lunes, 31 de julio de 2023

UNA PROVINCIA QUE RECAUDA MAL Y GASTA CADA VEZ PEOR (II)


Por José Antonio Artusi

El 21 de Noviembre de 2021 La Calle publicó un artículo de mi autoría titulado “Una provincia que recauda mal y gasta cada vez peor”.

Lo que sigue es una transcripción casi literal de aquel artículo, actualizando algunas cifras y agregando algunos comentarios. Las conclusiones son las mismas.

Los datos publicados en la página oficial de la Provincia de Entre Ríos referidos a la ejecución presupuestaria del ejercicio 2022 y los de recaudación del primer semestre de 2023 nos permiten hacer algunos análisis y consideraciones que confirman, lamentablemente, algo que no constituye ninguna novedad: Entre Ríos es una provincia que recauda mal y gasta cada vez peor.

Uno de los datos novedosos que surge de los mencionados informes, y de anteriores, es el insólito superávit que exhiben las cuentas públicas del fisco entrerriano en los últimos tres ejercicios, tras una década de déficits constantes. Se arribó a un resultado final para el Ejercicio 2020 superavitario en $ 6.904 millones, para el Ejercicio 2.021 superavitario en $ 22.369 millones, y para el Ejercicio 2022 superavitario en $ 41.214 millones.

Este superávit es mentiroso porque se explica, entre otros factores, por el atraso salarial del sector público provincial y por la crónica subejecución de la inversión en obra pública y bienes de capital. Ambos tendrán consecuencias gravosas y repercutirán negativamente, afectando las posibilidades de emprender un camino de crecimiento y desarrollo sostenible.

Veamos la cada vez menor incidencia de la inversión real directa en el total del gasto público provincial. El gasto en “Construcciones” representó en el año 2022 solamente el 3,53% del gasto total. Se ejecutó sólo el 36% de lo presupuestado en ese ítem. La participación del rubro Construcciones en el gasto total presenta una tendencia decreciente desde 2015, cuando superó el 5%. En el rubro “Maquinaria y equipos” el panorama es similar. En 2022 se ejecutó sólo el 32,92% de lo presupuestado y esto representó apenas el 0,29% del gasto total. La provincia de Entre Ríos invierte cada vez menos en obra pública y en maquinaria y equipos, lo dicen datos oficiales. Y la tendencia es claramente decreciente.

Por el lado de la recaudación el panorama no es menos deprimente. El impuesto a los ingresos brutos, el más regresivo y distorsivo de todos, representó en 2020 el 63,77% de la recaudación de impuestos provinciales, el 65,10% en 2021, el 70,52% en 2022 y el 71,68% en el primer semestre de 2023. Desde hace años, la incidencia de esta gabela medieval en la recaudación propia muestra una tendencia a aumentar. Por otro lado, el impuesto inmobiliario, que en palabras del Premio Nobel de Economía William Vickrey es, “económicamente hablando, la combinación de uno de los peores impuestos, la parte que se deriva de las mejoras a un bien inmueble… y uno de los mejores, el impuesto a la tierra o al valor de un lugar”, viene teniendo, por el contrario, una tendencia decreciente en la composición de los ingresos tributarios provinciales, desde el 20% en 2015 al 12% en 2022 y el 10% en el primer semestre de 2023. Vale decir que la matriz tributaria provincia es cada vez más inadecuada a los requerimientos del desarrollo equitativo y sostenible.          

Urge diseñar e implementar reformas profundas, de raíz. Una reforma tributaria, para recaudar bien, sin ahogar las fuerzas productivas ni castigar el trabajo, y una reforma del Estado, para lograr una administración pública capaz de invertir recursos con eficacia y eficiencia en pos del desarrollo y la prosperidad de los entrerrianos. Tenemos un Estado que asfixia a los contribuyentes con malos impuestos, y que por otra parte no brinda a la sociedad ni las inversiones en infraestructura necesarias para el desarrollo ni los servicios esenciales que una sociedad democrática, equitativa, integrada y moderna necesita para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Haríamos bien, todos, en no rehuir ese imprescindible debate. La pandemia y la crisis sólo han hecho más evidentes una serie de problemas estructurales que vienen de mucho antes. El desafío es tomar esta crisis como oportunidad para reconocer las causas de esos problemas y avanzar sin demagogia en el logro de amplios acuerdos para comenzar a solucionarlos. Pretender que podemos seguir así, postergando indefinidamente las soluciones de fondo, sólo profundizará el atraso y la pérdida de oportunidades.-

 

Publicado en el diario La Calle el día 30 de Julio de 2023.-

Leer más...

jueves, 27 de julio de 2023

GABINO EZEIZA

Por José Antonio Artusi

Se celebra hoy en la República Argentina el Día Nacional del Payador. La efeméride proviene de conmemorar el histórico contrapunto entre el payador argentino Gabino Ezeiza y el oriental Juan de Nava, que tuvo lugar en Paysandú el 23 de Julio de 1884, y está instituido oficialmente desde 1992 por la ley nacional 14.120. En esa ocasión Gabino Ezeiza improvisó la obra que sería recordada como “Saludo a Paysandú”, con la que se consagró ganador del duelo.

El historiador Diego Barovero nos recuerda que “la payada es un arte poético musical que pertenece a la cultura hispánica y que tuvo un enorme desarrollo en Sudamérica, sobre todo en Argentina, sur de Brasil, Uruguay y parte de Paraguay. En ella, una persona, el payador, improvisa reflexiones casi filosóficas en un breve instante, acompañado de su guitarra y con rima improvisada. Cuando la payada es a dúo, se denomina contrapunto y toma la forma de un duelo cantado. En el contrapunto, cada payador responde las preguntas de su contrincante y luego pregunta del mismo modo. Pueden durar horas ya que el final se da cuando uno de los cantantes no puede responder rápidamente a la pregunta de su contrincante… Gabino, de ascendencia negra, nació en el barrio porteño de Monserrat el 3 de febrero de 1858 (aunque según información del payador Juan Di Santo la fecha de nacimiento fue el 19 de febrero) y vivió en el barrio de Floresta hasta el día de su muerte el 12 de octubre de 1916, horas antes que asumiera la Presidencia de la Nación el doctor Hipólito Yrigoyen. Gabino – al igual que otro payador radical, José Betinotti cuya vida y trayectoria fue admirablemente retratada por Homero Manzi en el film "El último payador" – adhirió desde muy joven a la causa de la Unión Cívica Radical, dedicando composiciones tanto al partido como a su numen inspirador y fundador: el doctor Leandro Alem. Ese 12 de octubre, Yrigoyen mientras se preparaba para asumir la primera magistratura de la República por el voto libre de sus conciudadanos luego de 25 años de lucha, al anoticiarse del deceso dijo apesadumbrado “Pobre Gabino, él sirvió!". Su retrato integra la galería de figuras del arte popular argentino en las paredes del Café de los Angelitos, que fuera inmortalizado como “bar de Gabino y Cazón” en el tango homónimo”.

