martes, 29 de octubre de 2024

VÍCTOR ETCHEVERRY

José Antonio Artusi

Víctor Daniel Etcheverry nació el 22 de julio de 1879 en Concepción del Uruguay, por entonces Capital de Entre Ríos, y murió el 3 de mayo de 1943 en su ciudad natal. Ingeniero agrónomo, periodista, político, tuvo una extensa y destacada actuación en el radicalismo entrerriano, permaneciendo siempre en las filas yrigoyenistas. 

El diario uruguayense Los Principios, identificado abiertamente con la rama de la UCR que mantuvo invariablemente su adhesión a Hipólito Yrigoyen, lo tuvo como uno de sus colaborares más importantes. Actuó en la redacción y en la dirección del medio. Fue su antecesor en tal responsabilidad Ernesto Bourband T. y su sucesor Luis María “Solapa” Rodríguez.     

Su interés por el cooperativismo y sus ideas sobre el fomento de la producción agropecuaria quedaron plasmados en un libro de su autoría que publicó la Librería del Colegio en 1914, titulado “Las cooperativas agrícolas en Entre Ríos”, basado en la tesis con la que obtuvo su título en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata. En esa obra Víctor Etcheverry sostenía, en relación a las cooperativas, que “el supremo ideal de estas asociaciones, es propender a estimular la cultura general de la masa productora, es decir, elevar su nivel de vida en su triple manifestación: económica, moral e intelectualmente considerada, para que la legión de la clase rural laboriosa, adquiera plena conciencia de sus ideas y de sus actos, sepa lo que hace y por qué lo hace, llegue en fin, a constituir una colectividad superior en donde cada uno de sus elementos componentes piense reflexivamente y accione libre de presiones extrañas”. Osvaldo Fabián Graciano considera que “este argumento hacía referencia a la necesidad de construir una sociedad agraria fundada en un agricultor capacitado técnicamente pero también formado como ciudadano. Los ecos de la apertura política que vivía la Argentina desde 1912 y que hacía posible el avance político de los sectores medios urbanos se expresaban con claridad en esta monografía y revelaba también el ambiente social y la politización de los estudiantes de la UNLP y específicamente de su Facultad de Agronomía y Veterinaria, conformado -como ya se señaló- por un estudiantado proveniente de familias de clases medias urbanas (docentes, comerciantes, empleados públicos) y rurales (hijos de colonos y arrendatarios) argentinos de primera generación muchos ellos y otros inmigrantes”.

A tal punto fue relevante su aporte en este sentido que el diputado nacional del Partido Socialista Nicolás Repetto expresó en un artículo publicado por la Revista de Ciencias Económicas en 1921 que “la cooperación agrícola ha alcanzado en la provincia de Entre Ríos un desarrollo y una consistencia realmente prometedores. Gracias al fuerte espíritu de asociación que reina en las numerosas colonias israelitas de la provincia, así como a la propaganda del ingeniero agrónomo don Víctor D. Etcheverry y al estímulo discreto ejercido por algunos particulares y el mismo gobierno provincial, la provincia cuenta hoy con no menos de diez cooperativas agrícolas, todas ellas en perfecto estado de consolidación, destacándose por su antigüedad, importancia y amplitud de propósitos, el "Fondo comunal de la colonia CIara", fundado en la colonia del mismo nombre el año 1904”.

Patricia Flier, en un trabajo sobre la historia de la colonización judía agraria en Entre Ríos, centrado en la experiencia de Colonia Clara entre 1890-1950, señala que “Entre Ríos fue la sede en junio de 1913 del primer congreso de cooperativas, reunido en la localidad de Lucas González, oportunidad en la que se constituyó la Confederación Entrerriana de Cooperativas, que se inició con la compra en común de materiales e implementos para sus asociados. Si bien esta primera entidad de segundo grado tuvo una vida efímera –fue refundada en 1930 con el actual nombre de Federación Entrerriana de Cooperativas–, dejó un saldo favorable, porque desde ese momento las cooperativas rompieron su estado de aislamiento, al considerarse parte integrante de un proceso económico social que necesitaba del esfuerzo solidario”. La mencionada autora que nos dice que en esa oportunidad “inauguró las deliberaciones el ingeniero Víctor Etcheverry – presidente de la Comisión organizadora – manifestando «que el Congreso era fruto de la idea del señor Alejandro Mohor, gerente de «La Agrícola Regional» y del anhelo del presidente del Fondo Comunal, Don Isaac Kaplan, aquí presentes», y contó con la participación de cinco cooperativas y una asociación agraria”.

Víctor Etcheverry se desempeñó en la Sección Mutualidad y Cooperación del Ministerio de Agricultura de la Nación. Hernán González Bollo sostiene que su “fin era asesorar a pequeños y medianos arrendatarios y a propietarios rurales sobre diferentes modelos de cooperativas de responsabilidad limitada. El programa constituyó un intento de perfeccionar comportamientos y de ritualizar conductas en el mundo rural. Emilio Lahitte, Domingo Bórea y Víctor Etcheverry fueron los funcionarios que más se destacaron en la organización de los productores con innovaciones institucionales duraderas, que ocuparon un lugar menos ambiguo en las políticas agrarias”. Este autor también enfatiza que “a tres años de su creación, la Sección Mutualidad y Cooperación coordinaba tareas de asesoramiento y vigilancia junto a los agrónomos regionales de la Dirección General de Enseñanza e Investigaciones Agrícolas. Esta suma de ideas y prácticas en el terreno promovió y moldeó el perfil del cooperativismo rural, gracias a un diligente trabajo etnográfico sobre los productores, con reuniones colectivas y públicas en su medio social, para avanzar en asambleas hasta obtener la personería jurídica. Este logro sintetizaba la gran variedad de modelos de estatutos que preveía constituir bodegas, lecherías, sociedades frutícolas y de horticultores. El agrónomo regional Víctor Etcheverry es un ejemplo del trabajo de la Sección en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Etcheverry desplegó en el medio rural una elaborada estrategia para lograr la participación y colaboración de los chacareros. Inicialmente, publicaba artículos sobre modelos de organización de cooperativas en los diarios zonales, que muchas veces eran el anticipo de las conferencias que ofrecía en cada pueblo o colonia visitados. Tenía bien claro que debía transmitir ideas sencillas, ejemplificadas con hechos y referencias conocidas por el auditorio. Luego, visitaba a los colonos en sus domicilios y, finalmente, seleccionaba a los líderes, con los que se vinculaba solidariamente. En Entre Ríos, alentó el primer congreso provincial, que se reunió en Lucas González en junio de 1913. En Santa Fe, estuvo presente en el Congreso de las Cooperativas Agrícolas Santafecinas, organizado por el primer gobierno radical de la provincia, en diciembre de 1913. Allí defendió el modelo de responsabilidad limitada frente al de las Cajas Raiffeissen, propuesto por los católicos sociales. En cada cuarto intermedio, Etcheverry explicaba las ventajas del primer modelo societario a los presentes.”

El 5 de diciembre de 1915 Etcheverry fue electo concejal para el período 1916/1917, en comicios que consagraron a seis ediles radicales y cuatro conservadores. En 1916 integró la Comisión de Hacienda y Obras Públicas, junto a Ambrosio Artusi y Alberto Lagier. Fue senador del Departamento Uruguay entre 1917 y 1928 y entre 1935 y 1939. En varios períodos ejerció la presidencia provisional de la Cámara.

Entre 1922 y 1926 fue el presidente del Consejo Directivo de la Asociación Educacionista La Fraternidad. En 1923 gestionó a través del diputado nacional Herminio Quirós un préstamo del gobierno nacional para la terminación del edificio de la institución, ante la proximidad de su cincuentenario. Curiosamente, cinco años más tarde ambos se enfrentarían electoralmente.

