planetarios como el fútbol, por la situación de las mujeres y los más de seis mil trabajadores muertos por haber trabajado como esclavos para construir los faraónicos estadios. Semejante poder que pone en pausa los males del mundo, sin embargo, se manifestó impotente para evitar que en Irán sean condenados a muerte los jóvenes que salieron a la calle para demandar derechos, entre ellos varios deportistas.” No hay relativismo cultural ni ninguna otra consideración pragmática que pueda legitimar que Qatar haya sido el escenario del Mundial. Quienes se comen el amague, para decirlo en términos futboleros, de expresiones falaces tales como “es otra cultura”, o “en la práctica no es tan así”, deberían revisar su posición. Los derechos humanos son universales y se defienden en todos lados, siempre.-  


Publicado en el diario La Calle el día 24 de Diciembrede 2022.-      

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lunes, 19 de diciembre de 2022

CASEROS


Por José Antonio Artusi

Mucho se ha escrito acerca de la significación histórica de la batalla de Caseros, y de los comandantes que se enfrentaron en ella.

 Oscar Fernando Urquiza Almandoz nos dice que “… Caseros no fue un fin en sí mismo. Fue tan sólo una etapa. Como antes lo había sido el Pronunciamiento, como después lo será el Acuerdo de San Nicolás. El norte, el objetivo final de la revolución de Urquiza contra Rosas fue la libertad y la Constitución Nacional. El predominio de la finalidad propuesta y una conducta consagrada al servicio de la causa, hicieron que Urquiza no fuera un revolucionario más; que no pasara simplemente a integrar esa tradición luctuosa y triste de América, de hombres levantados en armas con propósitos y juramentos que glorificaban su rebelión, pero que, en definitiva, caían en el sensualismo de un gobierno más pernicioso e ilegal que el depuesto. Urquiza no fue, pues, un apóstata. Tuvo la gloria de cumplir su promesa ante el país, causa y fin de su revolución contra Rosas, la libertad y la organización constitucional.” 

También es muy ilustrativo tener en cuenta los conceptos de uno de sus biógrafos, Isidoro Ruiz Moreno, cuando se refiere a la trascendencia de Urquiza: “Figura extraordinaria, en el cabal sentido del término como fuera de lo común, fue don Justo Urquiza. Dotado de fuerte carácter y de claros objetivos, puso ambos factores en acción para el logro de sus empeños. Pacificó la anárquica Provincia de Entre Ríos primero y luego organizó a la misma Confederación Argentina, que convertida en república constitucional, logró unificar definitivamente. Buscó, además, conquistar el Desierto – lo que anunció como candidato presidencial en 1868 -, plan que hubiese completado la geografía nacional, pero las etapas del progreso requieren su tiempo. Cuando se tiene en cuenta lo que era nuestra Argentina en aquellos años, y se considera la transformación que realizaron los esfuerzos que condujo, no puede considerarse de otra manera al General Urquiza sino como a una de las figuras más grandes de la Patria, a despecho de los errores que cometió, que poco pesan en el balance de su existencia… El tiempo transcurrido desde entonces permite aquilatar sin pasión los resultados dejados por la acción del General Urquiza en beneficio de la República Argentina. La gloria por sus beneficios realizados, inigualados en el país durante el transcurso de su prolongada actuación – Libertad, Constitución y Unidad Nacional – son de proyección permanente, a despecho de humanas falencias, lo que permite consagrarlo como a uno de sus más claros próceres”. Es pertinente también observar la caracterización que hace el mencionado autor del régimen rosista: “El Gobernador de Buenos Aires concluía en 1850 otro período de mando (iniciado en 1835); y firme su poder, sin adversario alguno que lo amenazara, el General Juan Manuel de Rosas había alcanzado el cenit de su mando. Nada podía conmoverlo: el sometimiento a su voluntad de toda la Confederación era absoluto. Comenzó entonces un movimiento tendiente a perpetuarlo sin ningún tipo de límite, ni de facultades ni de términos, sin renuncias y reelecciones. La suma del Poder Público con que fuera investido en su Provincia debía extenderse formalmente a todas las demás… El vasallaje imperante hasta en la vida cotidiana (vestidos, adornos, colores, celebraciones religiosas, festivales populares, atalaje de caballos), lo demostraba concluyentemente… Gozando de la suma del poder público, Juan Manuel de Rosas era el Estado, como le Roi Soleil otrora. Jueces y legisladores le estaban subordinados, y como carecía de sucesor – había sido propuesta como tal su hija, lo que no prosperó – le fue concedida por ley, como se ha visto, la Dictadura vitalicia… Las manifestaciones que se le dirigían no pecaban por falta de elogios y adjetivos superlativos.”    