Gabino Ezeiza recorrió los campos y las ciudades, participando en payadas y festivales criollos, donde cautivaba al público con su voz melodiosa y su destreza en las coplas improvisadas. Fue un verdadero maestro en el arte de la improvisación, con versos llenos de ingenio y sentimiento, lo que le permitía abordar diversos temas como el amor, la política y las injusticias sociales, convirtiéndolo en una voz respetada.

Sus composiciones han sido interpretadas y versionadas por numerosos músicos, entre ellos Carlos Gardel, manteniendo viva la tradición del canto improvisado en la cultura argentina.

El Día del Payador es una oportunidad para recordar y valorar a figuras como Gabino Ezeiza, quienes con su talento y pasión han enriquecido la cultura argentina. La improvisación, la poesía y la música siguen siendo una forma de expresión única que trasciende barreras.  

En cada verso improvisado, en cada melodía entonada, su espíritu sigue vivo, recordándonos la importancia de mantener viva nuestra identidad y nuestras raíces.-

 

Publicado en el diario La Calle el día 23 de Julio de 2023.-

Leer más...

lunes, 17 de julio de 2023

URQUIZA, LA INMIGRACIÓN, Y LO QUE FALTÓ (Y SEGUIMOS NECESITANDO)


Por José Antonio Artusi

Se cumplieron el 2 de Julio 166 años de la fundación de la Colonia San José por parte de Justo José de Urquiza, quien designó a Alejo Peyret como su administrador. Como Villa Urquiza en la costa del Paraná, Esperanza en Santa Fe o Chivilcoy en Buenos Aires, San José es tanto un símbolo de la Argentina que fue como de la que pudimos tener y no tuvimos. La de inmigrantes que encontraron en estas tierras una oportunidad de prosperidad y movilidad social ascendente, y que se integraron armoniosa y pacíficamente con criollos y entre sí, sin conflictos étnicos ni religiosos. Pero también de la Argentina que en algún momento ya no fue tan atractiva, que dejó de recibir inmigrantes, y que incluso en este momento ve con dolor el fenómeno opuesto, el de los descendientes de esos inmigrantes que buscan mejores horizontes fuera de nuestras fronteras.    

Respondiendo a la generosa convocatoria del preámbulo de nuestra Constitución Nacional, muchos de nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos vinieron y encontraron aquí libertad, igualdad, y educación pública gratuita y laica. Pero además tuvieron acceso a abundante tierra barata y por ende salarios altos. Cuando se acabó la tierra barata y primó la especulación, con el proceso de urbanización y expansión de la frontera agrícola, los inmigrantes dejaron de venir e incluso muchos se volvieron a Europa. Pero pudo haber sido de otra forma. Ahí estuvo la gran asignatura pendiente de la generación del 80. Lo explica magistralmente el profesor Eduardo Conesa en su libro “Economía Política Argentina”, bajo el título “La omisión de un impuesto liberal a la tierra libre de mejoras”:

“Después de tantos elogios que hemos brindado a la generación argentina de 1880 cabe hacer una importante crítica. Ya en 1817 el gran economista clásico liberal inglés David Ricardo había señalado que el mejor impuesto que el Estado debería establecer para favorecer el progreso general de toda la nación tendría que ser “el impuesto al valor venal de la tierra libre de mejoras”. Esto significaba valorizar cada parcela de tierra individual como si estuviese pelada…, pero, por supuesto, computando el mayor valor de la tierra proveniente de los mismos ferrocarriles, los caminos de acceso, y las cercanías a ciudades o puertos, etc… todos ellos factores externos al predio de que se trate pero que, evidentemente, aumentarían considerablemente su valor. La Argentina en 1880 tenía un inmenso territorio despoblado donde cada parcela de tierra tenía un valor casi nulo porque esa tierra era demasiado abundante, inaccesible y hasta peligrosa… Pero con la construcción de ferrocarriles y puertos, la tierra pasó de valer un centavo por legua cuadrada a centuplicar y a multiplicar por millones su valor… Cuando a partir de 1900 comenzaron a llegar crecientes cantidades de inmigrantes deseosos de trabajar la tierra, se encontraron con que ya era cara y sólo podían arrendarla. Ello trajo un resentimiento inútil y lamentable en la sociedad argentina que se materializó, por ejemplo, en el conocido Grito de Alcorta de 1912. Cuarenta años después, ese resentimiento lo capitalizó Perón. Pero este presidente fue incapaz de seguir las ideas de David Ricardo y propiciar un impuesto a la tierra libre de mejoras en todo el país para obligar a los propietarios a trabajarla para poder pagar el impuesto, o, de lo contrario venderla barata a quien la supiera trabajar, y así inducir aumentos en la productividad y al mismo tiempo fomentar la formación de una democracia de millones de pequeños propietarios”.             

Y en términos más generales, Henry George había descripto antes el mismo proceso general, que se dio no sólo en Argentina, en su obra cumbre, “Progreso y Miseria”:

“Donde los valores de la tierra son bajos, salarios e interés son altos, aunque relativamente la producción de riqueza sea pequeña. Vemos esto en los países nuevos… La diferencia no es debida a la naturaleza, sino a que la tierra es más barata. En consecuencia, la renta toma una menor porción… No se requiere una sutil teoría para explicar por qué los salarios son tan altos relativamente a la producción en los países nuevos donde la tierra todavía no está monopolizada. La causa salta a la superficie. Nadie trabajará para otro por menos de lo que pueda ganar empleándose a sí mismo… Es sólo cuando la tierra llega a ser monopolizada, y estas oportunidades naturales están cerradas, que los trabajadores se ven obligados a competir entre ellos por trabajo”. Cabe consignar que todas estas consideraciones hechas a propósito del suelo rural, son también válidas para el suelo urbano. 