El 1º de abril de 1928 fue electo diputado nacional junto a Enrique Fermín Mihura, en representación del radicalismo yrigoyenista, con el 57,13% de los sufragios. En esa elección fue reelecto el colonense Herminio Quirós, del radicalismo antipersonalista, con el apoyo del 41,85%. En esa oportunidad Etcheverry enfrentó a su copoblano Cipriano Marcó, que también buscaba la reelección y no pudo lograrla, ya que obtuvo algunos votos menos que Quirós, dado el sistema de tachas que regía en ese momento.  En 1928 Etcheverry acompañó un proyecto de ley del diputado Leopoldo Bard por el que se proponía la expropiación de las concesiones privadas de petróleo.  En 1929, en ocasión de tratarse un nuevo régimen de arrendamientos agrarios a partir de un proyecto del diputado Juan José Ferrarotti, legislador radical vinculado a la Federación Agraria, manifestó en el recinto: “yo sé que esta ley es pura y exclusivamente de efectos transitorios, que con ella no se soluciona el problema de la política agraria argentina (…) la grandeza del país se consolidará cuando cada familia rural viva en mejores condiciones materiales, morales e intelectuales. Hay que dividir el latifundio que es una vergüenza nacional. Contemplamos que poderosos terratenientes, que pasean en Londres y París no conocen sus predios extensos, no han contribuido en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los productores rurales”. El proyecto en cuestión fue aprobado en forma casi unánime, con sólo un voto en contra.

El período de Víctor Etcheverry como legislador nacional, interrumpido por la asonada del 6 de septiembre de 1930, coincidió con el momento de más virulentos enfrentamientos entre las dos ramas en las que se había escindido el radicalismo entrerriano. Martín Gerlo señala al respecto que “entre 1926 y 1930, la provincia fue escenario de una feroz disputa radical que la puso al borde de la intervención federal. Antipersonalistas e yrigoyenistas fueron entonces adversarios y en esa guerra discursiva no escatimaron acusaciones mutuas”, a la vez que recuerda que “uno de los primeros proyectos del diputado Enrique Fermín Mihura consistió en solicitar nuevamente, en este caso junto a Víctor Etcheverry, el pedido de intervención en base a la iniciativa de Artusi y Astesiano”. La iniciativa a la que este autor se refiere es un proyecto de ley de 1926 por el que los diputados nacionales Carmelo Astesiano y Ambrosio Artusi pedían la intervención federal a la provincia de Entre Ríos, gobernada en ese momento por el antipersonalista Eduardo Laurencena. No obstante, tal como señala Enrique Pereira, posteriormente “participó de la reorganización que culminó con la unidad radical en 1935, año en que retorna al Senado de la Provincia hasta 1939”.     

La militancia política le valió a Víctor Etcheverry la persecución por parte del gobierno fraudulento de Agustín P. Justo. En 1933, tras el frustrado intento de asalto al Regimiento de Ferrocarrileros de Concordia, en el marco del estado de sitio, fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. El 13 de enero Los Principios publicó una nota titulada “La policía local restringió el acceso de visitas a los detenidos políticos Ing. Víctor Etcheverry y Señor Ambrosio Artusi”. Recuperó su libertad cuatro meses después, tras el levantamiento del estado de sitio. Fueron numerosas las responsabilidades que tuvo Víctor Etcheverry en la conducción del partido radical: vocal y tesorero de la Junta de Gobierno (equivalente al actual Comité Provincial), congresal, etc.

Víctor Etcheverry es recordado así por Enrique Pereira: “Mantuvo una inquebrantable lealtad con Don Hipólito Yrigoyen, a quien lo unió una cordial amistad… El paso por la Legislatura y el Congreso del ingeniero Etcheverry no pasó inadvertido. Numerosas intervenciones e iniciativas prueban su capacidad, preocupación y apasionada defensa de los principios radicales. Hombre progresista y solidario, Etcheverry tuvo un papel preponderante en el cooperativismo, llegando a ser presidente de la Federación Entrerriana de Cooperativas. Asimismo, actuó en otras instituciones. Su vocación democrática lo llevó, en la década del ´30, a participar con gran entusiasmo en organizaciones de solidaridad con la República Española y también en Acción Argentina, entidad que luchaba contra la barbarie nazi fascista”.       

En 1950 el Concejo Deliberante impuso su nombre a una calle de Concepción del Uruguay, anteriormente denominada Victoria.

 

Fuentes:

Concepción, historia y turismo; Las calles de la ciudad (https://concepcionhistoriayturismo.com/las-calles/#/page/395)

Efemérides radicales (http://www.efemeridesradicales.com.ar/Indice/V/Victor_Etcheverry/Victor_Etcheverry.html)

Flier, Patricia; Historia y memoria de la colonización judía agraria  en Entre Ríos: La experiencia de Colonia Clara, 1890-1950, Memoria Académica, UNLP, 2011 (https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1842/te.1842.pdf)   

Gerlo, Martín; Diario de la guerra radical, en Revista Cicatriz, Paraná, 17 de julio de 2024 (https://cicatriz.com.ar/diario-de-la-guerra-radical/)   

González Bollo, Hernán; La fábrica de las cifras oficiales del Estado argentino (1890 – 1947), Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, 2014 (https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/107258/CONICET_Digital_Nro.304ac676-f669-457f-ae5a-b4e7415915e4_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y)  

Graciano, Osvaldo Fabián; El agro pampeano en el pensamiento universitario argentino, Revista interdisciplinaria de Estudios Agrarios, Programa Interdisciplinario de estudios agrarios, Buenos Aires, 2001 (https://www.ciea.com.ar/web/wp-content/uploads/2016/11/revista-interdisciplinaria-de-estudios-agrarios-15.pdf) 

Municipalidad de Concepción del Uruguay; Intendentes uruguayenses (1783 – 2003), Espacio Editorial Institucional UCU, Concepción del Uruguay, 2023. 

Pereira, Enrique; Diccionario Biográfico Nacional de la Unión Cívica Radical, Ediciones IML, Buenos Aires, 2012.

Pereira, Enrique; Mil nombres del radicalismo entrerriano, UNL, Santa Fe, 1992.

Repetto, Nicolás; Cooperativas agrícolas, en Revista de Ciencias Económicas, Buenos Aires, Febrero – Marzo – Abril de 1921 (http://bibliotecadigital.econ.uba.ar/download/rce/rce_1921_v9_n92-93-94_06.pdf)

Villa, Sandra Gabriela;  Tierra, poder y justicia: Santa Fe y la cuestión social agraria, 1912-1932, Buenos Aires, CONICET - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, 2018.


Versión ampliada del artículo publicado en el diario La Calle el día 27 de octubre de 2024.-

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domingo, 20 de octubre de 2024

CIPRIANO FRANCISCO MARCÓ







José Antonio Artusi

Cipriano Francisco Marcó nació en Gualeguay el 17 de septiembre de 1875 y murió en Concepción del Uruguay el 21 de mayo de 1950. Fue un destacado dirigente del radicalismo entrerriano, con una extensa trayectoria que lo llevó a ocupar numerosas responsabilidades públicas.

A los 28 años fue electo concejal. Asumió el cargo el 1º de enero de 1904. En esa gestión el presidente municipal fue Darío del Castillo. Recordemos que en esa época los mandatos municipales duraban dos años.  En 1909 fue nuevamente electo para ocupar una banca en la rama legislativa municipal entre 1910 y 1912.

En 1914 Cipriano Marcó fue elector de gobernador y vice (la elección era indirecta) por la sección electoral Uruguay - Colón, y votó a Miguel María Laurencena y Luis Lorenzo Etchevehere, primera fórmula surgida de la UCR en Entre Ríos.

Integró la Cámara de Diputados de la provincia, en la que ejerció la vicepresidencia; entre 1915 y 1920 y entre 1923 y 1924, año en el que renunció para asumir como diputado nacional.  

Fue dos veces elector de presidente y vice de la Nación; la primera en 1922, ocasión en la que votó por el binomio electo, integrado por Marcelo de Alvear y Elpidio González. En esa elección la UCR se impuso en Entre Ríos con el 49,47 % de los sufragios, frente al 46,29 % de la Concentración Nacional. Es poco recordado que en esa elección Miguel María Laurencena enfrentó a Alvear con la “UCR Principista” y obtuvo sólo el 3,49% en Entre Ríos.    