Complementando lo anterior, podríamos considerar lo que Luis Alberto Romero escribió sobre el gobierno de Rosas, enfatizando entre otros rasgos la pretensión de unanimidad, la permanente propaganda oficial y oficiosa, el terrorismo de Estado o paraestatal y el culto a la personalidad, rasgos típicos de tantas tiranías a lo largo de la Historia: “… la opinión unánime era construida cotidianamente. Para evitar las disidencias, desaparecieron las asociaciones, clubes, tertulias o cenáculos de sociabilidad política, que habían florecido desde 1810. Lo mismo ocurrió con la prensa opositora, muy activa al comienzo del régimen. La prensa adicta, escrita en registros cultos o populares, exponía una militancia sin fisuras. En la calle, los opositores eran individualizados por la manera de hablar o de vestirse - lo testimonió Echeverría en El Matadero - , y la cinta punzó era impuesta a hombres y mujeres. Las fiestas públicas, celebrando las fechas patrias o simplemente en homenaje al gobernador o a su hija -alguien la propuso como sucesora del padre- combinaban el entretenimiento con la exaltación simbólica de la figura de Rosas. En suma, hoy un ministro de Cultura y Medios lo habría aprobado. Pero además, la opinión unánime se respaldaba en la intimidación o eliminación de los enemigos, los tibios y los indiferentes. Se realizaba a través de las autoridades locales, de la policía o de la Mazorca, una asociación civil privada, integrada en su mayoría por policías, que asesinaba a quienes eran señalados por el gobierno. En ciertas coyunturas, como en 1840 o 1842, en Buenos Aires el terror fue masivo e indiscriminado. El de Rosas no fue ni el primer ni el último régimen que combinó apoyo popular masivo y terror represivo.” Es muy interesante detenerse a reflexionar acerca de lo que este autor manifiesta en relación a la movilización y participación regimentada de las masas y la elección de un enemigo al que atribuirle todos los males, al que por otra parte se deshumaniza – en este caso la difusa y ominosa categoría de “salvajes unitarios”, para quienes sólo cabía la muerte - como estrategia de consolidación de un poder hegemónico, característica que va luego va a ser distintiva de los movimientos y tendencias fascistas del siglo XX: “La lucha facciosa se potenció con la creciente movilización de los sectores populares, urbanos y rurales. Los enfrentamientos políticos, muy violentos, alteraron profundamente la vida social. La apelación al orden, que Rosas asumió, tenía un amplio apoyo en buena parte de la sociedad, particularmente entre los sectores propietarios, incluyendo a muchos que a la larga engrosarían el bando opositor. La singularidad de la fórmula rosista consistió en llegar al orden por la vía de la exacerbación y canalización de la movilización popular facciosa. Con ella disciplinó y expurgó a las elites. Muchos descubrieron, entonces y después, que la politización unánime, administrada, canalizada, convocada y desconvocada, se parecía mucho a la despolitización. Solo requería de un enemigo contra quien dirigirse. Un enemigo permanentemente derrotado pero, como la hidra de mil cabezas, siempre renaciente. Tal la función de los “unitarios”, denominación con la que el discurso del régimen englobó las más diversas formas de oposición.”