Nunca dejemos de reivindicar y de enorgullecernos de lo que la República Argentina hizo con la inmigración. Gloria y loor a Urquiza, Sarmiento, Peyret y tantos otros! Pero el mejor homenaje consistirá en volver a ser un país atractivo para inmigrantes. Tenemos un enorme territorio en general muy poco denso, con enormes posibilidades de desarrollo. Con una buena reforma tributaria se puede lograr. Manos a la obra…

 

Publicado en el diario La Calle el día 16 de Julio de 2023.-

Leer más...

ALEM Y EL LIBERALISMO

Por José Antonio Artusi

En la historia política de la República Argentina Leandro Alem ocupa un lugar destacado como un defensor de las banderas del liberalismo y un luchador contra el régimen conservador de su época. Alem, fundador de la Unión Cívica Radical en 1891, promovió principios fundamentales del liberalismo político y también del liberalismo económico, en línea con los sabios preceptos de la Constitución Nacional de 1853.  Como liberal republicano y progresista Alem entendió perfectamente que la bandera de la libertad debe flamear siempre al lado de la de la igualdad; y que no deben ser meras formalidades vacías de contenido sino que, por el contrario, todos debemos tener acceso efectivo a ellas, para que no haya, en su propio lenguaje, “desposeídos”. Ni desposeídos de derechos políticos ni desposeídos de las bases económicas y sociales que constituyen las condiciones materiales de la libertad. Es conocida su defensa del sufragio libre y la plena vigencia de las instituciones representativas, así como su reivindicación del federalismo, del municipalismo, y su oposición, antes de la fundación de la UCR, a la federalización de Buenos Aires y a la instalación allí de la capital federal.  Es no tan conocida su defensa de la educación pública, laica, gratuita y obligatoria, durante el gobierno de Roca, que se plasmó en una decidida acción en favor del proyecto que terminó siendo la ley 1420, de educación común. Pero es menos conocida aún su prédica en favor del liberalismo económico, reivindicando el libre cambio y condenando el proteccionismo que beneficiaba a unos pocos empresarios a expensas de los trabajadores más pobres.

Leandro Alem fue un ferviente defensor del libre cambio, una postura que chocaba con el régimen conservador dominante en Argentina en aquel entonces. Alem entendía que el libre comercio fomentaba la competencia, impulsaba la eficiencia económica y permitía a los trabajadores y consumidores acceder a bienes y servicios más baratos. Además, consideraba que el proteccionismo solo favorecía a un pequeño grupo de empresarios privilegiados, en detrimento de la mayoría de los ciudadanos.

Alem denunciaba abiertamente las políticas proteccionistas que promovían los gobiernos conservadores de la época. Estas medidas imponían altos aranceles a las importaciones con el fin de proteger a la incipiente industria local. Sin embargo, según Alem, esto sólo generaba oligopolios y monopolios, limitando la competencia y perjudicando a los trabajadores más pobres. Al restringir el acceso a productos extranjeros más baratos, se encarecían los bienes de consumo básicos, afectando especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad, a los desposeídos.

Si bien la UCR y el partido socialista argentino tenían diferencias ideológicas, hubo ciertas coincidencias en sus primeras etapas. Ambos grupos políticos se opusieron al régimen conservador y compartieron preocupaciones similares en cuanto a la defensa de los trabajadores. Tanto Alem como los primeros líderes socialistas reconocieron la necesidad de luchar contra el proteccionismo y los intereses privilegiados que lo respaldaban, en busca de una mayor justicia social y equidad económica.

Algunas frases de Alem muestran claramente esta faceta de su pensamiento:

"El comercio y la industria no necesitan protección sino libertad."

“¿Es justo, es legal, es equitativo, despojar a la colectividad para que vivan, prosperen y se enriquezcan media docena de industriales?”

“No habrá una sola persona medianamente sensata que nos niegue uno de los efectos de la fijación de los derechos de aduana y la elevación gradual que las tarifas aduaneras ha producido […] la miseria del pobre.”

A su vez, algunas frases de Juan B. Justo, el fundador del Partido Socialista, como ésta por ejemplo, muestran la misma orientación: "El libre cambio económico significa, en esencia, el interés de todos los hombres, sin excepción, pues el proteccionismo es el privilegio de unos cuantos a costa de la masa."

Estas citas de Alem resaltan su defensa del liberalismo económico, su rechazo al proteccionismo y su preocupación por los derechos y el bienestar de los trabajadores. A través de estas frases, se evidencia su lucha por la justicia social y la equidad económica, así como su crítica a las políticas que favorecen a intereses privilegiados en detrimento de las clases trabajadoras. Pero para Alem la libertad es una sola, integral; política, económica, social, religiosa, cultural, y está basada en la inalienable dignidad e igualdad de derechos de todos los seres humanos. Es, por ende, una libertad sustantiva para todos, no una excusa formal o una estratagema argumental para defender intereses oligárquicos. El liberalismo de Alem está por lo tanto tan alejado de la demagogia populista como de las falacias del régimen conservador, justificadoras de privilegios e inequidades.   

A 127 años de su muerte, las ideas de Alem adquieren inusitada vigencia en esta Argentina contemporánea de intereses corporativos y poderosos que obnubilan el debate e intentan por todos los medios vender gato por liebre al amparo de las imposturas del populismo. Y también sirven para mostrar las diferencias del liberalismo genuino con un seudo liberalismo conservador y reaccionario que repite mal las falacias de la escuela económica neoclásica, que se nutre de la bronca de vastos sectores sociales ante los fracasos de las políticas públicas y la crisis del sistema de partidos políticos, y que no vacila en mimetizarse con el integrismo católico o con cierto anarquismo infantil e inconducente.-    

 

Publicado en el diario La Calle el día 9 de Julio de 2023.-  

Leer más...

martes, 4 de julio de 2023

JEAN JACQUES ROUSSEAU, LA VIGENCIA DE SU PENSAMIENTO

Por José Antonio Artusi

Se cumplen 245 años de la muerte de Jean-Jacques Rousseau, en Ermenonville, el 2 de Julio de 1778. Había nacido el 28 de Junio de 1712 en Ginebra.

En su obra cumbre, “El contrato social”, Rousseau plantea un concepto clave que va a permear profundamente el pensamiento republicano, la necesidad de construir una sociedad en la que nadie sea tan pobre como para ser comprado y que nadie sea tan enormemente rico como para  poder esclavizar a otros.