En 1924 fue electo diputado nacional junto a Herminio Quirós, por la UCR Antipersonalista, con el apoyo del 63,88% del electorado, derrotando a la conservadora Concentración Popular que obtuvo el 35,69%.  Como legislador llevó adelante gestiones tendientes a la concreción de obras relevantes en Concepción del Uruguay: el hospital Urquiza, la red de obras sanitarias, la planta de YPF y los cuarteles del Ejército.  

En 1928 Quirós y Marcó intentaron renovar sus bancas, pero sólo lo logró Quirós. El sistema electoral de tachas imperante permitía que candidatos de una misma lista obtuvieran distinta cantidad de votos, y en esa oportunidad Quirós obtuvo algunos pocos sufragios más. De todos modos, en esa oportunidad el radicalismo concurrió dividido a los comicios y el triunfo correspondió a la UCR yrigoyenista, con el 57,13% frente al 41,85% de la UCR antipersonalista. La lista del yrigoyenismo estuvo encabezada en ese momento por Enrique Fermín Mihura, que una década más tarde sería el gobernador que completaría su fórmula con Cipriano Marcó. Recordemos también que en la elección presidencial de ese año el radicalismo antipersonalista apoyó a Leopoldo Melo, que fue derrotado por Hipólito Yrigoyen.     

Cipriano Marcó también fue candidato a diputado nacional en 1930, nuevamente en un escenario signado por el cisma radical. Tampoco en esta ocasión pudo acceder a una banca. La lista de la UCR antipersonalista obtuvo el 47,69% y consagró dos diputados, pero fue derrotada por el radicalismo yrigoyenista, con el 49,47%. 

En 1931Cipriano Marcó volvió a integrar el Colegio Electoral nacional, votando esta vez por la poco recordada fórmula integrada por Francisco Barroetaveña y José Nicolás Matienzo. Sobre esa faceta de Barroetaveña Enrique Pereira refiere que “fue quimérico candidato a presidente de la Nación por el radicalismo gobernante en Entre Ríos, que con su nombre logró vencer en la provincia al formidable aparato montado por la dictadura de Uriburu para que “triunfase” el general Justo”. En esas elecciones de 1931, el radicalismo a nivel nacional se abstuvo de participar en virtud de la proscripción de Alvear y de la persecución y prisión de muchos de sus dirigentes. Sin embargo en Entre Ríos, donde todavía imperaba la división del radicalismo entre yrigoyenistas y antipersonalistas, esta rama se presentó a las elecciones y triunfó con el 45,96%, frente al 35,23% de la Concordancia, coalición conservadora que postulaba a Justo, y el 18,82% de la Alianza Civil que proponía a Lisandro De la Torre y Nicolás Repetto, del Partido Demócrata Progresista y del Partido Socialista respectivamente. El dato curioso es que Matienzo formó parte de dos fórmulas, la que encabezaba Barroetaveña y la de Justo. Sin embargo, no fue electo vicepresidente dado que los electores de la Concordancia se inclinaron mayormente por Julio Argentino Pascual Roca. Entre Ríos, con la victoria testimonial de Barroetaveña, y Santa Fe, donde se impuso Lisandro de la Torre, fueron los únicos dos distritos donde no se pudo imponer la maquinaria electoral del oficialismo fraudulento.           

En 1934 fue nuevamente electo diputado nacional, en comicios en los que el yrigoyenismo se abstuvo y en los que el radicalismo antipersonalista obtuvo el 48,02% de los votos y el Partido Demócrata Nacional el 43,86%.           

Fue Cipriano Marcó un actor protagónico en los durísimos enfrentamientos entre ambos sectores del radicalismo entrerriano, que determinaron un cisma de prácticamente una década. Pero también fue posteriormente, al decir de Enrique Pereira, un “decidido partidario de la fusión de la UCR”. En 1935, en el marco de la reunificación, fue electo presidente del Comité Departamental. Antes y después ejerció numerosas otras responsabilidades en la conducción partidaria, congresal, delegado a la Convención nacional, etc.  

El 1º de marzo de 1939 fue electo vicegobernador, acompañando a Enrique Fermín Mihura, dirigente yrigoyenista con el que había confrontado anteriormente. El radicalismo integró una coalición denominada Alianza Obrera y Democrática, integrada por la UCR y el Partido Socialista Obrero, que contó a su vez con el apoyo del Partido Comunista, y concitó el apoyo del 51,87%. En segundo lugar quedó la Concordancia, alianza del Partido Demócrata Nacional y una minoritaria escisión del radicalismo que no había aceptado la reunificación y postuló como candidato a vicegobernador a un cultor del transfuguismo, Gregorio Morán, acompañando al conservador Pedro Radio, quienes obtuvieron el 47,36%.

Enrique Mihura y Cipriano Marcó ejercieron sus cargos desde el 1 de julio de 1939 hasta su destitución por parte del gobierno de facto el 21 de junio de 1943, diez días antes de la finalización de su mandato constitucional.

 

Publicado en el diario La Calle el día 20 de octubre de 2024. -

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lunes, 14 de octubre de 2024

7 DE OCTUBRE

José Antonio Artusi

Hace un año vimos con estupor y angustia cómo se producía el mayor atentado contra el pueblo judío después del Holocausto. Miles de personas inocentes, entre ellos bebés, fueron masacradas, vejadas, torturadas y secuestradas; y las imágenes de las víctimas y la barbarie de la que fueron objeto quedaron registradas por los propios victimarios, la organización terrorista Hamas. A diferencia de los nazis, que documentaban sus crímenes más horrendos pero que no los exhibían con tanto desparpajo, las atrocidades del 7 de octubre fueron mostradas al mundo y fueron hasta reivindicadas con orgullo y siniestra algarabía por sus autores materiales e intelectuales, quienes incluso llegaron a asegurar que sólo se trataba de un macabro comienzo.

Al dolor y desconcierto inicial por la masacre y al temor por la suerte de los secuestrados sobrevino otro dolor; el de constatar que las víctimas, en vez de suscitar la solidaridad incondicional, la empatía y el acompañamiento unánime de todo el mundo civilizado, recibían la indiferencia y hasta la negación de su condición de víctima por parte de muchos, sobre todo en Occidente. Y los crímenes de Hamas, en vez de ser condenados de manera absoluta, eran relativizados o hasta directamente alabados y justificados en nombre de supuestas causas de liberación y de consignas absurdas y delirantes. Al dolor del 7 de octubre por lo que pasó ese día y los días que siguieron, hasta el día de hoy, se le sumó el espanto de constar el surgimiento de una ominosa ola de antisemitismo, a menudo disfrazada de antisionismo. La defensa del derecho de autodeterminación del pueblo de Israel y de tener su propio Estado en su propio territorio, reconocido por la comunidad internacional y sin amenazas existenciales de enemigos que procuran lisa y llanamente su destrucción, es presentado como una oscura y tenebrosa conspiración contaminada de los antiguos prejuicios y mitos antisemitas, a los que ahora se le agregan nuevos. De la mano de esa tergiversación el término “sionista” aparece por lo tanto automáticamente cargado de una connotación negativa y se transforma en un insulto y en una acusación. Quienes advertimos que la falacia y la mentira son evidentes tenemos la obligación de exponerlas y decir que reconocemos la legitimidad del Estado de Israel y proclamamos su derecho a defenderse.

Reivindicar la causa del Estado de Israel, única democracia liberal de Medio Oriente, no significa justificar ni pasar por alto los errores o las acciones impropias de sus gobernantes. Por el contrario, la sociedad civil israelí es la única de la región que puede darse el lujo, propio de las democracias republicanas, de manifestarse públicamente para criticar determinadas decisiones de su gobierno. Los ciudadanos de países enemigos de Israel, si se atreven a hacer lo mismo se ven automáticamente expuestos a las represalias de regímenes autoritarios y absolutistas, con consecuencias que van desde la cárcel al destierro, y que en muchos casos determinan directamente la muerte.