En esta línea de pensamiento se podrían enmarcar los argumentos de Juan José Sebreli para caracterizar a Rosas como un bonapartista o un protofascista, cuando considera que “…el movilizador de masas fue el rosismo, que fue un protofascismo, en un momento donde no existía nada parecido en Europa ni América. Fue un régimen totalitario en sentido estricto… Es la desaparición de los límites entre sociedad civil y Estado. La vida cotidiana, hasta los aspectos más íntimos, como la sexualidad, es controlada y existe una ideologización de todo.” O cuando plantea que “el caso de Rosas es realmente muy curioso. Es una especie de fascismo avant la lettre. Fue un típico bonapartista, con elementos mucho más fascistas de lo que pudieron haber sido los bonapartistas del siglo XIX, Bismarck o Napoleón III, con esa puesta en escena de toda una ciudad que es típica de los totalitarismos del siglo XX… La imaginería, la ciudad pintada de rojo, las divisas, el retrato de Rosas en todas partes, incluidas las iglesias… Es decir: la introducción de la política en la vida cotidiana, la desaparición de los límites entre lo privado y lo público. Eso lo hace por vez primera Rosas. En ese sentido, es casi un caso único en el siglo XIX. Ni los bonapartismos europeos llegaron a ese punto.”

Sarmiento supo ver las íntimas relaciones entre las estructuras socio – económicas y culturales con los modos de organización y dominación política. Por eso en el Facundo se pregunta lo siguiente, tratando de comprender y caracterizar correctamente al régimen de Rosas: “¿Dónde, pues, ha estudiado este hombre el plan de innovaciones que introduce en su gobierno, en desprecio del sentido común, de la tradición, de la conciencia y de la práctica inmemorial de los pueblos civilizados? Dios me perdone si me equivoco, pero esta idea me domina hace tiempo: en la estancia de ganados, en que ha pasado toda su vida y en la Inquisición, en cuya tradición ha sido educado.” Y por eso su programa, coincidente con el de Urquiza, será su contracara; la colonización agropecuaria, el acceso a la tierra, el libre comercio, la educación pública y el laicismo. Las palabras que el genial sanjuanino eligió para su epitafio en notable síntesis no podrían ser más esclarecedoras: “Una América toda, asilo de los dioses todos, con lengua, tierra y ríos libres para todos”.