Nos interesa sobre todo rescatar la vigencia del ideario de Rousseau en relación al aporte que puede hacer hoy a la legitimación y al aumento de la visibilidad y viabilidad política de una idea que está debatiéndose cada vez más en todo el mundo, el ingreso ciudadano o ingreso básico universal. Que en la Argentina sea un tema marginal es una muestra de nuestro subdesarrollo político y decadencia en general.

Según la Red Argentina de Ingreso Ciudadano, la noción es tributaria de otros conceptos que designan a todas aquellas políticas públicas cuyos objetivos sean garantizar ciertas formas de ingreso monetario incondicional a todas las personas. Esto es, un ingreso para cuyo acceso no se requiere ninguna otra condición personal que la de ser ciudadano. Las características de incondicionalidad, universalidad y beneficio monetario, son las que identifican primordialmente a esta propuesta.

El concepto de ingreso ciudadano ha ganado relevancia en los últimos años como una propuesta para abordar la desigualdad económica y social en nuestras sociedades modernas. Si bien esta idea puede parecer nueva, podemos encontrar fundamentos filosóficos que la respaldan en muchísimos pensadores, entre ellos Rousseau, e incluso algunos que lo antecedieron. Las ideas de Rousseau, desde una perspectiva republicana y liberal, pueden servir hoy para justificar la conveniencia y la legitimidad de un ingreso ciudadano.

Rousseau planteó en su obra "El contrato social" la idea que señala que los individuos renuncian a parte de su libertad natural para ingresar a una sociedad organizada, estableciendo un contrato entre ellos. En este contexto, la igualdad de oportunidades es fundamental para asegurar un contrato social legítimo. Un ingreso ciudadano, universal, incondicional, individual, permanente, concebido como un derecho al disfrute igualitario de las rentas de los bienes comunes y no como una dádiva, puede ser visto como un mecanismo para garantizar que todos los ciudadanos tengan un punto de partida igualitario en términos económicos, lo que fortalecería la legitimidad del contrato social.

Rousseau sostenía que la verdadera libertad se encuentra en la autonomía individual, es decir, en la capacidad de cada persona para actuar según su voluntad, sin estar subyugada a la voluntad de otros. Un ingreso ciudadano proporcionaría una base económica mínima que permitiría a los ciudadanos ejercer su autonomía y tomar decisiones libres sobre su vida. Al eliminar la dependencia extrema de la necesidad económica, se fomentaría una mayor igualdad de condiciones para la libertad individual.

Por otra parte, el bien común y la cohesión social son valores fundamentales. Rousseau argumentaba que los ciudadanos deben estar unidos por un interés común y que una sociedad justa se basa en la voluntad general, que busca el beneficio de todos. Un ingreso ciudadano universal puede ser visto como una forma de promover el bienestar común al reducir la pobreza y la exclusión social, lo que a su vez fortalecería la cohesión social y el sentido de pertenencia a la comunidad.

La perspectiva liberal también encuentra resonancia en las ideas de Rousseau. Si bien el liberalismo valora la igualdad de oportunidades, reconoce que no todos los individuos comienzan en la misma posición de partida debido a circunstancias externas. Un ingreso ciudadano podría considerarse como un mecanismo de compensación que busca nivelar el campo de juego y garantizar que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de aprovechar las oportunidades disponibles en la sociedad, sin importar su origen socioeconómico ni su lugar de nacimiento.

Philippe Van Parijs, filósofo político belga, ha sido uno de los principales defensores del ingreso ciudadano. En su obra se basa en las nociones de Rousseau para argumentar a favor de un ingreso básico incondicional que garantice a todos los ciudadanos una cantidad suficiente para vivir con dignidad. Según Van Parijs, esto permitiría a las personas tener un verdadero acceso a la libertad y la autonomía, tal como Rousseau lo concibió.

Roberto Gargarella, jurista argentino, ha examinado la relación entre Rousseau y el ingreso ciudadano y argumenta que Rousseau abogaba por una sociedad en la que todos los ciudadanos tuvieran una participación activa en la toma de decisiones políticas y económicas. En este contexto, Gargarella sostiene que un ingreso ciudadano sería un mecanismo para empoderar a los ciudadanos y permitirles ejercer su ciudadanía de manera plena.

Estos autores, entre otros, han explorado las ideas de Rousseau y las han relacionado con la propuesta de un ingreso ciudadano o ingreso básico universal, argumentando que dicha medida puede respaldar los valores de igualdad, libertad y fraternidad que Rousseau defendía en su filosofía política.

A 245 años de su muerte, las ideas de Rousseau nos siguen sirviendo para iluminar la construcción de un mundo mejor.-    


Publicado en el diario La Calle el día 2 de Julio de 2023.- 

Leer más...

lunes, 26 de junio de 2023

CONCEPCIÓN DEL URUGUAY, A 240 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

Por José Antonio Artusi

Se cumplen 240 años de la fundación de la ciudad de Concepción del Uruguay, el 25 de Junio de 1783, por Tomás de Rocamora. Este año se cumplen también 170 años de la Constitución Nacional, 150 años de la creación de la Municipalidad de Concepción del Uruguay, y 40 años de la recuperación de la democracia.

Las efemérides pueden servirnos, más allá de las formalidades y los protocolos, para conocer mejor nuestra propia Historia; pero sobre todo para reflexionar y tratar de aprender de ella, de modo tal de poder sacar conclusiones válidas que arrojen luz sobre el presente para poder construir un futuro mejor.

Concepción del Uruguay tiene muchos problemas pero también enormes potencialidades. Por su riquísima Historia, por sus merecidos títulos, Concepción del Uruguay no puede resignarse a un estado de cosas que no tenga alguna equivalencia al menos con nuestras logros de otros tiempos.  Tenemos nosotros, todos los uruguayenses, la obligación de construir de aquí en más los hitos que puedan en algún momento futuro ser las glorias del pasado y motivo de legítimo orgullo para quienes nos sucedan.