Tras la barbarie del 7 de octubre siguieron las agresiones de otros brazos armados del régimen iraní, una teocracia que sojuzga a su propio pueblo y reprime ferozmente las disidencias, en particular a las mujeres que luchan por ejercer derechos básicos que increíblemente aparecen vulnerados y cuestionados en pleno siglo XXI. Y siguió también, obviamente, una guerra en múltiples frentes, que como toda guerra es cruel y dolorosa.

No puede dejar de enfatizarse que Israel respondió a la agresión del 7 de octubre en primer lugar para tratar de rescatar con vida a las personas secuestradas y para lograr que nunca más, esta vez sí, nunca más, tengamos que soportar una tragedia similar. Ante la guerra, no podemos repetir ingenuamente las consignas buenistas de los que pretenden hacernos creer en la teoría de los dos demonios y lanzan llamados “políticamente correctos” pero falaces, que terminan siendo funcionales a la causa de organizaciones terroristas que reivindican abiertamente la barbarie del 7 de octubre y exhiben con absoluta franqueza su propósito de borrar al Estado de Israel del mapa.

El pueblo palestino y el pueblo libanés también son víctimas de Hamas y Hezbollah, y junto a otros pueblos sometidos merecen ser liberados del yugo opresor de regímenes fundamentalistas y retrógrados que desprecian profundamente los valores de la libertad y los derechos humanos.

Es imprescindible advertir y diferenciar las actitudes de quienes se enfrentan en este conflicto. Quienes atacaron a Israel procuraron deliberadamente masacrar civiles inocentes y toman a su propia población civil como escudo humano. Las fuerzas de defensa de Israel buscan por todos los medios posibles minimizar las muertes de no combatientes y defender a toda costa a su población. Se trata de dos actitudes diametralmente opuestas ante la vida y la muerte, que de ninguna manera pueden ponerse en un pie de igualdad y compararse como si fueran actitudes semejantes.

El año pasado, a propósito del 81º aniversario del estreno de la película “Casablanca” escribí algo que me parece pertinente recordar hoy:

“Hay muchos silencios ensordecedores en estas horas oscuras. Quizás los que serán recordados como la mayor infamia son los de organizaciones que nacieron como supuestas abanderadas del feminismo y la defensa de los derechos humanos. El “ni una menos” y tantas otras consignas parece que no son válidas si las víctimas son mujeres judías…

Hoy está claro de qué lado están la libertad, la igualdad y la democracia y de qué lado la opresión y la teocracia fundamentalista.

Como en Casablanca, como en 1942, no es tan difícil saber de qué lado hay que estar.”

Y poco después del 7 de octubre dije que “el pueblo y el Estado de Israel merecen el apoyo y la solidaridad de todos los demócratas del mundo. No están solos. Pero en la guerra que se está librando en estos momentos, sí, están solos…

Israel prevalecerá. Y le deberemos eterna gratitud y reconocimiento por ello”.

Hoy es un día de tristeza, de dolor y de ejercicio de la memoria. Pero también debe ser un día de reflexión, de compromiso, y de esperanza.

 

Texto pronunciado por el autor en el acto de la Asociación Israelita de Villaguay el 7 de octubre de 2024. 

 

Publicado en el diario La Calle el día 13 de octubre de 2024. -

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jueves, 10 de octubre de 2024

ALBERTO CAROSINI

Por José Antonio Artusi

Se cumplen hoy 158 años del nacimiento de Bartolomé Herminio Alberto Carosini Lefebre. Nació en Concepción del Uruguay el 6 de octubre de 1866, por entonces Capital de la Provincia de Entre Ríos, y murió en su ciudad natal el 18 de mayo de 1942.

Alberto Carosini - tal como se lo conoció mayormente - al igual que su hermano mayor, Agustín Antonio, tuvo una extensa actuación en el radicalismo uruguayense, del que fue uno de sus fundadores.

Tras egresar como bachiller del Colegio del Uruguay se desempeñó como empleado bancario, primero en Villaguay y más tarde en Concepción del Uruguay. Comerciante, rematador, procurador, periodista, fue uno de los creadores del periódico El Radical, que comenzó a publicarse a partir del 1º de agosto de 1891, a pocos días de crearse la Unión Cívica Radical como partido nacional bajo el liderazgo de Leandro Alem. El medio se imprimía en la imprenta Gutenberg, de propiedad de Carosini. Fue más tarde corresponsal del diario La Nación. 

Fueron numerosas las responsabilidades que ejerció Carosini en la conducción de la UCR: delegado al Comité Nacional, presidente del Comité Departamental, presidente del Comité Provincial, etc. 

En 1886 integró una Comisión de Higiene, creada para enfrentar la epidemia de cólera que afectó a la ciudad. En las elecciones del 2 de diciembre de 1900 compitió como candidato a la presidencia municipal en representación de diversos “clubes” políticos, dada la abstención que había decretado el radicalismo. Como dato anecdótico curioso, una de esas agrupaciones se denominaba “La Chusma Honrada”. Se impuso en esa oportunidad Wenceslao Gadea.

En las elecciones del 6 de diciembre de 1903 Carosini fue electo para ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay. Fue reelecto en 1905 y 1907. Recordemos que en ese momento el mandato de los concejales duraba dos años. Durante la gestión de Vicente Corvalán, en 1906, se desempeñó de manera interina al frente del Departamento Ejecutivo Municipal. 

Entre 1913 y 1917 Alberto Carosini fue el senador por el departamento Uruguay, siendo el primero proveniente de la UCR, tras el levantamiento de la abstención del radicalismo con posterioridad a la sanción de la Ley Sáenz Peña a nivel nacional.  En 1918 integró el Colegio Electoral que consagró a Celestino Marcó como gobernador y a Emilio Mihura como vicegobernador. También tuvo a su cargo la Jefatura de Policía del Departamento Uruguay.  

Fue diputado nacional entre 1919 y 1924. El 16 de marzo de 1919 fue electo en un comicio especial para sustituir a Celestino Marcó, quien renunció el 23 de septiembre de 1918 tras haber sido electo gobernador de la Provincia de Entre Ríos. En la elección del 22 de abril de 1922 la provincia de Entre Ríos renovó 8 bancas. La UCR obtuvo el 49,71% de los votos frente al 46,69% de la coalición conservadora Concentración Popular. Por imperio del sistema electoral imperante a la UCR le correspondieron seis bancas, entre ellas la de Carosini, y a la Concentración Popular dos. Fue designado en dos oportunidades (1922 y 1923) como vicepresidente primero de la Cámara, lo que nos da una idea de la relevancia y representatividad política que tenía en ese momento. De su labor legislativa podemos destacar las gestiones para la construcción del Hospital de Zona “Justo José de Urquiza”, para la instalación de la planta de combustibles de YPF y la ampliación y mejora del puerto de Concepción del Uruguay.       

En el cisma radical de la década del 20 optó por el sector yrigoyenista. Además del componente nacional y provincial el duro enfrentamiento entre antipersonalistas e yrigoyenistas tuvo también condimentos locales. En 1924 el gobernador Ramón Mihura (antipersonalista) procedió a designar a Demetrio Echezárraga como presidente municipal con carácter interino tras la renuncia de Juan Carlos González por razones de salud. La decisión del Poder Ejecutivo Provincial desencadenó un duro conflicto con el Concejo Deliberante, que intentó resistir la medida. La respuesta fue contundente, un decreto por el que se declaraba “en acefalía total” el legislativo municipal. Desde fines de 1924 los concejales se venían negando a tomar el juramento de práctica al Escribano Echezárraga, pero constituida la Comisión Municipal designada por el gobierno provincial – una suerte de intervención del concejo deliberante – el designado prestó juramento y tomó posesión de su cargo el 28 de enero de 1925. Alberto Carosini se dirigió al gobernador Mihura reprochándole tal actitud en duros términos: “Por resolución de su gobierno acaba de ser asaltada la Municipalidad, colocando al frente a un ciudadano del más refinado régimen y desalojados radicales elegidos por el partido que lo llevó al poder. Durante el régimen jamás presenciamos esta vergüenza”. La reforma constitucional de 1933, con la incorporación de la elección directa de los presidentes municipales, terminó con esa usina de conflictos que constituía la designación indirecta por parte del Poder Ejecutivo Provincial, y contribuyó a legitimar a los gobiernos locales.          