Conviene otorgar un párrafo aparte a la ley de enfiteusis de Rivadavia, generalmente mal interpretada y valorada, y al papel que tuvo Rosas en su administración. Recurrimos en ese sentido a la obra del uruguayo Andrés Lamas. En las primeras palabras del prólogo de su libro “Rivadavia y la legislación de las tierras públicas”, seguramente sorprendentes para muchos, Manuel Herrera y Reissig sostiene que “la República Argentina puede reclamar el honor de haber sido, con Francia, la cuna de las ideas del Impuesto Único en el mundo”. El prologuista se refiere a las ideas en las que los fisiócratas franceses – Quesnay, Turgot -, habían sido pioneros, complementadas luego por los aportes teóricos de los economistas clásicos liberales británicos – Adam Smith, David Ricardo – y perfeccionadas, sistematizadas y explicadas con claridad más tarde por el norteamericano Henry George, a partir de la publicación de su célebre obra “Progreso y Miseria” en 1879. Henry George advirtió con lucidez el rol de la renta del suelo en los procesos de crecimiento de las economías capitalistas, y demostró contundentemente cómo si no median eficaces políticas tributarias el crecimiento económico puede llevar al aumento de la riqueza pero también de la pobreza. El remedio que propuso George fue precisamente dejar de gravar por completo el trabajo y la inversión de capital e imponer tributos solamente al mayor valor del suelo generado por la comunidad, recuperando de esa manera para el Estado los ingresos no ganados percibidos por el propietario del suelo sin que éste haya realizado ningún tipo de esfuerzo. De ahí la denominación de impuesto único, el “single tax”. Henry George era partidario también del más amplio libre comercio, entre persones y entre países. Las ventajas del impuesto al valor del suelo libre de mejoras (único o no, hoy seguramente sería imposible prescindir absolutamente de todos los demás impuestos) han sido reconocidas por la enorme mayoría de los economistas, entre ellos muchísimos premios Nobel. Uno de ellos, Milton Friedman, llegó a decir que era “el menos malo” de todos los impuestos. Dos ventajas clave de este tributo son que se trata del único impuesto que no puede trasladarse a los precios – por el contrario, tiende a aumentar la oferta y por ende a reducirlos – y que es el único que no genera pérdida de eficiencia económica.  Refiriéndose a Rivadavia, continúa Herrera y Reissig en el prólogo del libro de Lamas diciendo que “la obra más grande, más original y más trascendente de aquel ilustre argentino… no es su obra política, constitucional, administrativa, docente y cultural… sino aquella gran reforma, aquella gran conquista que todavía, cien años después, no han logrado alcanzar las naciones más libres y avanzadas de la tierra: la libertad económica fundada en la liberación de la tierra, supremo desiderátum de las Democracias…”. En su libro Andrés Lamas nos dice que la legislación agraria de Rivadavia “tenía por base la conservación del dominio natural y directo del Estado sobre las tierras públicas, que declaraba inalienables. Conservando con la propiedad, la libre disponibilidad de sus tierras, el Estado podía proceder, sin reato alguno, a su mejor distribución, consultando las necesidades y las conveniencias generales; el bienestar y el aumento de la población, la extensión, la diversidad y el perfeccionamiento de las culturas, la buena distribución de la riqueza, y con ella la justicia social y las condiciones esenciales de la organización política de una sociedad democrática. Mediante la propiedad de la tierra, el Estado recibía, por medio del canon con el que la entregaba al cultivo, la renta que le correspondía; y como esta renta nace del trabajo social, Rivadavia esperaba, y con razón, que ella llegaría a ser, con el transcurso del tiempo, la fuente única de los recursos del tesoro público, suprimiéndose, en consecuencia, los impuestos que gravan el trabajo y los capitales individuales.” En síntesis, este autor oriental llega la conclusión de que “la absorción por el Estado del valor social de la tierra creado por el esfuerzo colectivo, el reconocimiento de la igualdad de derechos a la tierra, la proscripción de todos los impuestos sobre el trabajo y el capital y sobre todas las formas de la actividad económica, la libertad de trabajo en todas sus manifestaciones y el libre cambio en su sentido más lato y absoluto, es decir, no sólo entre las naciones, sino entre los individuos, tales fueron los propósitos y finalidades del sistema agrario de Rivadavia de 1826, como son las del impuesto único…”. De esta manera, lo que la tesis de Lamas y las expresiones de Reissig nos están mostrando es un Rivadavia adelantado a su tiempo, casi podríamos decir un georgista antes que Henry George.

Eduardo Conesa abona esta teoría, al expresar que “en nuestro país, en el decenio de 1820, bajo la presidencial del liberal Bernardino Rivadavia, un entusiasta de los economistas ingleses de la época, hubo un intento frustrado de establecer este sistema, por la vía del derecho de enfiteusis. Se trataba de un arrendamiento a largo plazo que hacía el Estado de la abundante tierra fiscal. El largo plazo pactado en los contratos tenía el propósito de estimular al arrendatario o enfiteuta a invertir en mejoras. El Estado arrendaba la tierra fiscal a cambio del pago de un canon anual por parte del enfiteuta. Este canon hacía las veces de un impuesto. Con el advenimiento de la dictadura de Rosas en los dos siguientes decenios, el sistema fracasó, y fue definitivamente abandonado en el decenio de 1850”. Además, Conesa considera que la “omisión de un impuesto liberal a la tierra libre de mejoras” es la principal objeción a formular a la Generación del 80; y  - tras recordar el frustrado proyecto del Presidente Roque Saenz Peña -, señala no obstante que “muchos otros brillantes hombres de la gloriosa generación de 1880 defendieron esta idea progresista”, pero aclara que “en rigor se remonta al decenio de 1820 cuando la propuso el ilustrado y entusiasta de la naciente ciencia de la Economía Política… Bernardino Rivadavia con su ley de enfiteusis”. Evidentemente, ningún país del mundo estaba en ese entonces, en condiciones de llevar adelante una reforma de ese tipo en toda su dimensión y alcance, mucho menos la Argentina anárquica y desarticulada de aquel momento.