El Cabildo uruguayense fue el primero en adherir a la Revolución de Mayo. Aquí se resistieron los embates contrarevolucionarios de los realistas. De aquí salió Ramírez para luchar por el federalismo. Acá estuvo Artigas en el Congreso de Oriente, ratificando principios republicanos. Aquí se fundaron el primer colegio laico y la primera escuela normal de mujeres de la Argentina. En la Plaza Ramírez Urquiza se pronunció contra la tiranía rosista y nació el germen de la unidad y la organización nacional bajo el manto protector de la Constitución y el imperio del Estado de derecho.  

Luego, pasaron cosas; el magnicidio de Urquiza, la pérdida de la condición de ciudad capital de la provincia de Entre Ríos justo en el año del centenario; y tantos otros sucesos que en definitiva fueron marcando un sendero de pérdida de protagonismo en el escenario provincial y nacional, y otros que fueron señalando caminos de progreso y recuperación, hasta llegar a nuestros días.

El peso de ese riquísimo legado nos obliga a rebelarnos contra la medianía y la decadencia en todos los órdenes. Debemos fijarnos objetivos ambiciosos pero realizables. Tenemos muchas condiciones, naturales y culturales, para aspirar a un futro de progreso y prosperidad; pero esas condiciones no operan por sí solas. Hay que combinarlas con esfuerzos coordinados y perdurables a través del tiempo.

Hace 25 años, al formular el Plan Estratégico de Concepción del Uruguay, el equipo técnico liderado por el urbanista Freddy Garay consideró que la ciudad tenía una serie de problemas que podían agruparse en cinco ejes. Así, el primer eje (estructura económica) contenía un diagnóstico en el que figuraban cuestiones tales como la fragilidad de los principales sectores productivos, un desarrollo inferior a las potencialidades brindadas por el parque industrial, la zona franca y el puerto, y desajustes en el desarrollo del sector terciario. En el segundo eje (estructura ambiental) se enfatizaban problemáticas vinculadas con la actividad productiva, conflictos ambientales relacionados con déficits de infraestructura básica, la vulnerabilidad en sectores inundables y el escaso desarrollo de la vegetación en el medio urbano. El tercer eje (estructura social) planteaba que existían restricciones que impedían que amplios sectores de la población alcancen condiciones de vida aceptables y que los programas sociales eran insuficientes para atender las dificultades de los sectores más vulnerables. En el cuarto eje (estructura urbana) se priorizaban las dificultades para garantizar la implementación de los planes, una pérdida significativa del patrimonio histórico construido, la falta de criterios claros para el crecimiento de la ciudad y el debilitamiento del transporte público colectivo. Finalmente, en el quinto eje se hacía un crudo y duro diagnóstico del Estado Municipal: “en su plantel de personal tiene una estructura rígida y sobredimensionada, con superposición de funciones y sin el perfil de los puestos requeridos”; “en el área administrativa se detecta elevado gasto en personal y falta de transparencia, desequilibrio de la estructura remunerativa e ineficiencia en la función”; “la falta de compromiso y dedicación laboral provoca deficiente atención a la comunidad, la baja capacitación y profesionalización del personal provoca una baja producción”. Insisto, por las dudas, a todas estas cosas no las digo yo, están en un documento oficial del PECU publicado en el marco de un convenio entre la Municipalidad y el Consejo Federal de Inversiones.

Es obvio que en 25 años pasaron muchas cosas, para mal y para bien, y que debe necesariamente haber habido avances en algunas cuestiones y retrocesos en otras; pero de todos modos está claro que muchos de esos problemas persisten, aunque sea parcialmente, e incluso algunos se han agravado. Más cerca en el tiempo, el año pasado, en el marco del proceso de revisión del Código de Ordenamiento Urbano, el equipo técnico del Instituto de Gestión de Ciudades consideró que “Concepción del Uruguay debe animarse a pensar en grande y aprovechar su gran potencial para posicionarse como una ciudad intermedia de referencia en la región y en el país, en un proceso sostenido de participación ciudadana, construcción de acuerdos y fortalecimiento de la autoestima local”.

Los problemas que vienen desde hace mucho, y los más nuevos, y los del futuro que es necesario evitar, requieren diagnósticos claros y propuestas adecuadas. Quienes pretenden gobernar la Municipalidad de Concepción del Uruguay harían bien en elaborarlas y ofrecerlas prolija y detalladamente al electorado, o sea al soberano. Y los ciudadanos haríamos bien en reclamarlas, y en exigir luego que quienes gobiernen tengan a esas propuestas como su hoja de ruta. Para que a 240 años de su fundación, lo mejor de la Capital Histórica de Entre Ríos y Cuna de la Organización Nacional esté por venir.- 

 

Publicado en el diario La Calle el día 25 de Junio de 2003.-

Leer más...

lunes, 19 de junio de 2023

UN INSTRUMENTO POLÍTICO DEL SIGLO XIX PARA EL SIGLO XXI

Por José Antonio Artusi

El lunes pasado, en Parque Norte, en la ciudad de Buenos Aires, una vieja herramienta de acción política volvió a exhibir su vigencia y sirvió para mostrar que la contradicción fundamental no es entre vieja y nueva política sino en todo caso entre mala y buena.  Me refiero a la sesión de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical.

Se puede ser viejo y a la vez progresista en serio, liberal genuino, republicano convencido y reformista consecuente. Se puede ser viejo y aún así reivindicar las banderas del cambio y la innovación respondiendo a las demandas del presente, sobre todo de los jóvenes, para construir un futuro mejor. Y se puede ser joven y a la vez conservador, autoritario, populista y reaccionario. No es la edad de las personas, ni la de las instituciones, la que determina su carácter.

El lunes, mientras viajaba a Parque Norte, iba pensando qué podía decir cuando me tocara intervenir. Y se me ocurrió que debía insistir con algo parecido a lo que había dicho en ese mismo recinto hace 4 años, en 2019, cuando ratificamos nuestra participación en una coalición que pasó a denominarse Juntos por el Cambio. Al acreditarme ví la frase que estaba presente en la cartelería de la Convención y me dí cuenta de que me podía servir como leit motiv: “unir y gobernar”.