Carosini fue uno de los que no aceptó la reunificación de la UCR una década más tarde. Es así que en la elección del 17 de marzo de 1935, en la que el radicalismo unificado consagró presidente municipal a Justo Germán Ravenna, integró una lista de concejales de la UCR yrigoyenista que se ubicó en tercer lugar, con 698 votos, detrás de la UCR con 2.261 y el Partido Demócrata Nacional con 1.015. Alberto Carosini y Delio Panizza fueron electos en esa oportunidad junto a siete concejales de la UCR y tres del del PDN. Evidentemente la representatividad política que Carosini supo ostentar en otros momentos, a sus sesenta y nueve años ya no era la misma de otras épocas.  

Alberto Carosini participó activamente en diversas instituciones de la sociedad civil de Concepción del Uruguay, entre ellas la Asociación Educacionista “La Fraternidad”, el Consejo Escolar, la Asociación Patriótica, la Biblioteca Popular “El Porvenir”, el Jockey Club, etc. En su sepelio lo despidieron Delio Panizza y Luis María Rodríguez. Una calle de Concepción del Uruguay recuerda su nombre.

 

Fuentes:

Argachá, Celomar José; Origen y fundación de la Unión Cívica Radical en Entre Ríos, Editorial La Causa, 1998. 

Centro Cultural “Justo José de Urquiza; Apuntes Uruguayenses, Año I, nº1, Editorial Dunken, Buenos Aires, 2019.

Municipalidad de Concepción del Uruguay; Intendentes Uruguayenses, Espacio Editorial UCU, Concepción del Uruguay, 2023.

Pereira, Enrique; Mil nombres del radicalismo entrerriano, UNL, Santa Fe, 1992     

 

Publicado en el diario La Calle el día 6 de octubre de 2024. -

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lunes, 30 de septiembre de 2024

BERNARDINO HORNE

Por José Antonio Artusi

Bernardino Cesáreo Horne Magnin nació en Colón, Entre Ríos, el 1º de noviembre de 1900 y murió en 1965. Descendiente de inmigrantes suizo franceses afincados en la Colonia San José, cursó estudios secundarios en el Colegio del Uruguay y posteriormente se trasladó a Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado. Luego se radicó en Concordia. Identificado con el radicalismo, fue electo en dos oportunidades concejal en esa ciudad (1928 y 1931), llegando a presidir su concejo deliberante. En 1931 el gobernador Luis Lorenzo Etchevehere lo designó ministro de Hacienda, Justicia e Instrucción Pública, responsabilidad que ejerció hasta 1935 y desde la que desplegó una incansable labor dirigida a promover el desarrollo de la provincia de Entre Ríos, con especial énfasis en la transformación agraria.

Ejerció diversos roles en la conducción de la UCR: presidente de la Juventud Radical de Entre Ríos, delegado al Comité y a la Convención Nacional, etc. En el cisma radical de la década del 20 optó por el sector antipersonalista, retornando al radicalismo unificado en 1935. Y en la escisión de 1958 tomó partido por la UCR Intransigente liderada por Arturo Frondizi.  

En “Calles que faltan: Luis Lorenzo Etchevehere”, publicado en esta hoja el 12 de diciembre de 2021, sostuve que “muchas de las ideas y acciones de gobierno de Etchevehere y sus ministros entre 1931 y 1935 - entre los que sobresale Bernardino Horne – adquieren hoy renovada vigencia”. Y resalté entre los logros de aquella gestión ejemplar, entre otros, la “creación del Departamento Agrícola Ganadero, constitución de la Federación Entrerriana de Cooperativas, creación del Banco de Entre Ríos (que luego otros privatizaron y extranjerizaron), ley de transformación y colonización agraria, la ley de Solidaridad Social destinada a proveer a los colonos de semillas, creación y fomento de bibliotecas populares, etc.”. Pero sobre todo enfaticé que “merece destacarse la poco conocida Ley 3006/34, de “contribución directa con impuesto progresivo a la tierra libre de mejoras y catastro de inmuebles”, en sintonía con otras iniciativas similares en diversos puntos del país que se hacían eco de las ideas progresistas del economista norteamericano Henry George. De haber continuado esta norma en el tiempo habría significado un notable impulso a la producción y el trabajo, democratizando el acceso al suelo y evitando prácticas especulativas”. Podríamos agregar la ley 2933 de exoneración de impuestos por cinco años a las viviendas construidas a través del Banco Hipotecario Nacional, de exención impositiva para los primeros establecimientos de cada industria, etc.        

En un artículo publicado en 1938 en la revista Hechos e Ideas, titulado “Urquiza colonizador”, Bernardino Horne se refirió a la ley agraria de Entre Ríos de 1934, y sostuvo que “fue inspirada, en sus bases generales, en la organización dada a la Colonia San José, fundada en el año 1857, si bien se han tenido en cuenta las exigencias técnicas y económicas de la colonización moderna”. 

Bernardino Horne fue electo diputado nacional por Entre Ríos en 1936 y 1942. No pudo concluir su segundo mandato por la asonada golpista del 4 de junio de 1943.  Fue uno de los firmantes de la célebre “Declaración de Avellaneda”, documento político del Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR, junto a figuras de la talla de Arturo Frondizi, Moisés Lebensohn, Ricardo Balbín y Crisólogo Larralde. Dada su experiencia y formación en política agropecuaria es muy probable que él mismo haya contribuido con su pluma en la redacción de los párrafos que se refieren a esa cuestión. He dicho, a propósito de esa declaración, que “acusada a menudo de socializante, reivindicada por algunos entonces y ahora, y a la vez criticada por propios y extraños en diversos momentos históricos, podría especularse que una adecuada interpretación de tan relevante documento es aún una asignatura pendiente”. Un fragmento de la “Declaración de Avellaneda” propicia que “la tierra será para los que la trabajen, individual o cooperativamente, es decir, dejará de ser un medio de renta y especulación para transformarse en un instrumento de trabajo y de beneficio nacional y la producción agraria será defendida de la acción de los monopolios y de los acaparadores”. Sostuve al respecto que “es este párrafo seguramente uno de los que dio lugar a mayor cantidad de malentendidos. No se trata de una reforma agraria colectivizante lo que se propone, sino todo lo contrario, de poner la tierra al alcance de quienes quieran trabajarla en condiciones de libre competencia, de ahí la necesidad de la lucha contra los monopolios. Y la forma de lograrlo está estipulada a continuación en otro párrafo, cuando se propone una “reforma financiera que libere al trabajo de las gabelas que lo agobian y haga recaer el impuesto en forma progresiva sobre las rentas no ganadas con la labor personal restituyendo a las provincias las atribuciones económicas y financieras que le corresponden dentro de nuestro sistema federal de gobierno”. Cuando se habla de las “rentas no ganadas” es imposible no escuchar el eco de las ideas de economistas liberales clásicos como Adam Smith o John Stuart Mill, que abogaban por gravar las rentas del suelo, por diversas razones de eficiencia y equidad, y que llevaron luego a un insospechado de comunismo como Milton Friedman a aseverar que la vieja idea de Henry George, el impuesto a la tierra libre de mejoras, era el menos malo de los impuestos” (En “La Declaración de Avellaneda y la intangibilidad de las libertades”, publicado en La Calle el 7 de Abril de 2024.)

Bernardino Horne fue designado por el presidente Arturo Frondizi en 1958 como secretario de Agricultura y Ganadería, cargo que ejerció hasta el año siguiente. Posteriormente se desempeñó al frente del Banco de Entre Ríos, entidad que lo había tenido como uno de sus creadores, durante la gobernación de Raúl Uranga, hasta 1962. 

Decidido impulsor del cooperativismo, autor de numerosos artículos y libros sobre política agropecuaria, tras su muerte sus restos fueron trasladados en 2001 al cementerio de su ciudad natal, donde se lo recuerda como el “Centinela del Agro Argentino”.