Veamos ahora el papel de Rosas en esta cuestión. Recurrimos para ello a los datos y consideraciones de Horacio Giberti: “Teóricamente la ley se proponía una distribución racional de la tierra, una diversificación de la producción rural, fomentando la agricultura y la creación de una nueva clase media que enfrentara a la oligarquía terrateniente. Pero al ser llevada a la práctica esta ley produjo su propia negación: no fueron los inmigrantes labriegos, con los que soñaba utópicamente Rivadavia, quienes se repartían la tierra, sino precisamente la gran oligarquía terrateniente y hacendada… Basta leer la lista de enfiteutas para comprobarlo… Los inmigrantes que quería Rivadavia, por supuesto, no llegaron nunca a ocupar esas tierras. Es fácil prever cómo se sabotearía el proyecto de inmigración, si observamos que la comisión para organizar la contratación de inmigrantes europeos – creada por decreto de Rivadavia del año 1824 – estaba presidida por el primo de Anchorena, Juan Pedro Aguirre, e integrada entre otros por el propio Juan Manuel de Rosas. En un debate de la Legislatura llevado a cabo en Enero de 1829, el general Viamonte combatió la cláusula de la ley que prohibía a los enfiteutas adquirir nuevas tierras… Tomás de Anchorena sostuvo el proyecto de reforma en el sentido en que lo promulgaba Viamonte. De este modo la ley de enfiteusis perdía hasta su último rasgo progresista, para convertirse lisa y llanamente en el gran negociado de la burguesía terrateniente bonaerense… Durante el gobierno de Rosas no le resultaría muy difícil a esta misma oligarquía, que seguía vinculada al gobierno, conseguir que éste les concediera la propiedad privada de las tierras que les habían sido entregadas en carácter de enfiteusis. El despojo quedaba de ese modo legalizado. En 1837 vencían los diez años de plazo otorgado a la enfiteusis: se aumentaba a partir de entonces el canon al doble. El gobierno de Rosas, mediante un decreto del 19 de mayo de 1836, vendió 1.427 leguas – de las otorgadas en enfiteusis – a 253 adquirentes…”. Emilio Coni publicó en 1927 un trabajo en el que señala, en relación a la ley de enfiteusis, que “dos hombres solamente la habían estudiado, y superficialmente, Andrés Lamas, panegirista de Rivadavia, y Nicolás Avellaneda...” y resalta la “opinión francamente contraria a la enfiteusis de todos los hombres de valor que actuaron después de Caseros y que habían sido testigos del sistema. Mitre, Sarmiento, Tejedor, Alberdi y Vélez Sarsfield, por no citar sino a los principales, fustigaron a la enfiteusis con frases lapidarias y la calificaron de perniciosa”. Es evidente que aquella reforma rivadaviana fracasó estrepitosamente, por diversas razones que tuvieron que ver con su tergiversación y no con los principios y marco teórico que la inspiraron, pero de todas maneras el nombre de la enfiteusis quedó desprestigiado, y probablemente además muchos de los gobernantes posteriores a Caseros no entendieron su verdadera significación y alcance. Mitre llegó al despropósito de tildarla de comunista. Por ende, más allá de que ni Urquiza ni Sarmiento la reivindicaron expresamente, sí comparten con Rivadavia, - y en se sentido se alejan de Rosas - la aspiración de transformar el campo argentino por medio de la facilitación del acceso a la tierra, la inmigración, la colonización en unidades productivas diversificadas, la promoción de la agricultura y el comercio, la democracia municipal, la educación rural, etc. Si las realizaciones efectivas de ambos no alcanzaron las dimensiones de sus anhelos fue por la resistencia que encontraron, y por las falencias de quienes los sucedieron. Ricardo de Titto recuerda las propias palabras de Sarmiento al respecto: “Enfrentado al latifundismo –“una oligarquía con olor a bosta”– promueve la pequeña propiedad: “La posesión es el germen fecundo de la población. Donde este derecho no fue respetado, el capital, el favor y la corrupción del poder distribuyeron la tierra entre especuladores y poderosos y permaneció por siglos inculta, despoblada e indivisa”.” No obstante, las colonias santafesinas, San José y sus desprendimientos en Entre Ríos, y Chivilcoy en Buenos Aires, entre otras colonias y pueblos, quedaron como testimonio del potencial de transformación del campo argentino. En alguna medida, sigue siendo una asignatura pendiente, aunque con problemas y desafíos de diferente índole.                         