Dije por lo tanto que en primer lugar es imperioso, como siempre, garantizar la unidad del radicalismo. Nuestra larga historia nos muestra que cada vez que el radicalismo se fracturó el sistema republicano en su conjunto sufrió las consecuencias. En segundo lugar garantizar la unidad y la cohesión de Juntos por el Cambio; alianza que resolvimos, por unanimidad, seguir integrando. Por eso me permití, con humildad, sin soberbia, pero con firmeza, hacer un llamado respetuoso a los compañeros de los demás partidos de la coalición para que cuiden a su vez la unidad de sus respectivas organizaciones políticas, y fortalezcan de esa manera a Juntos por el Cambio. Sostuve que estábamos dando en ese sentido en la sesión de la convención un modesto pero valioso ejemplo de unidad, debate horizontal de ideas y propuestas, y democracia interna. Delegados de todas las provincias, de diversos sectores internos, de distintas edades y trayectorias, con distintas tonadas, pudimos discutir en un clima de respeto, sin descalificaciones ni chicanas, tomamos decisiones y resolvimos cuestiones concretas. La coalición que integramos se trata de una herramienta demasiado valiosa y trascendente como para no cuidarla o ponerla en riesgo por ambiciones personales o cuestiones menores. Es el instrumento que nos debe permitir ganar las elecciones de este año y gobernar exitosamente la Argentina para sacarla del marasmo en que se encuentra tras la desastrosa gestión de este gobierno calamitoso de los Fernández, Alberto y Cristina; sin dudas el peor desde la restauración de la democracia, hito del que se cumplirán 40 años el 10 de Diciembre. En tercer lugar, la unidad no puede ser una cuestión meramente declamativa; sino que debe estar cimentada en sólidos acuerdos en torno a un programa de gobierno ambicioso pero a la vez factible y realista, con diagnósticos certeros y propuestas efectivas que permitan comenzar a transformar a la República Argentina en un país próspero, con libertad e igualdad para todos sus ciudadanos.   

A ese programa de gobierno, precisamente, hicimos un aporte sustancial aprobando los lineamientos para el período 2023 – 2017 elaborados por los equipos técnicos de la Fundación Alem, tras un trabajo intenso de diversas comisiones que contaron con la participación de hombres y mujeres de todo el país. El Presidente de la Fundación, Agustín Campero, señaló en este sentido que “un partido político debe decirle a la sociedad qué piensa acerca del futuro, hacia dónde ir, qué medidas hay que tomar para que podamos vivir mejor. Eso hicimos con cientos de especialistas en todas las áreas de gobierno”.

Aprobamos también, porque hay que predicar con el ejemplo, y a lo que proponemos para las políticas públicas en general lo aplicamos a la vida interna de nuestro partido, un protocolo para erradicar y prevenir la violencia y discriminación por razones de género u orientación sexual.  Nerina Neumann lo expresó claramente; la UCR "es el primer partido que va a tener un protocolo específico sobre violencia de género, es el primer partido de este país que trabaja para dentro lo que luego quiere hacer para afuera".

El documento que aprobamos, denominado “Del dolor a la esperanza”, sostiene que “nuestro país tiene que evitar tanto la repetición de las políticas y los protagonistas que nos llevaron a esta devastación, como así también las tentaciones excéntricas, temerarias y engañosas que implican saltos al vacío en términos políticos y democráticos y consecuencias sociales y económicas desastrosas”.

Finalmente, suscribo y enfatizo algo que dijo el Presidente de la Convención, Gastón Manes: “no hay democracias sin partidos. Sin partidos, la sociedad queda frente a un espejo roto y los gobiernos fracasan. Para eso se requiere más sensatez, menos personalismo y más juego en equipo. Los argentinos no le piden a la política soluciones mágicas; sí piden autenticidad. Quieren que los dirigentes marquen el rumbo con nitidez, no con chicanas o tacticajes”.      

 

Publicado en el diario La Calle el día 18 de Junio de 2023.-

Leer más...

EL TURISMO Y LA VIVIENDA; CÓMO CONCILIARLOS

Por José Antonio Artusi

Es cada vez más evidente que el sector turístico está llamado a ser uno de los principales pilares de la generación de empleo y riqueza. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo de 2022 señala que “el turismo es una actividad que atrae la atención de los gobiernos debido a su rol como motor de los procesos de desarrollo económico, particularmente a nivel regional. Es una actividad intensiva en empleo donde coexisten firmas de diferentes tamaños en ecosistemas empresarios dinámicos con efectos positivos sobre la distribución del ingreso. Tiene anclaje territorial, genera divisas (aunque no siempre con un saldo positivo considerando el turismo receptivo y el emisivo) y es un potencial integrador y / o articulador de otras actividades productivas”. Ese mismo informe consigna que “según estimaciones del Ministerio de Turismo (2015), todas las Ramas Características del Turismo creaban en 2014 un total de 1,08 millones de puestos de trabajo, es decir, el turismo aportaría alrededor del 9,2 por ciento del total de los empleos de la Argentina”.

En un contexto en el que la automatización de los procesos productivos y la inteligencia artificial afectarán indudablemente a todas las actividades económicas, el turismo se posiciona con características diferenciales. En efecto, si bien es cierto que algunas actividades turísticas pueden ser automatizadas o afectadas por la tecnología, como la reserva de alojamiento en línea, el turismo sigue siendo una industria centrada en la experiencia y el contacto humano. Muchos aspectos del turismo, como la atención al cliente, las guías turísticas y la oferta de experiencias auténticas, requieren de interacción humana y conocimiento local, lo que limita el impacto de la inteligencia artificial en este sector.