 

Publicado en el diario La Calle el 29 de septiembre de 2024. -

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martes, 24 de septiembre de 2024

UN AÑO SIN ALDO NERI

Por José Antonio Artusi

Se cumplió ayer un año de la muerte de Aldo Neri. El 1º de octubre de 2023 lo despedí en esta hoja - tras una breve semblanza de su vida y de su obra - diciendo que “fue un adelantado a su tiempo. Veía más lejos y mejor, con más claridad y lucidez que la media de los dirigentes políticos argentinos. Supo aplicar como pocos el consejo de Carlos Matus, el gran teórico chileno de la planificación estratégica: “tecnificar la política y politizar la técnica”. Era un profundo conocedor de las implicancias teóricas de las políticas de salud pública y de las políticas sociales en general y a la vez era un político consciente de las limitaciones que a veces impone la realidad, que hay que ir destrabando con paciencia, conocimiento, y voluntad política”. Y sostuve en ese momento que “el mejor homenaje a su memoria será trabajar denodadamente para hacer realidad sus ideas. Por eso el primer paso es conocerlas”.

Vayamos pues, a refrescar sus ideas. En 1982 Aldo Neri publicó un libro titulado “Salud y política social”. En esa obra aborda entre otros temas la cuestión de la política universitaria, y en una parte del capítulo sobre el papel de la universidad se refiere a la necesidad de “la nueva reforma”. Son conceptos que parecen especialmente interesantes (y vigentes) para quienes nos reconocemos como reformistas, a más de 40 años de la recuperación de las instituciones de la democracia.

Recordemos que Aldo Neri escribió esto en 1982, y reflexionemos acerca de si podemos o no decirlo hoy sin quedar desactualizados: “Para remontar la caída actual, los principios fundamentales que dieron sentido histórico a la reforma del 18 siguen constituyendo referencia irremplazable. La libertad académica con su consecuencia educativa sobre el espíritu crítico, la quiebra de todo elitismo social y económico, la participación de los distintos sectores interesados directamente en la vida universitaria, valen tanto hoy como hace sesenta años en su condición de ideas fuerza. Sólo que el riesgo de las grandes ideas es la rigidez a las que las condena, a veces, el manejo rutinario de su doctrina, así como la falta de actualización en los modos de implementarla. Es la distancia que va de la idea fecunda al slogan simplista”. Hasta acá, supongo que a nadie le hará demasiado ruido, al menos dentro del campo reformista. Pero sigamos: “Algo de eso es lo que ha venido aconteciendo con el tema de la autonomía universitaria, por ejemplo. Una cosa es la condición necesaria de libertad intelectual, elección de sus propias autoridades y personal docente y no docente, manejo flexible del presupuesto, y programación independiente de los currícula, líneas de investigación y actividades de servicio; y otra cosa muy distinta es que ello suceda en una isla soberana, no insertada en una planificación nacional que acote tales desarrollos a las necesidades y posibilidades sociales… Un progresismo desactualizado deviene en una variedad nueva del conservadurismo, y esto es lo acontecido con parte del pensamiento reformista de las últimas décadas. Muchos no se animan a cambiar porque hacerlo pone en riesgo de resultar impopular, y es más fácil quedarse en las propuestas que sólo espantan a los más reaccionarios, adversarios en todo caso inmodificables de cualquier progreso viejo o nuevo. En la resolución madura de este dilema se encierra uno de los desafíos fundamentales que nos impone el problema universitario argentino”. Es obvio que entre 1982 y 2024 pasaron muchas cosas, y este debate se da hoy en el contexto de un gobierno nacional que claramente no es reformista, y que parece tener a la universidad pública como uno de los exponentes de la decadencia argentina. Quizás precisamente por eso haga más falta que nunca “una nueva reforma”, que con autocrítica y espíritu innovador – como el que tuvieron los jóvenes estudiantes de 1918 – nos acerque a las ideas fecundas y nos aleje de los slogans inconducentes o de las justificaciones de lo indefendible que terminan siendo funcionales a los planteos de los sectores más reaccionarios.  

Sigamos con algunas ideas tomadas de otro libro, “La cuestión social, un desafío a la política”, de 2014. Por razones de espacio me limito a seleccionar dos propuestas, que involucran cuestiones candentes que esperan soluciones adecuadas, la legislación laboral y la reforma de la seguridad social. Sobre la primera nos dice Aldo Neri “hay que liberarse del temor a ser estigmatizado como neoliberal y encarar algunas reformas necesarias en la legislación laboral. Ni desregulaciones que regresen al atropello de los derechos del trabajo ni corsés legales asfixiantes, principalmente para las pequeñas y medianas empresas… Flexibilizar no es necesariamente mala palabra, depende de los objetivos que la inspiran y los campos y modos de implementación. Un cierto grado de flexibilización puede ser también más redistributivo y más eficiente. Si no, lo impone brutalmente el mercado, en detrimento de los más débiles”. Y sobre la segunda nos señala que “un avance importante en la cadena será la incorporación progresiva de un ingreso básico de ciudadanía, cuyo fundamental primer paso implica una reforma sustancial de la seguridad social, universalizando un ingreso al niño y a los mayores en edad jubilatoria, igualitario e independiente de la condición laboral de las personas; así como un tratamiento de la desocupación que integre subsidio, capacitación y trabajo, permitiendo achicar paulatinamente los programas de asistencia social focalizados, que generan dependencia, clientelismo y discriminación.”

Estos puntos están incluidos, junto a otros (reforma tributaria, rediseño del sistema de coparticipación federal, obras públicas, seguro de salud, reforma educativa, etc.), en una sección denominada sugestivamente “Para un borrador de futuro”. Necesitamos imperiosamente un debate político más elevado, más maduro, menos infantil, para ir construyendo acuerdos en torno al diseño de ese “borrador de futuro” que permita construir un país mejor, una sociedad más democrática y más próspera, en la que todos podamos ejercer efectivamente la libertad, en condiciones de igualdad y fraternidad. Las ideas de Aldo Neri siguen siendo un insumo valiosísimo para alimentar ese debate impostergable.  

 

Publicado en el diario La Calle el día 22 de septiembre de 2024. -

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jueves, 19 de septiembre de 2024

DELIO PANIZZA

Por José Antonio Artusi

El año que viene se cumplirán sesenta años de la muerte de Delio Panizza. Quizás sea una buena oportunidad para homenajearlo, para rescatarlo un poco del olvido, y para valorar las diversas facetas de su personalidad: poeta, historiador, investigador, coleccionista, político.  

Delio Panizza nació en Rosario del Tala el 26 de enero de 1893 y murió en Concepción del Uruguay el 7 de agosto de 1965. Tras cursar la escuela primaria en su ciudad natal concurrió al Colegio del Uruguay, del que egresó como bachiller. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, donde se graduó como escribano en la Facultad de Derecho de la UBA obteniendo la medalla de oro de su promoción en 1915. Más tarde se recibió de abogado en 1918 y de doctor en jurisprudencia en 1919, con una tesis doctoral referida la municipalización de los servicios públicos.

Tras unos pocos años viviendo en Gualeguay se radicó en Concepción del Uruguay, donde formó su familia y desarrolló su carrera profesional, política y literaria. En 1926 adquirió la vieja casona en la que hoy funciona el museo municipal que lleva su nombre, en la que fue atesorando un riquísimo patrimonio artístico, histórico y documental, y en la que vivió hasta su muerte. La casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1975.     

En 1923 publicó su primer libro “Cardos en flor”, y en 1965, a modo de homenaje de su esposa e hijos interpretando su deseo, se publicó su obra póstuma “Versos del mar”, que su autor había dedicado “a cada uno de los amigos en prenda de amistad y gratitud”. La pluma de Delio Panizza también nos dejó obras como “De Tierra Adentro”, “Ramírez”, “Poemita de Estío”, “Letanías de Ausencia”, “Guitarras y Lanzas”, “La luna Nueva”, “Dianas Heroicas”, “Mi homenaje” (al Colegio Nacional del Uruguay “Justo José de Urquiza” en su centenario), “Artigas”, “Canto de la Liberación”, entre otras; así como poemas publicados en diversos periódicos.