Pero volvamos a Urquiza. En ocasión del centenario del nacimiento del prócer uruguayense, con motivo de la iniciativa de erigir un monumento que rindiera homenaje a su memoria, ni Mitre pudo evitar reconocer - quizás un poco a desgano, o tal vez valorando sinceramente tras tantos años la estatura histórica de Urquiza  -  que “el libertador de la República que derribó en Caseros la bárbara tiranía y que inició posteriormente la organización constitucional de la República, era merecedor a este honor póstumo”. Y por lo tanto sumó su adhesión a la idea de “realizar el monumento nacional que el país debe a la memoria del vencedor de Caseros y del libertador de la República.”

Finalmente, recordemos las palabras de Sarmiento, a 12 años de la tragedia de San José, publicadas en las páginas del diario El Nacional de Buenos Aires: “El General Urquiza ha sobrevivido a su muerte violenta. La Constitución Argentina y la reunión de la República bajo las mismas instituciones de Gobierno, lo tienen a su frente. Y si el 3 de Febrero perpetúa el día en que fueron tronchadas las cadenas, el de su muerte serviría sólo para deplorar un crimen inútil, pues que la gloria legítima resiste la destrucción del tiempo, que es lo único que puede alcanzar el puñal”.-

 

Bibliografía

Caligaris, Hugo. «El escritor Juan José Sebreli contra todos.» Revista ADNcultura , 3 de Enero de 2009.

Conesa, Eduardo, y Luis Alberto Rey . Economía Polìtica Argentina. Buenos Aires: Prosa Editores, 2020.

Coni, Emilio Angel. La verdad sobre la enfiteusis de Rivadavia. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 1927.

de Titto, Ricardo. «Domingo ayer...Sarmiento hoy.» Clarín. 15 de Febrero de 2022. https://www.clarin.com/opinion/domingo-ayer-sarmiento-hoy_0_a6kSflBL8c.html (último acceso: 15 de Febrero de 2022).

Giberti, Horacio C. Historia económica de la ganadería argentina. Buenos Aires: Solar / Hachete, 1970.

Hora , Roy. «El latifundio como idea: Argentina, 1850-2010.» Universidad Nacional de La Pampa. s.f. https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/pys/article/view/3016/3495 (último acceso: 12 de Febrero de 2022).

Lamas , Andrés. «Rivadavia y la legislación de las tierras públicas.» Anáforas - Biblioteca digital de autores uruguayos. Universidad de la República. s.f. https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/48335 (último acceso: 13 de Febrero de 2022).

Revista Ñ. «Juan José Sebreli: “En la Argentina son todos populistas”.» 16 de Noviembre de 2012.

Romero, Luis Alberto. «Reelección: una obsesión de Rosas.» Centro de Estudios de Historia Política. Universidad Nacional de San Martín. 2012 de Febrero de 2012. http://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/romero/rosas%20perfil.pdf (último acceso: 12 de Febrero de 2022).

Ruiz Moreno, Isidoro J. . Vida de Urquiza . Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Claridad, 2017.

Urquiza Almandoz, Oscar Fernando. Hechos, personajes y costumbres de nuestro pasado. Entre Ríos: el autor, 2010.


Publicado en el diario La Calle en cuatro entregas, los días 27 de Noviembre y 4, 11 y 18 de diciembre de 2022.- 

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