Sin embargo, si no se planifica adecuadamente su desarrollo – como toda actividad económica – el turismo puede generar efectos indeseados. Uno de ellos consiste en que la demanda de alojamiento en una determinada localidad por parte de los turistas aumenta los precios del suelo y de los inmuebles, perjudicando de esa manera la asequibilidad a la vivienda por parte de los pobladores locales. De esa manera, buena parte de los beneficios que se obtienen en términos de mejores empleos y aumento de ingresos se ven relativizados por un aumento en la cantidad de recursos que se deben destinar para acceder a una vivienda adecuada, ya sea en propiedad o en alquiler. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro, afectando especialmente a quienes perciben menores ingresos. Es así que es frecuente observar en muchas ciudades que han sido exitosas en promover su desarrollo turístico diversas formas de resistencia a algunas de las modalidades que surgen para dar respuesta a las demandas de los turistas. Un ejemplo reciente en este sentido es demonizar a plataformas de alquiler temporario de alojamiento por los efectos negativos en el encarecimiento de los alquileres y la disminución de la oferta de viviendas para residencia permanente. Sin embargo, el problema no radica allí. El problema no son esas plataformas. El verdadero problema radica en que no se recupere y reinvierta de manera eficaz la valorización del suelo generada por la comunidad y por el Estado que redunda en más y mejores atractivos turísticos. Lamentablemente, eso es lo que sucede la mayoría de las veces. La mayor demanda turística genera empleos, inversiones y divisas, pero a la vez dispara los precios del suelo y de las viviendas y si la política tributaria no ayuda y las expectativas son que esa demanda siga subiendo, alimenta procesos de especulación inmobiliaria. Una salida tonta a este dilema sería intentar poner trabas a la actividad turística. Pero la salida es por otro lado. Si una localidad es muy exitosa en materia turística eso evidentemente hará subir los precios del suelo bien localizado en ese destino, en el que el Estado seguramente habrá invertido enormes sumas en redes de infraestructura, equipamiento y sistemas de transporte. Ese mayor valor puede – y debe – ser recuperado por el Estado a través de diversos instrumentos, tributarios y no tributarios. Y luego podría ser reinvertido precisamente como un antídoto para revertir los efectos negativos causados por la actividad turística, en este caso el encarecimiento de las viviendas, a través de la financiación de obras que aumenten la oferta de suelo urbanizado y viviendas destinadas a los pobladores locales. Se pondría de esa manera en marcha un círculo virtuoso en el que a mayor actividad turística correspondería mayor recuperación y reinversión de las plusvalías urbanas que se generen, con lo que se lograría aprovechar al máximo los beneficios y morigerar o neutralizar los probables perjuicios. 

No se trata de matar a la gallina de los huevos de oro, ni de ver enemigos donde no están, ni de pegarse innecesariamente tiros en los pies. Se trata, por el contrario, de aprovechar al máximo una actividad de enorme futuro como es el turismo, pero haciéndolo de manera inteligente, aprovechando al máximo sus aspectos positivos y mitigando racionalmente sus posibles efectos colaterales negativos.-  

 

Publicado en el diario La Calle el día 11 de Junio de 2023.-

Leer más...

martes, 6 de junio de 2023

EL EJEMPLO DE DETROIT

Por José Antonio Artusi

El Intendente de Detroit, Mike Duggan, publicó en su cuenta de Twiiter el 1º de Junio pasado lo siguiente: “En Detroit, se premia el deterioro y se castigan los edificios. Pero con el plan de Impuesto al Valor de la Tierra podemos solucionarlo. Y continuar difundiendo la belleza en cada rincón, dentro y fuera de Detroit.”

Siempre me pareció una tontería esa idea absurda que sostiene que no se puede aprender de la experiencia ajena. De ser así estaríamos condenados a seguir inventando eternamente la rueda y la pólvora. Si hay algo que ha permitido precisamente el progreso de la humanidad es nuestra capacidad de aprender y mejorar sobre la base de lo que piensan, hacen y escriben otros. Es obvio que ninguna ciudad es igual a otra, y que no se pueden extrapolar experiencias de manera acrítica, sólo porque funcionaron en otro lado en determinadas circunstancias. Pero también debería ser obvio que todas las ciudades – y todos los países – comparten algunos atributos que tienen validez universal. No es casualidad que algunas malas ideas no hayan funcionado nunca en ningún lugar; los controles de precios por ejemplo. Y tampoco es casualidad que algunas buenas ideas, de mediar las condiciones requeridas, siempre sean efectivas, con los matices y variables que surgen evidentemente de las diferencias que siempre existen entre sociedades diversas.

Por lo tanto, la gestión del intendente de Detroit, que ya puede exhibir algunos logros considerables en el marco de la recuperación de esa ciudad tras la crisis que se derivó de la decadencia de la industria automotriz, puede servir como un interesante laboratorio de experiencias del que pueden sacarse conclusiones interesantes y aprendizajes factibles de ser aprovechados en otras latitudes.

La recuperación económica de Detroit se ha basado en una combinación de factores y estrategias implementadas en los últimos años. Algunos de los elementos clave que han contribuido a la recuperación de la ciudad incluyen:

Diversificación económica: Detroit ha buscado diversificar su base económica más allá de la industria automotriz, que históricamente ha sido el pilar de la economía local. Se ha fomentado el crecimiento de sectores como la tecnología, la salud, y las energías renovables. La ciudad pasó de tener una tasa de desempleo del 18%, la más alta de Estados Unidos, a una de 5,8% en Abril, la más baja desde 2000.

Atracción de inversiones: La ciudad ha trabajado en atraer inversiones tanto nacionales como internacionales. Se han creado incentivos fiscales y programas de apoyo para atraer a empresas y emprendedores a establecerse en Detroit, generando empleo y revitalizando áreas degradadas.

Desarrollo urbano: Se han llevado a cabo proyectos de desarrollo urbano que buscan mejorar la calidad de vida de los habitantes y atraer a nuevos negocios y residentes a la ciudad. Esto incluye la mejora de barrios, la revitalización de espacios públicos, la construcción de nuevas viviendas y el fomento de la vida cultural.

Educación y capacitación: Se han implementado programas para mejorar la calidad de la educación en la ciudad y proporcionar oportunidades de capacitación laboral para los habitantes locales Esto ha ayudado a mejorar las habilidades de la fuerza laboral y aumentar las oportunidades de empleo.

 

Colaboración público-privada: La colaboración entre el sector público y el sector privado ha sido fundamental para impulsar la recuperación económica. Se han establecido asociaciones para la ejecución de proyectos, la creación de empleo y el apoyo a emprendedores y startups.

Es importante destacar que la recuperación económica de Detroit es un proceso en curso y todavía enfrenta desafíos. Es aquí donde entra en acción el propuesto “Land Value Tax Plan”. El Plan de Impuesto al Valor del Suelo de Detroit, que en realidad no implica crear ningún impuesto nuevo sino simplemente reformar el impuesto inmobiliario vigente, es una propuesta implementada por la Oficina del Director Financiero para ayudar en la recuperación de la crisis que afectó a Detroit. El objetivo principal del plan es cambiar el sistema impositivo existente, que se basa en gran medida en el valor de las construcciones, a un sistema basado en el valor del suelo.