Atesoro en mi biblioteca, heredados de mi abuelo, algunos de sus libros, pero me temo que comprarlos hoy no debe ser tarea fácil. El sexagésimo aniversario de su muerte, por ese fetichismo de los números redondos, podría ser una buena ocasión para que alguna editorial se entusiasme con la idea de publicar sus obras completas. Debe destacarse que la Editorial de Entre Ríos publicó en 2022 “Ramírez”, en el marco de las conmemoraciones por los 200 años de la trágica muerte del Supremo Entrerriano, en 1821.

Aún así, si su obra literaria es más o menos recordada, su labor como dirigente político y hombre público aparece bastante más relegada y desconocida. Tarea para futuros investigadores, quizás.

Delio Panizza mantuvo un compromiso indeclinable con el radicalismo yrigoyenista. Uno de los tantos testimonios de esa identidad política lo constituye un poema de su autoría que publicó el diario Los Principios el 6 de Julio de 1933, en homenaje a Hipólito Yrigoyen a 3 días de su muerte, en el que culmina diciendo: “Y allá su nombre va, como una flecha, a clavarse magnífica y derecha, en el bronce de la Inmortalidad”.

En 1931 fue electo concejal, cargo que ocupó nuevamente entre 1935 y 1939, durante la gestión como presidente municipal de Justo Ravenna. En esa ocasión integró, junto a Alberto Carosini, un bloque del “radicalismo yrigoyenista”, escindido en ese momento de la mayoría oficialista del “radicalismo unificado”. Como concejal impulsó diversas iniciativas, entre ellas una tendiente a dotar a la ciudad de un parque nacional en la zona de la Salamanca, que se habría llamado “3 de febrero”, y que obviamente no se concretó. Un proyecto de su autoría que sí prosperó fue la erección del monumento que recuerda el nacimiento de Justo José de Urquiza, ubicado en la intersección del arroyo que hoy lleva su nombre con el viejo camino a Colón. En ocasión de su inauguración en 1937 Delio Panizza brindó un discurso y recitó su poema “El talar”.

Ciudadano solidario y consustanciado con su comunidad, también colaboró en instituciones que llegó a presidir, tales como la Biblioteca Popular “El Porvenir”, el Centro Comercial y la Universidad Popular. En 1928 integró la Asociación “Cultura”, que tuvo a su cargo la realización de un censo municipal.       

Su obra poética le sirvió tanto para cantar a su tierra y para exaltar las tradiciones populares como para manifestar su credo político, exteriorizar sus convicciones más profundas y para hacer una interpretación de nuestro pasado histórico. Buscó denodadamente unir y hermanar las costas del río Uruguay. No vio contradicción alguna en la reivindicación simultánea de Artigas, Ramírez y Urquiza, como próceres a los que no despojaba de su condición humana.    

Le tocó actuar en épocas de fraude y de autoritarismo y su poesía se torna a veces un instrumento proselitista. En el prólogo a “Los mismos”, de Pablo Schvartzman, dice que “no vivimos en horas de cantar a las mariposas o a las ninfas. Hay que seguir el consejo de Fierro: cantar opinando y en cosas de fundamento”.  

Tras su muerte, desde el otro lado del río Anibal Sampayo le dedicó una hermosísima milonga, titulada “Señor de Montiel”, en la que lo despidió diciendo: “lo llora Entre Ríos, al amanecer; y aquí en la otra banda lo lloran también. Poeta montonero, Señor de Montiel; se quedó en su pluma sangrando un laurel… En décimas suyas vibra el Uruguay, los hijos de Artigas no lo olvidarán”.      

Seguramente algunos se sorprenderán del término “poeta montonero” con el que lo describe su amigo sanducero. Cabe puntualizar que la palabra “montonero” no tenía en 1965 la connotación política que tiene hoy. No deja de ser una divertida ironía del destino que reciba esa caracterización alguien como Don Delio, el autor de un libro que los actuales “montoneros” no vacilarían en calificar como escandalosamente “gorila”. Me refiero a “Canto de la liberación”, publicado en 1955, tras la caída del gobierno de Perón, al que condena en esa obra en los más duros términos.

Delio Panizza pidió ser enterrado de pie, como había vivido.    

 

Publicado en el diario La Calle el 15 de septiembre de 2024.-

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jueves, 12 de septiembre de 2024

ES LA HORA DE LA REFORMA POLÍTICA EN LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS

Por José Antonio Artusi

El 17 de marzo de 2010 el diputado provincial Marcelo López presentó un proyecto de ley de reforma del régimen electoral y del sistema de partidos políticos, que contó con el acompañamiento de quienes integrábamos entonces el bloque de la Unión Cívica Radical. Esa iniciativa fue la primera en la que se propuso el sistema de Boleta Única de Papel, en sustitución del mecanismo de boletas partidarias que hemos venido utilizando ahora.

Además de esa innovación ese proyecto pretendía introducir mejoras en el funcionamiento del Tribunal Electoral y de los partidos políticos, procurando fortalecer su rol, en línea con lo dispuesto en el artículo 29 de la Constitución provincial reformada en 2008 que, entre otras disposiciones establece que “todos los ciudadanos tienen el derecho de asociarse libremente en partidos políticos. Se reconoce y garantiza la existencia de aquellos en cuya organización y funcionamiento se observen: la democracia interna, la adecuada y proporcional representación de las minorías y demás principios constitucionales. Son instituciones fundamentales del sistema democrático, concurren a la formación y expresión de la voluntad política del pueblo, son instrumentos de participación ciudadana, formulación de la política e integración del gobierno. Sólo a ellas compete postular candidatos para cargos públicos electivos”. Por otro lado, se proponía fijar la fecha de las elecciones generales el último domingo del mes de septiembre del año en que deban renovarse las autoridades. En materia de regulación de los partidos ese proyecto pionero proponía crear el fondo partidario permanente previsto en el texto constitucional. Esa iniciativa no prosperó y fue archivada en 2015 pero constituye un antecedente valioso que contribuyó a alimentar un debate imprescindible sobre la necesidad de introducir reformas que perfeccionen los procedimientos para manifestar la voluntad popular.

En el siguiente período el diputado Agustín Federik presentó un proyecto similar, que tampoco tuvo tratamiento legislativo y pasó al archivo en 2016. El 24 de agosto de 2018 presenté otro proyecto de ley de reforma política, pero centrado en este caso en el régimen de los partidos. Tampoco en esta ocasión se pudo avanzar y la iniciativa fue archivada en 2023. En ese mismo período acompañé un proyecto de la diputada Gabriela Lena, dirigido a una reforma electoral. En esa iniciativa se insistía con el sistema de boleta única de papel y se proponían límites a la reelección de los legisladores provinciales. Como los anteriores, este proyecto pasó al archivo. También en 2018 el gobernador Bordet envió un proyecto a la Legislatura, en el que proponía una reforma electoral, y que tampoco logró convertirse en ley, a pesar de contar el oficialismo con mayoría en ambas cámaras.

Es así como llegamos a 2024. El pasado día 28 de agosto ingresó en la Cámara de Diputados un proyecto enviado por el gobernador Rogelio Frigerio.  En el mensaje se sostiene que “la actual ley electoral ha tenido vigencia durante los últimos noventa años de la historia de nuestra provincia. A través de la Ley N° 2.988 del año 1934, se sentaron los principios generales relativos a los procesos electorales para elegir autoridades provinciales y locales, garantizando el marco legal de acceso a la competencia en la provincia. Esta normativa se modificó en diversos aspectos, comprendiendo sus cambios más recientes la introducción de primarias abiertas y simultáneas y su reemplazo por las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias”. También se asevera que se “busca mejorar el proceso electoral en la provincia de Entre Ríos de manera integral, brindándole coherencia desde lo normativo para transformarlo en un sistema con mayor transparencia, con reglas claras para las agrupaciones políticas que participan y para la ciudadanía para motivar su participación. Uno de los aspectos centrales del proyecto que se eleva para su tratamiento refiere a la modificación del instrumento de votación, a través de la incorporación de la Boleta Única Papel (BUP), en reemplazo de la tradicional boleta partidaria”. A su vez se enfatiza que “esta forma de emisión del sufragio no es una novedad, la mayor parte de las democracias del mundo eligen a sus representantes de esta forma. Sin embargo, para la provincia representa la oportunidad de generar una experiencia innovadora, como la que han desarrollado Santa Fe y Córdoba, hermanas provincias de la Región Centro y que, en 2023, implementó también Mendoza”.

Con respecto al cronograma electoral se “busca dar certezas respecto de las fechas de realización de las elecciones. La provincia de Entre Ríos reconoce la facultad al Poder Ejecutivo, o en su defecto, a la Asamblea Legislativa, de convocar a elecciones, pudiendo ser estas concurrentes o desdobladas de los comicios nacionales. En este sentido, para los casos en que las elecciones se realicen de manera separada y, a los fines organizativos de las agrupaciones políticas y de la logística electoral por parte de las autoridades judiciales electorales, se propone una fecha cierta para la celebración de los mismos. Así también se evitan discrecionalidades y se le da certidumbre al proceso electoral”. La fecha cierta, en este caso, es el primer domingo de mayo para las PASO y el cuarto domingo de junio para las generales. 

Con respecto a los procedimientos para la selección de candidatos “se sostienen las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), consideradas como un instrumento de selección de candidaturas y como ordenador democrático de la competencia interna”.

En línea con lo dispuesto en el Artículo 29° de la Constitución provincial se establece la creación del “Fondo para el Financiamiento de Campañas Electorales”, se procura regular el financiamiento privado de las campañas y establecer las condiciones para la rendición de cuentas. Por otro lado, se limita la publicidad oficial, prohibiendo la inclusión de cualquier tipo de elemento que promueva la captación del sufragio. También se restringe la realización de actos inaugurales, el lanzamiento de nuevas líneas de acción, la realización de actos de gobierno o publicidad oficial, etc.  

Estamos ante una oportunidad histórica para mejorar nuestras prácticas democráticas. Sepamos aprovecharla adecuadamente. -


Publicado en el diario La Calle el día 8 de septiembre de 2024.-  

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domingo, 1 de septiembre de 2024

A 85 AÑOS DEL INICIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL LA CONDENA A LA BARBARIE NAZI SIGUE SIENDO NECESARIA

Por José Antonio Artusi

El 1º de septiembre de 1939 las fuerzas armadas de la Alemania nazi invadieron Polonia, dando de esa manera inicio a un conflicto bélico que sería conocido como la Segunda Guerra Mundial; trágica página histórica del siglo XX en la que se desarrollaría el Holocausto, el mayor intento de genocidio del pueblo judío, que determinó que millones de personas inocentes fueron aniquiladas por el sólo hecho de ser judíos. Y otros por el sólo hecho de ser gitanos, o sufrir alguna patología, o por no ser nazis, etc..

El periodista norteamericano William L. Shirer, en su monumental obra “Ascenso y caída del Tercer Reich”, nos dice sobre ese día: “Al amanecer del 1º de septiembre de 1939, la fecha exacta que Hitler había fijado en su primera directiva el 3 de abril, los ejércitos alemanes cruzaron la frontera polaca y convergieron sobre Varsovia desde el norte, el sur y el oeste. Los aviones de guerra alemanes rugían hacia sus objetivos: columnas de tropas polacas y depósitos de municiones, puentes, vías férreas y ciudades abiertas. En pocos minutos estaban dando a los polacos, soldados y civiles por igual, el primer sabor de muerte súbita y destrucción desde el cielo jamás experimentado a gran escala en la Tierra, inaugurando así un terror que se volvería terriblemente familiar para cientos de millones de hombres, mujeres y niños en Europa y Asia durante los siguientes seis años, y cuya sombra, después de la llegada de las bombas nucleares, perseguiría a toda la humanidad con la amenaza de la extinción total”.  

Las señales de advertencia habían sido dadas, de manera reiterada y contundente, pero buena parte de una Europa adormecida y pusilánime no las quiso o no las supo ver. Líderes resueltos como Winston Churchill y Charles de Gaulle, y combatientes comprometidos y valientes como los republicanos españoles de “la 9” que fueron los primeros en entrar en la París liberada, y tantos otros que dieron su sangre por la libertad, fueron determinantes para el obtener la derrota del oprobioso régimen nazi. Es verdad que tal derrota también estuvo vinculada con el aporte que en el frente oriental hizo el Ejército Rojo de la Unión Soviética liderada por Stalin. Y también es verdad, aunque se tomó cabal conciencia de ello mucho después, que – tal como lo declaró la Unión Europea en 2019 – el stalinismo hizo méritos para que se lo equipare con los nazis, ya que “ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la Humanidad”.

Hoy lo peor del nazismo (y del stalinismo) reaparece con nuevos ropajes, con otro discurso, con otros sujetos y otros planteos, y hasta con otra estética; pero con la misma devoción por la muerte y el mismo desprecio por la vida, la libertad y la democracia. El mismo antisemitismo, ahora disfrazado de antisionismo, se exhibe descaradamente en las calles europeas y en los campus universitarios de Estados Unidos, arropado por una “izquierda” que perdió totalmente el rumbo hace rato, que degrada la universalidad de los derechos humanos con la excusa del relativismo cultural y que resulta funcional a los regímenes más autoritarios, reaccionarios, teocráticos y misóginos del mundo. Una Europa desorientada no atina a reaccionar y transmite sus dudas y desvaríos a todo Occidente.      

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti recordó en un artículo publicado por el diario El País de Montevideo en 2006 que “cuando el ejército norteamericano llegó a los campos nazis de exterminio, el General Eisenhower hizo desfilar a todas sus tropas, a los prisioneros adversarios y hasta desplazó una división porque – dijo – esto algún día será negado y precisamos un millón de testigos. La anécdota ha sido contada de maneras diversas, pero en cualquiera de sus versiones alude a la clarividencia del inmortal comandante de Normandía. En aquellos años parecía imposible que alguien pudiera desconocer aquella evidencia horrorosa, especialmente cuando se diseminaron por el mundo los testimonios dramáticos de los sobrevivientes. Hoy, sin embargo, estamos ante el hecho y estos días, sin ir más lejos, hemos recibido las sobrecogedoras noticias del congreso organizado en Teherán por el presidente Mahmud Ahmadineyad para dudar de la existencia del Holocausto judío y anunciar “la pronta desaparición de Israel”, que caerá, según él, como cayó la Unión Soviética”. Las lúcidas palabras del exmandatario oriental, escritas hace casi 18 años, adquieren hoy una renovada vigencia, tras el brutal atentado de Hamas el 7 de Octubre de 2023 y en pleno desarrollo de la guerra entre Israel e Irán y sus brazos armados.

Bastante antes, en 1979, Julio María Sanguinetti nos había advertido, en otro artículo publicado esta vez en el diario El Día, que “como dice uno de los personajes del film de Bergman” - se refiere a la película “El huevo de la serpiente”, dirigida por Ingmar Bergman y protagonizada por Liv Ullman y David Carradine – “el huevo de la serpiente permite ver, a través de sus finas membranas, el monstruo que se está engendrando. ¿Hay que renunciar a esa visión para que él nazca o advertirlo a tiempo para que muera antes de nacer? Saber, en ciertos casos, es un deber. E ignorar – o pretender ignorar -, una inmoralidad”. Antes, en esa columna Sanguinetti sostenía que “sin una clara conciencia del pasado, los jóvenes no podrán encontrar los caminos del porvenir. Siempre ha sido así, por otra parte, y así lo han entendido los mayores constructores de pueblos y Estados”. Curiosamente, ese mismo año, 1979, marcó el fin de la monarquía iraní y el inicio del régimen teocrático que impera desde entonces bajo la denominación de “República Islámica de Irán”, combinación de palabras que es un verdadero oxímoron y una afrenta a los ideales republicanos de libertad e igualdad.

Ojalá no renunciemos a ver lo que necesitamos ver. –

 

Publicado en el diario La Calle el 1º de septiembre de 2024. - 

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