En resumen, el plan propone que los impuestos a la propiedad inmobiliaria se calculen principalmente en función del valor del suelo en lugar del valor total de la propiedad incluyendo construcciones y mejoras. Esto implica que los propietarios de tierras vacantes o infrautilizadas, especialmente en áreas con alto potencial de desarrollo, pagarían impuestos más altos, mientras que los propietarios de propiedades con estructuras valiosas pero en terrenos menos costosos pagarían menos. Los propietarios de viviendas pagarían entre 500 y 2000 dólares menos por año, mientras quienes especulan con terrenos vacantes y causan deterioro en áreas consolidadas obviamente pagarían más.

El impacto esperado de este plan es estimular la inversión y el desarrollo de la ciudad, ya que se espera que propietarios de tierras vacantes o subutilizadas las destinen a un uso más productivo para evitar impuestos relativamente más altos. Esto podría fomentar la construcción de viviendas, negocios y otros proyectos en áreas actualmente abandonadas, lo que a su vez podría generar empleo.

Además de contribuir a la recuperación económica de Detroit, el plan también busca abordar la cuestión de las propiedades abandonadas y el deterioro urbano al fomentar la rehabilitación de terrenos. Se espera que el cambio en el sistema impositivo promueva un mejor uso del suelo y una mayor eficiencia en la asignación de recursos en la ciudad.

En general, el Plan de Impuesto al Valor del Suelo de Detroit, que requiere todavía la aprobación por parte de la legislatura del Estado de Michigan, tiene como objetivo impulsar el desarrollo económico, reducir la desigualdad y revitalizar la ciudad al incentivar la inversión y el uso productivo del suelo urbanizado. Sigamos de cerca el caso de Detroit.-


Publicado en el diario La Calle el día 4 de Junio de 2023.- 

Leer más...

lunes, 29 de mayo de 2023

VIVA LA LIBERTAD!

 Por José Antonio Artusi

Para quienes tenemos a la libertad como un bien supremo y un valor fundante del sistema republicano de gobierno, no puede sino ser una buena noticia que se la rescate y valorice y que el término liberalismo deje de estar automáticamente vinculado a una noción despectiva y descalificante. 

En el mundo actual, y en particular en la Argentina, la libertad y el liberalismo han sido objeto de una profunda tergiversación por parte de algunos curiosos seudo liberales que - en el caso de nuestro país - combinan sin descaro ni pretensión de coherencia diversas dosis de conservadorismo retrógrado, anarquismo delirante y nacionalismo católico.

Sin embargo, es fundamental volver a las raíces y rescatar el verdadero valor del liberalismo como ideología republicana y progresista. Para ello, es necesario adentrarnos en las definiciones y pensamientos de destacados pensadores genuinamente liberales.

Podríamos comenzar por Thomas Paine, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, su obra "Rights of Man" (Derechos del Hombre) nos brinda una perspectiva clara sobre la libertad como un derecho inalienable de todos los individuos. Paine defendía la igualdad de derechos y la necesidad de un gobierno limitado que protegiera la libertad individual, alentando así la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna, en su obra "La Riqueza de las Naciones", pone de manifiesto que la libertad económica es esencial para el progreso de una sociedad. Smith argumentaba que la competencia y la libre interacción entre individuos en el mercado, sin intervención excesiva del Estado, conducirían a la creación de riqueza y al bienestar general. No obstante, es importante recordar que Smith también defendía la necesidad de regulaciones estatales para prevenir abusos y proteger los derechos de los trabajadores. Algunas frases de Adam Smith merecen ser rescatadas del olvido, por ejemplo, “ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables”; o “tan pronto como la tierra se ha convertido en una propiedad privada, el terrateniente exige una parte de casi todos los productos que el trabajador pueda producir o recoger en ella”; o “los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para entretenimiento y diversión, pero la conversación termina en una conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los precios”.

David Ricardo, otro destacado economista liberal, aportó a la teoría económica con su concepto de ventaja comparativa. Según Ricardo, el libre comercio y la especialización permiten que los países se beneficien mutuamente al enfocarse en las actividades en las que son más eficientes. Esta idea resalta la importancia de eliminar barreras proteccionistas y promover la libertad de intercambio, generando así prosperidad económica y una distribución más equitativa de los recursos. No deja de ser curioso que algunos de los que más coherentemente defendieron esa concepción liberal en Argentina, en defensa de los derechos y del poder adquisitivo de los trabajadores, fueran los legisladores socialistas de principios del siglo XX, opuestos al proteccionismo de los conservadores que defendían los intereses corporativos de ciertos empresarios a los que hoy calificaríamos como “cazadores en el zoológico”.  

John Stuart Mill, reconocido filósofo y economista inglés, en su obra "Sobre la Libertad", establece que la única justificación para restringir la libertad individual es la prevención de daños a otros. Mill defiende la autonomía y la diversidad de pensamiento como fundamentales para el progreso y la creatividad de una sociedad. Además, Mill abogaba por la igualdad de género y la participación política de las mujeres, reforzando así la idea de que la libertad debe ser accesible para todos los miembros de la sociedad.

Podríamos seguir con Henry George, economista y filósofo social norteamericano, quien en su obra "Progreso y Pobreza" cuestiona las desigualdades generadas por la apropiación privada de valorización de la tierra generada por la comunidad. George argumentaba que la tierra es un recurso natural cuyas rentas no generadas por el trabajo ni por el capital debían recuperarse por la sociedad, y propuso un impuesto único sobre el valor de la tierra para redistribuir la riqueza de manera más equitativa. Su enfoque se basaba en la creencia de que la libertad verdadera solo se puede lograr si todas las personas tienen igual acceso a la posibilidad de trabajar explotando los bienes comunes.

Rescatar el valor de la libertad y el liberalismo implica volver a los fundamentos establecidos por destacados pensadores. Sus ideas nos enseñan que la libertad individual, la igualdad de derechos, la libre interacción económica y la participación ciudadana son pilares fundamentales para una sociedad justa y próspera. Es importante desmontar las falacias de aquellos conservadores que tergiversan estos conceptos, para avanzar hacia un futuro en el que la libertad sea verdaderamente accesible para todos, entendiendo que la filosofía republicana no concibe a la libertad en abstracto sino indisolublemente unida a sus hermanas, la igualdad y la fraternidad. No hay libertad en la anarquía, sino privilegios. La libertad sólo impera cuando hay un Estado de Derecho que la consagra y la protege, tal como lo concibieron quienes nos legaron la sabia Constitución de 1853 y la Organización Nacional. Viva la libertad!  

 

Publicado en el diario La Calle el día 28 de Mayo de 2023.-

Leer más...